Crece la búsqueda de empleo de desocupados y ocupados, mientras se retrae la oferta laboral
Aumenta la búsqueda de empleo, tanto de quienes no tienen trabajo como de quienes buscan un cambio, mientras la oferta se reduce.
A fines de 2025 y principios de 2026, la presión sobre el empleo se intensificó con un 7,5% de desocupación. Un tercio de la población activa buscaba trabajo o deseaba un cambio, mientras la informalidad laboral creció un 30% y la tasa de actividad se mantuvo en 48,6%.
Persiste una brecha salarial y el empleo formal suele superar en ingresos a la informalidad, verificó la Agencia Noticias Argentinas.
Desocupados buscan empleo y oferta se retrae
Casi la mitad del mercado laboral opera por fuera de los marcos formales, sin aportes jubilatorios ni cobertura social.
A esto se suma una tasa de subocupación del 11,3%, que refleja a quienes trabajan menos horas de las deseadas y buscan ampliar su jornada.
Empleados que buscan empleo
Casi el 23% de la población activa atraviesa una crisis laboral, inclusive con 3,7 millones de personas con empleo que buscan otro trabajo o más horas para poder llegar a fin de mes.
Córdoba es el caso más crítico: 35,4% de presión laboral más de 1 de cada 3 con problemas de empleo o ingresos.
Se los llama “ocupados demandantes”: trabajan, pero necesitan más porque el sueldo no alcanza, según IERAL de Fundación Mediterránea.
La población económicamente activa pasó de 14,53 a 14,60 millones de trabajadores, o sea, que no hubo una entrada masiva al mercado, sino que el desequilibrio estuvo del lado de la demanda de empleo, que bajó de 45,4 a 45%.
No sólo no se generaron nuevos puestos de trabajo, sino que además se destruyó empleo neto.
Más de un millón de personas se encuentran sin empleo en los principales centros urbanos del país, lo que confirma un cambio de clima en el frente laboral.
La economía no logra absorber la demanda de trabajo al ritmo necesario, y comienzan a emerger tensiones que trascienden el número puntual del desempleo.
La presión laboral no solo incluye a quienes buscan trabajo y no lo consiguen, sino también a quienes, aun estando ocupados, intentan cambiar o ampliar su situación laboral.
En el cuarto trimestre, ese universo alcanzó el 30% de la población económicamente activa, un nivel que refleja con claridad la fragilidad del esquema actual.
La tasa de desocupación para el grupo de mujeres de 14 a 29 años presenta una variación de 3,0 p.p., mientras que para el grupo de varones del mismo grupo etario es de 3,7 p.p.
Para los grupos de edades centrales (de 30 a 64 años), tanto de mujeres como de varones, las tasas se mantuvieron estables.
Los mayores aumentos en la desocupación se registran entre los jóvenes de 14 a 29 años, tanto en varones como en mujeres, con subas superiores a los tres puntos porcentuales en el último año.
Se trata del segmento más vulnerable del mercado laboral, donde la inserción es más precaria y la rotación más alta.
Demanda concentrada
En cuanto a la distribución de las vacantes ofrecidas, existe una fuerte demanda de perfiles técnicos y tecnológicos, mientras la oferta laboral es alta en sectores operativos, enfrentando brechas de talento en áreas de especialización, especialmente tecnología.
La demanda en las empresas se concentra en desarrolladores de software, expertos en IA, analistas de datos, especialistas en ciberseguridad e ingenieros DevOps; en técnicos e ingenieros industriales, eléctricos y químicos para minería y petróleo, en agroindustria y comercio/ecommerce, en ejecutivos de cuenta y vendedores y enfermeros e instrumentadores quirúrgicos, según datos recientes de Bumeran, Fortuna y Argentina.gob.ar.
La oferta de trabajadores presenta una alta disponibilidad de mano de obra en niveles operativos, pero escasez en perfiles calificados (ingenieros, programadores).
En la estructura del mercado laboral crece la figura del monotributista.
Ya hay más de 4,7 millones de trabajadores adheridos al monotributo a finales de 2025, un máximo histórico.
Este régimen se consolidó como una alternativa principal a la informalidad, aunque el 85% se concentra en las categorías más bajas. Se registran 2 millones que tienen al monotributo como ocupación principal.