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Son mendocinos, arrancaron con bootstrapping y ahora su startup llegó a Centroamérica y Europa

Nacida hace ocho años, Accessin nació como una solución para la administración de consorcios en Mendoza y ahora tienen unos 800 clientes alrededor del mundo y una versión para clubes deportivos.
Leandro Romero es uno de los tres socios que hoy comandan Accesin y Lila, su versión para la administración de clubes. Foto: Rodrigo DAngelo / MDZ
Leandro Romero es uno de los tres socios que hoy comandan Accesin y Lila, su versión para la administración de clubes. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

Que Mendoza cuenta con talento de exportación no es ninguna novedad. Aunque otros tiempos los logros internacionales de las empresas mendocinas estaban más asociados a la agroindustria, ahora es cada vez más frecuente encontrar proyectos tecnológicos nacidos en la provincia que por su singularidad y calidad están conquistando el mundo. 

Ese es el caso de Accessin, una startup mendocina que nació hace ocho años con un presupuesto muy acotado obtenido mendiante bootstrapping, es decir, financiamiento propio, como una solución para la administración de consorcios y barrios privados, que hoy ha proliferado su presencia de norte a sur y de oeste a este en el país, pero también se ha extendido a Uruguay, Guatemala y Europa, acumulando unos 800 clientes en todo el mundo. En menos de una década de historia, tal ha sido su crecimiento que cuentan con alianzas con gigantes como Google, MercadoPago, Cabify o Banco Macro y hasta desarrollaron una versión para la administración de clubes deportivos que llamaron Lila y sigue creciendo.

En una entrevista con MDZ Online, Leandro Romero, CEO de Accessin, contó la historia de esta empresa local, sus planes a futuro, la evolución del sector tecnológico en Mendoza y otros temas más.

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-Para los que no lo conocen, ¿qué es Accessin? 

-Nació y creció como una plataforma para administrar consorcios y barrios privados. Nacimos acá en Mendoza, que creo que es el lugar con más barrios privados de Latinoamérica por lo menos. Así que empezamos con una plataforma que gestiona en un barrio lo que nosotros llamamos el 360, que es la parte de portería, comunicaciones, reservas y la parte contable de expensas. Arrancamos en 2017 desde acá, después expandimos al resto del país con Córdoba, Rosario, Buenos Aires… y después a Uruguay. Hoy tenemos operación en cuatro países.

Con el auge o el trampolín que fue quizás la pandemia, los procesos de digitalización se aceleraron y lo que antes era una venta más presencial donde teníamos que hacer una especie de partnership en cada uno de los lugares que abríamos, se convirtió en una venta digital a cualquier punto del país.

Estamos a punto de confirmar que tenemos el cliente más austral del mundo en Ushuaia y de ahí tenemos en el Noa de la Argentina o en Uruguay, Guatemala, por ejemplo. Ha cambiado mucho el modelo de negocio, la forma de venta y el producto está creciendo por suerte. 

-¿Cómo nació la idea de arrancar con Accessin?

-Es particular porque la idea inicial era un control de accesos para el Nacional B que no terminó siendo. Ahí Javier y Agustín y otra persona más comenzaron con la idea, yo me sumé un poco más tarde, por eso siempre aclaro que no fui fundador de la empresa. Me llamaron en la edad temprana de la empresa y rápidamente migró a lo que es hoy, que es una idea para administrar consorcios. 

Hay un dicho en el emprendurismo que es rascarse donde te pica y a uno de los chicos le picaba el problema de la administración de consorcios, así que empezó con esta plataforma. Yo me sumé al proyecto un poquito más adelante y empezamos a vender. Mendoza es muy difícil, realmente si vendés acá después te prepara para el resto del país. Fue difícil al principio, pero solidificamos la venta en la provincia y decidimos ir explorando nuevas alternativas con un modelo específico que usamos de representantes comerciales. Hicimos Córdoba, Rosario e inmediatamente después dijimos, "Es más difícil abrir Buenos Aires que un país". Así que nos fuimos a Uruguay y después a Buenos Aires. Después hemos ido con algunas expansiones más en España.

Hemos expandido el negocio con aciertos y desaciertos. Intentamos abrir Perú en febrero del 2020, sabiendo que en marzo del 2020 no pasó nada bueno en el mundo, así que ahí tuvimos unos tropezones, pero la empresa ha seguido creciendo.

Particularmente yo empecé con la parte comercial en esa época y después fui creciendo hasta convertirme en socio de la empresa junto con con Javi y Agus. 

Accessin es una startup mendocina que ahora se está expandiendo en Centroamérica y Europa. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

-¿Cómo fue este proceso de pasar de una startup a convertirse hoy en una empresa global?

-Cuando lo ves así, desde el enfoque que uno tiene hoy mismo, la verdad es hay cosas que te olvidás que hiciste. Recuerdo haber estado en una portería un 5 de enero con cinco chicos de la guardia enseñándole cómo usar el sistema. Realmente es un es un proceso que requiere mucho esfuerzo, dedicación, preparación. 

