Deuda y reservas: cómo impacta la colocación del bono BONTE 2030
El retorno del país a los mercados internacionales de crédito es sin duda una novedad. Cómo impacta el nuevo bono BONTE en las reservas.
Luis Caputo, ministro de Economía. El Tesoro Nacional colocó un nuevo bono en pesos a cinco años, captando el equivalente a 1.000 millones de dólares de inversores extranjeros.
Noticias ArgentinasTodo muy lindo, todo bárbaro. Argentina volvió a los mercados internacionales de deuda, claro que pagando un costo, que luce elevado, pero además de la novedad -el bono BONTE 2030-, vale la pena evaluar el impacto de la operación del Tesoro sobre las reservas internacionales del Banco Central y las metas pactadas con el FMI en el programa EFF.
Porque no hay que olvidarse que esta colocación de deuda, además de testear el apetito de los inversores internacionales por bonos argentinos apuntó a comprar reservas, dado la magra performance compradora del BCRA en estos meses.

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El equipo económico se cansó de decir que no iban a comprar reservas dentro de la banda cambiaria del nuevo régimen de flotación a no ser que el dólar cayera por debajo de la banda inferior de $1.000. De modo que la colocación del BONTE 2030 vino a subsanar, a un aparente alto costo, esa falta de compras de reservas mediante la emisión de deuda. Entonces, cabe preguntarse pensando en las reservas netas del BCRA cómo impacta el BONTE 2030.
Cómo impacta el bono BONTE 230
Por tratarse de un título de deuda emitido en moneda local, el BONTE 2030 suma entero para la meta del EFF, a diferencia de una operación de REPO o una potencial emisión de bonos hard dollar (en dólares) que acercaría el stock de reservas netas a la meta recién después de los primeros u$s1.500 millones (porque el texto del acuerdo con el FMI el ajustador habla de deuda “in foreign currency” y en ese caso la emisión es de un bono en pesos).
De todos modos, el país estará bien lejos de las metas salvo que, el equipo económico repita al pie de la letra la experiencia de los mismos funcionarios en octubre de 2016 bajo la administración de Mauricio Macri.
La experiencia del Gobierno de Macri
Vale recordar que bajo las mieles de la luna de miel del gobierno de Cambiemos para con los mercados, entre el 5 de setiembre y el 17 de octubre de 2016, en menos de un mes y medio, el tridente Luis Caputo- Santiago Bausili- Pablo Quirno a cargo del área de Finanzas del Palacio de Hacienda (hoy comandan el Ministerio, el BCRA y la Secretaria de Finanzas, respectivamente) colocaron nada menos que casi u$s11.000 millones de BOTES (bonos en pesos a tasa fija) y de ese monto unos u$s9.100 millones se emitieron en apenas dos semanas.
En ese entonces el equipo de Caputo empezó con un test en setiembre con dos bonos a 1,5 y 2 años por u$s1.900 millones en total. Así chequearon el apetito por los bonos argentinos a más de un año de plazo. Luego el 3 de octubre redoblaron la apuesta y emitieron u$s4.100 millones en dos bonos, uno de ellos a 3 años, con la particularidad de que se podían comprar con dólares (el 70% fue suscripto en dólares).
La colocación fue un éxito y estos bonos rápidamente empezaron a trepar en el mercado. Esto apuntaló la demanda de la siguiente emisión del 17 de octubre, apenas dos semanas después, Economía colocó u$s5.000 millones en un bono a 7 años y otro a 10 años, donde el 80% fue suscripto en dólares.
De esta manera, las colocaciones de los BOTES de setiembre y octubre del 2016 sumaron u$s11.000 millones de los cuales u$s6.800 millones fueron suscriptos con dólares con el consiguiente impacto en las reservas del BCRA. La experiencia de estos BOTES terminó muy mal para los inversores, pero eso es otra historia.
Acceso a los mercados internacionales
Volvamos al tema de las reservas netas y el BONTE 2030. Hoy en día faltarían comprar en el mercado de cambios oficial, o bien, emitir deuda, por unos u$s4.000 millones para llegar a la meta del próximo 13 de junio de u$s8.500 millones para la meta de setiembre y u$s15.500 millones para la meta de diciembre, estiman los analistas de la consultora 1816. “De todos modos, no hay que perder de vista lo esencial: el objetivo es recuperar (o consolidar) el acceso del Gobierno a los mercados internacionales, algo que permitiría pasar de hacer cuentas sobre cómo hará el país para cancelar los próximos vencimientos de deuda a pensar en la sostenibilidad de la deuda en función del superávit primario, el costo de financiamiento y el crecimiento”, señalan desde 1816.
Por ese motivo tanto en el Gobierno como de parte de algunos analistas oficialistas consideran que, si la emisión del BONTE 2030 representa un hito más en ese sendero, cualquier incumplimiento de las metas trimestrales de reservas terminará siendo anecdótico para el inversor, y por ese motivo le bajan los decibeles al cumplimiento de la meta con el FMI repitiendo que no les interesa comprar reservas dentro de la banda cambiaria.
Los números de las reservas
Solo para tener presente cómo son los números: las reservas netas que pide el FMI al 13 de junio son –u$s2.700 millones, al 30 de setiembre de –u$s2.800 millones y al 31 de diciembre de u$s1.800 millones.
Entonces, partiendo de un stock de –u$s8.700 millones sin contar el desembolso del FMI implica sumar al stock del 13 de junio unos u$s6.000 millones, al 30 de setiembre unos u$s5.900 millones y a fin de año u$s10.500 millones.
Esto, según cálculos de 1816, las compras del BCRA en el mercado de cambios y/o emisión extra a privados debería ser de u$s4.000 millones al 13 de setiembre, de u$s8.500 millones a fin de setiembre y de u$s15.00 millones a fin de año. Veremos.
