Banco Central: entraron los 1.000 millones de dólares del Bonte y Luis Caputo festejó
Crecieron las reservas del Banco Central y el Gobierno espera nuevos fondos, pero llegan vencimientos que pueden complicar las metas que reclama el FMI.
El ministro de Economía, Luis Caputo, y la titular del FMI, Kristalina Georgieva Foto: X @KGeorgieva
Argentina deberá conseguir, al menos, 4.000 millones de dólares antes del lunes 28 de julio. Podrían ser incluso US$5.000 millones. Para ese día está programada la inspección general del Fondo Monetario Internacional (FMI), incluyendo la prórroga de la misión que debía haber comandado la próxima semana el titular del caso argentino ante el organismo, el venezolano Luis Cubeddu. Ese es el dinero que resta sumar a las reservas del Banco Central, para cumplir con la tercera meta fijada entre el país y el FMI dentro del acuerdo de Facilidades Extendidas firmado el 11 de abril.
Esto también implica sumar US$ 2.000 millones más al total ingresado con el dinero del FMI el 14 de ese mes, y que completó los US$ 12.000 millones. En teoría, para la próxima semana, Argentina debía haber sumado unos US$ 2.000 millones para cumplir con la meta; pero las reservas se encuentran unos US$ 2.000 millones debajo de la foto del momento de la firma del acuerdo. Esto incluye, además, los US$ 1.000 millones provenientes del Bonte 2030 lanzado la semana pasada por el gobierno, y que desde hoy se contabilizan en las reservas, luego del debut estelar del titulo público emitido por Luis Caputo.
Este bono, junto con los globales 2030 y 2035, se convertirá en el titulo más importante del mercado de capitales local, al menos en el rubro bonos, por ser el primero de la nueva era del ministro de Economía como responsable de la política financiera del país. Ahora, con la prórroga del examen ante el FMI ya aprobado desde Washington (ya sin probabilidades de más extensiones en los plazos), será el tiempo en que Cpauto y su lugarteniente Pablo Quirno deberán hacer uso intensivo de su capacidad y conocimiento del mundo “trader” para lograr esos dólares para evitar la necesidad de recurrir a un “waiver” ante la oficina de Cubeddu. Se habla de muchas alternativas. Desde un nuevo préstamos a bancos internacionales, más deuda voluntaria en el mercado financiero internacional y algún otro REPO que pueda colocarse en tiempo récord.
Dólares para un nuevo vencimiento
Sin embargo, el problema que surge es que en el medio de la aventura de lograr dólares, Argentina debe cumplir con el pago más importante en lo que resta del año. El 9 de julio vencen unos US$ 4.500 millones por el pago de los cupones de los Globales y Bonares emitidos en octubre del 2020 durante la reestructuración de deuda organizada por el entonces ministro de Economía Martín Guzmán.
Por lo que se sabe, Economía cuenta con unos US$ 2.000 millones de un préstamo de bancos norteamericanos comandados por el J.P.Morgan, más los US$ 1.000 millones obtenidos por el flamante Bonte, pero restarían conseguir unos US$ 1.500 millones, parte de los cuales serían obtenidos a partir de la ayuda de algún organismo financiero internacional.
Ese no sería el problema. El vencimiento se cumplirá en tiempo y forma, y Argentina mantendrá su buena conducta en los mercados internacionales, sin recurrir a renegociaciones o procesos similares. En definitiva, Caputo tiene también autorización para recurrir a los US$ 12.000 millones prestados en el acuerdo del 11 de abril para cumplir con la deuda soberana.
El problema del inoportuno vencimiento del 9 de julio es que dejarán a las reservas nuevamente en baja, y con un número de dólares faltantes creciente para poder cumplir con el compromiso con el FMI de la última semana de julio. Y si continuara la foto de hoy, más el dinero que se debe liquidar en el pago del cupón del día de la Independencia, el requisito de U$S 4.000 millones faltantes, se incrementaría en, al menos, US$ 1.000 millones más. Si la acumulación de reservas no mejora, será el tiempo de pedir perdones, y reconvertir las metas trimestrales en anuales; y que el FMI le mida el aceite a las reservas a fin de año. Para ese momento, el incremento de las divis en la entidad que maneja Santiago Bausilli deberían estar en positivas en unos US$ 2.000 millones. Restarían más de US$ 6.000 millones a la probable foto del 10 de julio.
Por ahora Caputo sigue de festejo. Para el ministro, el ingreso a las reservas de los U$S 1.000 millones es una revancha personal. Caputo diseñó operaciones similares durante su anterior gestión pública en el gobierno de Juntos por el Cambio, con Mauricio Macri como presidente, con varias colocaciones de deuda en pesos con dólares entrantes y operaciones que fueron especialmente diseñadas para dos fondos de inversión de primerísimo nivel mundial: Templeton y PIMCO. Las dos resultaron experiencias fallidas, que cayeron en las garras de la reestructuración de la deuda de 2020.
En el caso de Templeton, considerado el fondo estrella de la leyenda de Wall Street, Michael Hasenstab, terminó de irse del país en noviembre del 2022 contabilizando pérdidas que podrían haber llegado a los US$ 2.500 millones. Por su parte, el Pacific Investment Managment Co. (Pimco), continuó con algunas tenencias en bonos en pesos, sin retirarse del todo de la Argentina. De hecho, en junio del 2020, el Gobierno argentino confirmó el pago de $ 130.000 millones por el vencimiento del BoPoMo, equivalentes a unos US$ 1.700 millones de aquel tiempo. Fue una estrategia de Martín Guzmán para que el bono permanezca en moneda local y renueve vencimientos en pesos. Pimco lo hizo, pero con el tiempo fue vendiendo esas posiciones y retirándose del mercado argentino.
Por ahora Caputo mantiene en secreto quienes fueron los fondos de inversión del exterior que confiaron en su nuevo diseño de deuda voluntaria con vencimiento en el 2030. Pero, se especula, con que ni PIMCO ni Templeton fueron de la partida. Caputo, en realidad, no los necesitó. Al menos por ahora.