Siempre aclaro que mi background no es la tecnología, yo era diseñador gráfico. Pero siempre me gustó emprender, tuve cosas infinitas, con más fracasos que aciertos, como cualquier persona. Pero ese crecimiento inicialmente fue muy a músculo, con convicción de que teníamos que hacer un buen producto.

El hecho de estar en Mendoza es difícil, pero te prepara. Al ser del interior tenés que hacer un poquito más que quizás si estás en Buenos Aires o en otro país o en otro lugar que tenés ya el buen marketing. Eso nos lleva siempre a superar un poquito la expectativa y dar un poquito más.

A nivel empresarial, Mendoza desde ese punto de vista en lo tecnológico ha ido creciendo e incorporando talento, que eso es vital para cualquier empresa. Sin equipo no hay forma de que esto suceda. Ha sido un camino por momentos divertido, por momentos complicado.

-¿Cómo nació el segundo desarrollo que tienen, Lila?

-En el año 2023 habíamos empezado a notar que los barrios demandaban de alguna manera la administración de factores deportivos que tenían, por ejemplo, canchas de tenis, canchas de fútbol. Hay lugares en el país que quizás no se conocen, pero que son barrios generados a raíz de un club que los  nuclea. Con esa idea empezamos a hacer una vertical dentro de Accessin, que era la administración de clubes, pero en realidad era lo que ya teníamos con funciones de clubes. 

En un momento determinado decidimos que esto sea una vertical aparte. 

Leandro Romero, CEO de Accessin. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

-¿Cuántos clientes tienen?

-Hoy en día en total, entre ambas empresas, tendremos más de 800 clientes repartidos en todos estos lugares. Con Lila, que es específicamente para administrar clubes deportivos, entidades deportivas, hemos crecido mucho en el último año por suerte. Es un negocio muy escalable, incluso en la parte demográfica. A eso le sumamos todo el track record que tenemos de administrar comunidades complejas, como lo son los consorcios, porque tenés desde un complejo que tiene cuatro departamentos y suceden cosas irrisorias hasta, barrios que tienen tal vez 3.700 estos lotes son pequeñas comunidades en sí mismas. 

En Argentina estamos en casi todas las provincias, seguramente me faltarán algunas por nombrar. En Sudamérica estamos con bastante presencia en Uruguay y ahora en Centroamérica se ha abierto un nuevo mercado. 

Eso también es digno de destacar, la competencia o los productos que generamos desde acá, realmente tienen buen nivel. Estamos para competir con cosas grandes. Quizás falta financiación, quizás faltan algunas herramientas que no te ahoguen tanto. He notado una intención de cambio que todavía no se termina de cerrar, pero realmente podemos competir fuerte. 

-¿Con cuánto presupuesto arrancaron y cuánto manejan hoy?

-Somos una empresa muy particular porque arrancamos con lo que se llama bootstrapping, que es autofinanciación. Tuvimos un capital inicial muy bajo que lo obtuvimos con lo que se llama Friends and Family, que es una ayuda del círculo interno, y de ahí en más el crecimiento siempre fue con fondos propios. De hecho, estuvimos ante la situación de poder recibir inversión, pero también es un tema complejo. Primero los montos, segundo cuándo y de quién.

Hoy en día no tenemos financiación, estamos siempre abiertos a cualquier posibilidad, pero manejamos nuestro propio presupuesto. Actualmente todo lo que facturamos siempre estamos dedicados a reinvertir en nuestra propia empresa para crecer en equipo, en estructura y tener lo que tenemos hoy en día.

Accessin hoy cuenta con unos 800 consorcios y barrios privados que administra alrededor del mundo. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

-Mencionabas de la competitividad que puede tener el sector tecnológico de Mendoza, pero que todavía falta, ¿cómo viste la evolución de la provincia en estos casi diez años que llevan?

-Todo se acelera. Hace diez u ocho años era un panorama realmente distinto. Incluso en la búsqueda de perfiles como los que necesitamos en IT no es el mismo mercado que encontramos hoy. ¿Qué es lo que pasa en Mendoza? En la parte comercial la venta es muy uno a uno. Viste la frase de que Dios atiende en Buenos Aires, no se si él atiende allá, pero las empresas grandes sí. Todo es un poquito más lento, de a granito a granito. 

Creo que en Mendoza cambió bastante bastante el panorama. Sí veo un una intención y se viene desarrollando un polo tecnológico bastante grande, de hecho grandes empresas como Globant, MercadoLibre y demás están instaladas con base operativa en la provincia. Creo que le falta todavía en la parte impositiva, en la parte de apoyo quizás gubernamental, le falta una vueltita de tuerca. Veo una intención de que Mendoza se convierta en un polo tecnológico fuerte en Argentina, pero todavía falta concretar y tenemos algunos temas pendientes. 

