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Cómo es vivir en Misiones y trabajar en Brasil

La crisis económica en Misiones provoca que miles de personas de San Antonio y Bernardo de Irigoyen deban cruzar la frontera hacia Brasil en búsqueda de trabajo.

La ciudad de frontera Bernardo de Irigoyen

La ciudad de frontera Bernardo de Irigoyen

NA

San Antonio y Bernardo de Irigoyen son dos de las tantas localidades de Misiones que limitan con los países fronterizos de Brasil y Paraguay, y muy conectadas a las ciudades brasileñas de Santo Antonio Do Sudeste y Dionísio Cerqueira. La primera cuenta con una población cercana a los 10.000 habitantes y está situada a unos 350 kilómetros al nordeste de Posadas. En tanto que la segunda tiene una población de unos 14.000 habitantes, está situada a unos 320 kilómetros al nordeste de la Capital de la Provincia.

Ninguna de ellas cuenta con industrias y solo viven del comercio fronterizo y en menor medida de la cosecha de tabaco. Muy poca yerba, madera y otros calvos, y del empleo público provincial y municipal.

La crisis económica sumada a la falta de trabajo hace que muchos ciudadanos que residen en estas localidades fronterizas busquen el sustento diario cumpliendo tareas laborales en las ciudades brasileñas vecinas.

dionisio cerqueira
Dionisio Cerqueira, Brasil

Dionisio Cerqueira, Brasil

Más de 2.000 trabajadores

El intendente de San Antonio, Fausto Rojas, dijo a Misiones on Line que cerca de 2.000 ciudadanos cruzan diariamente la frontera hacia Brasil en busca de empleo. En su mayoría trabajan en la industria textil, cumplen tareas de ocho horas y ganan unos $ 800.000 mensuales al cambio argentino. Es un buen sueldo si se lo aprovecha comprando las mercaderías en los supermercados brasileños.

Rojas afirmó que la falta de obras públicas y de industria en su localidad genera una dependencia laboral crítica con el municipio vecino de Santo Antonio (Brasil) y precisó que la migración se debe a la ausencia de oportunidades en Argentina y la fuerte presencia de la industria textil en el país vecino.

“Tenemos más de 2.000 sanantonioneses, que pasan a trabajar al otro lado. Lo que pasa es que acá en Santo Antonio do Sudoeste hay muchas industrias, y, gracias a Dios, nuestra gente tiene trabajo del otro lado, porque si no, la situación iba a estar complicadísima”, advirtió.

Rojas dice que la falta de trabajo se vincula directamente con la parálisis de la inversión del Gobierno Nacional. “Dos años sin nada de obras públicas. Antes salían puentes, viviendas, cordón cuneta. Ahora, tenemos obras nacionales paralizadas”, dijo y explicó que el cruce es motivado por dos factores principales, “hay trabajo y se gana mejor también”.

Al referirse a la administración municipal bajo estas circunstancias, sostuvo que su gestión fue austera, lo que permite cierto equilibrio. “Veníamos manejando bastante bien la economía del municipio. Gracias a Dios nos agarra bastante equilibrados, lo cual ahora nos apretó un poco el tema de los aguinaldos y demás cosas” y, aunque confirmó que pagaron los compromisos, calificó la situación de “complicada”.

“No existimos para la Nación”

Respecto al apoyo nacional, fue muy crítico. “No se aplica el federalismo. San Antonio no existe para la Nación, por más que la provincia se preocupa con nosotros, pero para la nación no existimos”, señaló y, si bien manifestó un deseo de ser positivo sobre el futuro, concluyó su análisis sobre el 2026 afirmando que “no le veo muy positivo”.

El Intendente de San Antonio detalló las necesidades básicas que el municipio requiere con urgencia. “Necesitamos realmente reactivar las obras públicas. Necesitamos puentes, por ejemplo, que es algo muy necesario. Pozos perforados, que es algo vital para que nuestra gente tenga agua, lo básico”. Recordó que el municipio antes recibía apoyo para empedrados y viviendas rurales, pero ahora “cortaron todo”. Además, advirtió que el municipio todavía sufre problemas de infraestructura energética, lo cual afecta el funcionamiento de bombas e industrias.