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Bancos contra el pago de salarios por billeteras virtuales: el impacto sobre los créditos a pymes

Según los bancos, como las billeteras virtuales destinan los fondos a inversiones en money market podrían desfinanciar el fondeo de créditos para pymes.

Crece el debate sobre la autorización de pagar salarios por billeteras virtuales.

Crece el debate sobre la autorización de pagar salarios por billeteras virtuales.

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El debate por el artículo 35 del proyecto de reforma laboral en discusión en el Congreso, que habilita el pago de salarios a través de billeteras virtuales, inició un conflicto dentro del sistema financiero entre bancos y fintechs. Según el análisis realizado por la consultora yCon el foco ya no está puesto solo en la modalidad de cobro de haberes, sino en el impacto que esa modificación podría tener sobre el sistema de financiamiento de las pequeñas y medianas empresas.

Las entidades bancarias advierten que el desvío de los sueldos desde las cuentas bancarias tradicionales hacia proveedores de servicios de pago (PSP) podría afectar una de las principales fuentes de fondeo del crédito productivo: los depósitos estables originados en la acreditación de salarios. Según su planteo, ese flujo es clave para otorgar préstamos a mediano y largo plazo con tasas compatibles con la actividad empresarial.

En un comunicado conjunto, la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) y la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (ABAPPRA) señalaron que los fondos que ingresan a las billeteras virtuales suelen canalizarse mayoritariamente a fondos comunes de inversión (FCI), en especial de tipo money market. Por regulación, esos instrumentos se orientan a colocaciones de muy corto plazo y no pueden transformarse en créditos productivos de mayor duración.

Desde la óptica bancaria, este esquema reduce la base prestable del sistema. Actualmente, cerca del 40% de los depósitos ya se encuentra indirectamente invertido en fondos de money market. La aplicación plena del artículo 35, sostienen, podría profundizar esa dinámica y ampliar el volumen de recursos considerados “inestables” desde el punto de vista regulatorio.

El argumento se apoya en las normas de liquidez del Banco Central, que exigen a las entidades mantener un encaje del 100% sobre los depósitos que ingresan desde los PSP a través de FCI, al ser clasificados como volátiles. En la práctica, esto limita su utilización para préstamos a pymes. Claudio Cesario, presidente de ABA, resumió la postura al afirmar que "para prestar se necesitan depósitos", y que una reducción de esa materia prima tiende a encarecer el crédito, especialmente para familias y empresas de menor tamaño.

Los consumos con billeteras virtuales también serán alcanzados por los controles de Afip. Foto: Mercado Pago
La reforma laboral autorizará a empresas a depositar salarios en billeteras virtuales  Foto: Mercado Pago

La reforma laboral autorizará a empresas a depositar salarios en billeteras virtuales Foto: Mercado Pago

La respuesta de las fintech

Del lado del ecosistema fintech el eje del planteo es distinto. La Cámara Argentina de Fintech sostiene que la discusión gira en torno a la libertad de elección, la competencia y la modernización del sistema de pagos. Desde esa perspectiva, permitir que trabajadores y jubilados cobren sus haberes en billeteras virtuales sería un paso acorde a los hábitos actuales, con mayor digitalización y diversidad de opciones. El sector afirma que restringir esa posibilidad preserva un esquema vigente desde hace décadas, sin necesariamente beneficiar a los usuarios.

Los datos muestran que el sistema financiero ya funciona de manera híbrida. Según COELSA, el 72% de los usuarios financieros —unos 27 millones de personas— tiene simultáneamente una cuenta bancaria y una cuenta virtual. Existen además 8 millones de personas con solo cuenta bancaria y 2 millones con solo cuenta virtual. En promedio, cada usuario mantiene ocho cuentas abiertas, repartidas entre CBU y CVU. En ese contexto, el salario aparece como el flujo más relevante en disputa.

La discusión también se vincula con la estructura del crédito a pymes. Un informe de ABAPPRA, basado en datos del Banco Central, muestra que el Banco Nación concentra el 24% del capital total destinado a pequeñas y medianas empresas, seguido por Banco Galicia (14,4%), Santander (8,9%) y Macro (8,6%). Es decir, el grueso del financiamiento productivo se origina en bancos de gran escala.

Sin embargo, si se observa la cantidad de empresas atendidas, el reparto es más diverso. Galicia, Santander y BBVA lideran ese ranking, pero también aparecen actores como Mercado Libre y Tarjeta Naranja, que alcanzan a una proporción significativa de firmas. No obstante, su participación en el volumen total prestado es marginal, lo que refleja un enfoque en créditos de menor monto y corto plazo.

Las pymes temen que se encarezca el financiamiento

Para las entidades empresarias, el riesgo no está tanto en la cantidad de operaciones, sino en la posibilidad de sostener préstamos de mayor volumen y plazo. Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) señalan que, en el contexto actual de consumo débil y rentabilidad ajustada, la demanda de crédito es limitada y sensible al nivel de tasas. Según la entidad, las líneas promocionales para pymes rondan el 42% anual, principalmente en bancos oficiales, y un eventual encarecimiento del financiamiento podría retraer aún más el acceso al crédito.

El impacto potencial sería mayor en el interior del país, donde el sistema financiero depende en gran medida de los depósitos locales. En las provincias, los salarios acreditados en bancos con presencia territorial suelen reciclarse rápidamente en préstamos para comercios, productores y economías regionales. A diferencia de los grandes centros urbanos, allí existen menos alternativas de financiamiento fuera del sistema bancario tradicional.

Dirigentes empresariales del interior advierten que, con márgenes de ganancia habituales del 30% al 35%, las tasas actuales ya representan una barrera para la inversión y el capital de trabajo. En algunas jurisdicciones, el crédito bancario para pymes se ubica por encima de esos niveles o directamente no está disponible en entidades privadas.