También vemos que la calidad de vida en perfiles más senior les gusta. Hay un cambio social de bajar un poquito un cambio y creo que Mendoza en ese sentido es top uno de Argentina, porque ya es una ciudad con todo lo que se necesita, pero con otro ritmo que no tiene que confundirse con pereza, sino que es en otro estilo, con mucha productividad, pero con un estilo de vida que no te no te lleva a temprana edad a estar mal. 

-¿Cómo es la competencia en el sector tecnológico?

-Hay varias empresas afortunada o desafortunadamente, como lo quieras tomar. El no tener competencia es bueno y el no tener competencia es malo. En nuestro caso, hablamos con la competencia y es una una sana recomendación a cualquier emprendedor, eso de no hablar con la competencia parece un error. Creo que entre todos los que hacemos este producto, que en en Latinoamérica seremos cuatro o cinco jugadores, no llegaremos ni a un 20% del mercado. Hay mucho todavía, es como un océano por digitalizar. Hoy en día, en Accessin y en Lila, nuestro competidor no es otra empresa, sino es el que no usa nada.

Accessin cuenta con alianzas con empresas como como Google, MercadoPago, Cabify o Banco Macro. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

-¿Cómo ves el futuro para Accessin?

-Lo veo bastante bien. Cuando creces digo que empezás a absorber las peores cosas de una gran empresa y perdés las lindas cosas de una startup. Estamos en ese proceso, por suerte saliendo, y ya empezamos a tener lo bueno de la de ambos mundos.

Hay un crecimiento y desde hace un año ya venimos incorporando talento que viene de otras empresas más grandes, incluso como MercadoLibre o grandes aspiracionales en el sector de la tecnología.

Tenemos varios frentes asomando, como la inteligencia artificial, que tiene ya dos desafíos, el interno para los equipos, sobre cómo es la incorporación de inteligencia artificial al trabajo, y para fuera, cómo llevar ese avance al usuario final para mejorar la capacidad operativa y demás. 

Tenemos la posibilidad ahora de estar haciendo un marketplace con Accessin, porque encontramos un problema que solucionar, que es el tema de la venta diaria que existe en otros sitios, donde se ponen en evidencia tres puntos: la inseguridad de quién lo vende, la informalidad de ese dato y el tercero y más importante, saber que está curada. Evidenciado esa situación, hemos lanzado la primera etapa del marketplace de Accessin, que se llama clasificados, en donde los vecinos entre ellos pueden empezar a comercializar. La siguiente etapa va a ser que entre barrios oficializados por Accessin, porque ahí tenemos la validación de la identidad, de un comportamiento. Esto nos da la posibilidad de que se generen pequeñas economías dentro de los barrios. Desde la venta de un auto o un lote hasta la venta servicios y queda todo en esa comunidad. 

Es de alguna manera raro, porque la tecnología está muy asociada al individualismo, a la automatización, a la tecnología con robot, medio, como que va tirando hacia lo digital y nosotros queremos con lo digital volver un poquito a lo humano. 

Desde Accessin están trabajando con la implementación de la inteligencia artificial y con un marketplace para cada comunidad que administran. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

-Si tenés que explicarle a alguien que no tiene ni idea lo que es emprender en el mundo tecnológico, ¿cómo lo definís en palabras simples?

-Es riesgoso, divertido, frustrante, sinuoso… Te tiene que gustar un poco, es como escalar o andar en bicicleta, donde no es todo lindo. Creo que si tenés miedo a fallar es una gran debilidad. Nadie quiere fallar adrede, pero tenés que saber que es parte del juego, tenés que saber que la frustración está a la orden del minuto. También no hay que enamorarse de las cosas que uno mismo dice y saber entender el mercado o saber escuchar. No a todo el mundo le gusta, pero es un camino como mínimo divertido, porque generas cosas. 

-Comentabas que antes de Accessin te tocó emprender en un montón de otras cosas. Si tenés que diferenciar entre emprender en algo tangible o más tradicional y en algo tecnológico, ¿cuáles son las diferencias?

-He tenido emprendimientos de diferentes tipos. De hecho, hoy en día un consejo es también hacer un poco de foco y no tener 75 kioscos abiertos que nada tienen que ver uno con el otro. 

Son cosas distintas, las dos son disfrutables y también las dos son buenos negocios. En lo que respecta a lo físico y lo tecnológico, la mayor diferencia que encuentro es la escala escalabilidad. En lo físico, incluso siendo un negocio rentable y productivo, la escalabilidad que tiene es mucho menor, aunque debe haber excepciones.

Lo que veo con Accessin y Lila es lo que se puede crecer o te encontrás cosas locas como vendiendo un cliente en Guatemala y no he estado ahí y probablemente no viaje en los próximos meses. A través de una plataforma de digitalización, realmente el alcance es mucho más escalable, es mucho más exponencial el crecimiento que puede tener. También es más volátil. En el ámbito de la tecnología existe eso porque la tecnología cambia constantemente, más hoy en día.

Otra diferencia es que en los negocios físicos, al menos en mi experiencia es que requería una presencialidad de mi parte hasta operativa.