Aumenta la nafta y se recaudan más impuestos, pero no hay plata para rutas
El precio de la nafta aumentó 53,4% en términos reales desde 2023, mientras el gasto en obra vial se desplomó 82,3%.
Por la venta de combustibles el Estado recauda más impuestos
Archivo MDZEl precio de la nafta acumuló un aumento real superior al 50% desde el cambio de gobierno, mientras que la carga impositiva sobre cada litro prácticamente se triplicó y el consumo se contrajo. Sin embargo, la recaudación del impuesto a los combustibles no se transformó en inversión vial y las rutas continúan transformándose en verdaderas trampas mortales.
Entre noviembre de 2023 y agosto de 2026, el impuesto a los combustibles líquidos (ICL) aumentó 1387% en términos nominales, frente a una inflación acumulada de 329%. Una vez descontado el efecto de la inflación, la carga tributaria sobre las naftas aumentó 240%. El resultado se refleja directamente en el precio del surtidor.
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En la Ciudad de Buenos Aires, el litro de nafta súper llegó en agosto a $2045, de los cuales $411 correspondieron a impuestos. En noviembre de 2023, a precios constantes de agosto de 2026, el litro costaba $1333 y la carga impositiva era de unos $120.
El combustible aumentó así 53,4% en términos reales desde el inicio de la gestión de Javier Milei. El incremento se produjo mientras el Gobierno avanzó hacia un esquema de precios más vinculado con las referencias internacionales del petróleo y actualizó los componentes impositivos que pesan sobre cada litro.
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El cambio en la estructura del precio es significativo. Los impuestos directos representaban el 8,9% del valor de la nafta súper en noviembre de 2023. En agosto de 2026 alcanzaron el 20,1%. Es decir, actualmente aproximadamente $1 de cada $5 que se pagan en el surtidor corresponde a impuestos.
El proceso ya era visible a comienzos de año. En marzo, el monto fijo del impuesto a los combustibles se encontraba 118% por encima, en términos reales, del nivel registrado al final del gobierno anterior. En ese momento, la carga tributaria ya representaba alrededor del 20% del precio final, frente a aproximadamente 10% anteriormente.
Caída de la demanda
El aumento del precio condujo a una fuerte reducción de la demanda. Durante los primeros siete meses de 2026 se vendieron 314 millones de litros de nafta menos que en igual período de 2023, una reducción acumulada de 5,26%. En la comparación con los primeros siete meses de 2025, la caída fue de 1,84%.
La contracción se concentró con mayor intensidad en las provincias fronterizas, donde la diferencia de precios con los países vecinos tiene un impacto directo sobre las ventas. Misiones registró una baja de 32,48% respecto de 2023 y Formosa de 26,26%. Buenos Aires y Neuquén se ubicaron entre los distritos con menores retrocesos.
La pérdida de demanda fronteriza reflejó un cambio en la relación de precios. El aumento de la nafta argentina redujo o eliminó la ventaja que durante años había llevado a consumidores de países limítrofes a cargar combustible del lado argentino.
El retroceso tampoco fue igual entre los distintos productos. La demanda de nafta premium cayó 7,3% frente a 2023, mientras que la de nafta súper disminuyó 4,5%. El comportamiento muestra una mayor sensibilidad del consumo de los combustibles de mayor precio.
La política de precios vinculada al mercado internacional también incrementó la exposición del consumidor argentino a las variaciones del petróleo. El informe de IAG señala que el abandono del esquema del "barril criollo" eliminó un mecanismo que desacoplaba parcialmente el precio interno de las cotizaciones internacionales.
En marzo, la nafta súper ya había superado los $2000 por litro y acumulaba desde noviembre de 2023 un aumento nominal de 514%, equivalente a una suba real de 56,9%. Solo durante los primeros meses de 2026, el precio había aumentado 18,7%, por encima de la inflación acumulada en ese período.
Más impuestos con rutas deterioradas
La contracara fiscal de esta evolución es el fuerte aumento de la recaudación. Entre enero y agosto de 2026, los ingresos reales por el impuesto a los combustibles aumentaron 91% frente al mismo período de 2023. Ninguno de los principales tributos mostró un crecimiento comparable, salvo los Derechos de Exportación, que subieron 3,9% en términos reales.
El incremento de la recaudación resulta particularmente relevante porque el impuesto tiene una asignación específica para infraestructura de transporte. El 28,5% de lo recaudado debe destinarse al mantenimiento de la infraestructura de transporte nacional y el 14,25% corresponde específicamente al sistema vial nacional.
Sin embargo, el gasto vial siguió una trayectoria opuesta. Entre enero y agosto de 2026, mientras los ingresos reales del impuesto con destino a vialidad aumentaron 91,2% frente a 2023, el gasto real devengado por la Dirección Nacional de Vialidad cayó 82,3%.
El desfasaje ya se observaba durante el primer trimestre. A febrero de 2026, los recursos que por asignación específica correspondían al sistema vial nacional desde el cambio de gobierno sumaban $1.518.401 millones a precios constantes. La DNV había ejecutado $920.578 millones de esa fuente, una diferencia de $598.021 millones.
En 2025, además, el gasto total de la Dirección Nacional de Vialidad cayó 72,3% en términos reales frente a 2023 y alcanzó su nivel más bajo desde 2002.