¿Cuántos ceros le sacó Argentina a su moneda?
La moneda argentina ha transitado junto al país momentos de calma, turbulencias internacionales y cambios de denominación desde sus comienzos. Un repaso histórico.
La moneda argentina y una historia cada vez con menos ceros.
Walter Moreno/MdzEn 1875, bajo la presidencia de Nicolás Avellaneda, el Congreso de la Nación sancionó la Ley 733, la cual creó la Casa de Moneda de la Nación. Sin embargo, la entidad comenzó a operar unos años después, en 1881, cuando se sancionó la Ley de Unificación Monetaria, estableciendo por primera vez un criterio único para el manejo del dinero en nuestro país.
Esta ley, impulsada durante el gobierno de Julio Argentino Roca, establecía al peso moneda nacional como unidad monetaria y fijaba un sistema basado en el patrón oro. También disponía la acuñación de monedas de oro y plata, entre ellas el denominado “Argentino”, equivalente a cinco pesos moneda nacional.
El peso moneda nacional terminó con la danza de monedas que circulaban en el país hasta ese entonces: monedas extranjeras, el peso fuerte y la moneda corriente del Banco de Buenos Aires, entre otras. De esta manera, se estableció una unidad monetaria en todo el territorio argentino que buscaba generar confianza internacional y estabilidad interna.
En un principio, el nuevo sistema establecía una relación entre el peso moneda nacional y el oro. La emisión de billetes y el respaldo en reservas metálicas representaron el ingreso de Argentina al patrón oro, que por entonces tenía una fuerte presencia en los mercados internacionales.
Estabilidad, crisis y los primeros ceros afuera
Con mayor o menor estabilidad, el peso moneda nacional transitó el cierre del siglo XIX y el principio del siglo XX entre crisis, guerras, especulación y cambios en el sistema monetario. Sin embargo, a partir de mediados del siglo, la inflación comenzó a acumularse y la estabilidad monetaria empezó a tambalear.
Devaluaciones y crisis de por medio, en 1970 el peso moneda nacional se despidió y dejó paso a la nueva moneda: el peso ley 18.188, conocido popularmente como “peso ley”. Este cambio implicó no solo una nueva denominación monetaria, sino también la primera vez en que la modificación incluyó la quita de dos ceros.
Simplificadamente, un peso ley equivalía a 100 pesos moneda nacional. La flamante moneda comenzó a circular el 1 de enero de 1970, durante el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía. Debido a la confusión inicial, algunos billetes de pesos moneda nacional fueron resellados y circularon con los nuevos valores actualizados.
Sin embargo, la inflación continuó un proceso ascendente durante los años siguientes, Rodrigazo y dictadura mediante. Los valores nominales crecieron rápidamente y el Banco Central llegó a emitir billetes de hasta 1.000.000 de pesos ley.
Para 1983, con una inflación acumulada durante esos trece años que había multiplicado varias veces los precios, los pesos ley se despidieron para dejarle paso al peso argentino. Eso sí, con ellos se fueron 4 ceros más.
Peso argentino, austral e hiperinflación
El 1 de junio de 1983 comenzó a circular el peso argentino, durante los últimos meses de la dictadura militar. La nueva moneda reemplazó al peso ley con una equivalencia de 10.000 pesos ley por cada peso argentino. Al igual que había ocurrido con el cambio anterior, quitar ceros no significaba eliminar las causas de la inflación, más bien era la forma de bajar el valor nominal de los billetes.
El peso argentino tuvo una vida breve. En 1985, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, fue reemplazado por el austral, una nueva moneda que nació junto con el Plan Austral y que buscaba frenar la inflación en la economía argentina. La conversión volvió a significar una importante quita de ceros: 1.000 pesos argentinos pasaron a equivaler a 1 austral. En dos años, 3 ceros más quedaron en el camino.
La inflación volvió a acelerarse hacia finales de la década de 1980 hasta desembocar en la hiperinflación de 1989 y 1990, donde los billetes perdían valor a una velocidad cada vez mayor. Las denominaciones que pocos años antes parecían enormes comenzaron a quedar chicas.
El austral llegó a tener billetes de valores cada vez más altos, hasta alcanzar denominaciones de cientos de miles y millones de australes. La moneda que había nacido en 1985 como parte de un plan para estabilizar la economía tampoco logró sobrevivir a la crisis. En 1988, el austral se despreció hasta un 5000% anual respecto al dólar.
El peso, Cavallo y una “men.. moneda” destinada a perdurar
La inflación continuó siendo el principal dolor de cabeza de los argentinos a comienzos de la década del 90. Una devaluación intentó fijar el tipo de cambio para que cada dólar valiera 10.000 australes y fue allí en donde se volvió a cambiar la moneda.
En 1992, durante el gobierno de Carlos Menem, llegó la nueva moneda: el peso. El 1 de enero de ese año comenzó a circular el nuevo signo monetario, que reemplazó al austral con una equivalencia de 10.000 australes por cada peso. Una vez más, cuatro ceros desaparecieron.
El nuevo peso nació además bajo el régimen de convertibilidad establecido por la Ley 23.928, con una relación de un peso por cada dólar estadounidense. Los primeros billetes incluso llevaban impresa la leyenda “Convertibles de curso legal”.
En la memoria argentina quedará por siempre el furcio del ministro de Economía, Domingo Cavallo, cuando presentó el nuevo plan: el funcionario aseguró que el peso “es una men… una moneda destinada a perdurar con ese valor por muchos años, me atrevo a decir por décadas”; aún hoy muchos se preguntan por el pifie en la palabra moneda. La convertibilidad terminó en 2002, pero el peso sobrevivió y continúa siendo la moneda oficial de la Argentina.
Desde 1970 hasta 1992, 13 ceros desaparecieron de la moneda argentina. 1 peso actual equivale nominalmente a 10.000.000.000.000 pesos moneda nacional, siguiendo las sucesivas conversiones monetarias.
Más que un simple cambio de números, esos ceros representan una parte de la historia económica del país: períodos de inflación, crisis, devaluaciones y distintos intentos por recuperar la estabilidad monetaria.




