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De contar billetes a soñar con robots: la reinvención como oficio en la Argentina

Cada crisis es el punto de partida para algo nuevo. El músculo empresarial es indispensable para que la inestabilidad e incertidumbre sean un estándar de vida.


Cada 16 de agosto, la Argentina se detiene un instante para celebrar a sus empresarios. Es una buena fecha para pensar qué significa, en nuestro país, sostener un oficio durante décadas. No es previsibilidad, porque acá casi no existe. Es la capacidad de leer el momento y moverse antes de que el cambio se imponga por la fuerza.

Día de los empresarios argentinos

Counter nació en 1986 como una empresa de venta y reparación de máquinas contadoras de billetes, en un local de 45 m2 donde convivían el taller, la oficina y el depósito. En cuatro décadas atravesó la Convertibilidad, que casi la hace desaparecer al derrumbar la demanda de contadoras, y el corralito de 2001, que paradójicamente le dio el impulso para renacer en 2002.

De ahí en más no hubo un año tranquilo, y ésa fue, quizás, la lección más importante: en la Argentina la estabilidad no es la condición, es la excepción que hay que aprovechar cuando aparece.

Counter nació en 1986 como una empresa de venta y reparación de máquinas contadoras de billetes.

Hoy la compañía cuenta con 27 colaboradores, tres locales propios y una flota de 14 vehículos que permite brindar asistencia en menos de 24 horas en todo el país. Estar presentes cuando el cliente lo necesita no es solo un compromiso: es la convicción de que la tecnología solo sirve si no se detiene. Y esa premisa ha sido el motor del crecimiento sostenido de los últimos años.

Pero ahora la empresa atraviesa otro desafío, uno totalmente distinto a los anteriores. Esta vez no se trata de una crisis económica puntual, sino de un cambio de época. El uso del efectivo cede terreno frente a los pagos digitales en todo el mundo, y ese proceso, lejos de ser una amenaza a evitar, funcionó como disparador para una nueva etapa. La respuesta, entonces, no fue resistir el cambio sino salir a buscarlo.

La empresa atraviesa otro desafío, uno totalmente distinto a los anteriores.

En un pabellón de robótica de una feria industrial en Alemania, un rubro que durante años se había descartado por considerarlo ajeno a la realidad local, terminó revelándose como el próximo capítulo del negocio. Y así surgió la nueva unidad de robótica colaborativa y automatización, que no reemplaza el negocio histórico sino que lo complementa, sosteniendo el mismo principio de siempre: no hay tecnología sin respaldo detrás.

Robótica, nuevo desafío

La lección que deja esta historia, y que probablemente aplique a cualquier pyme argentina con vocación de continuidad, es que la fecha de vencimiento de un negocio no la pone la edad de la empresa, de sus fundadores, ni el rubro en el que nació. La pone el día en que se deja de hacer preguntas.

En la Argentina, quien no se reinventa, desaparece; y quien se anima a hacerlo, tiene más historia por delante de la que cree.

* Nora Palacios, cofundadora de Counter.