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Vendaval financiero: los tres frentes de tormenta que debe atravesar Argentina

Los aranceles a bienes importados que dispuso EE.UU. siguen generando un tembladeral en los mercados financieros. Para Argentina el impacto es más estructural, vinculado al financiamiento y la deuda.

La semana financiera arrancó con rojos profundos en las bolsas de todo el mundo, dejando en claro que ésta será otra semana con alta volatilidad y pérdidas generalizadas en los activos financieros.

Tras conocerse la decisión de Estados Unidos de incrementar fuertemente los aranceles de importación a 185 países, incluida Argentina, el Gobierno nacional se movió rápido abriendo un canal de negociación con el Departamento de Comercio para avanzar en un listado de excepciones al arancel general que le tocó en suerte al país, de 10%.

La idea es excluir de los aranceles a unos 50 productos, que abarcarían especialmente a bienes agroindustriales, aunque la mayor preocupación se relaciona con el acero y el aluminio, que ahora tributan el 25%, y representan un monto de exportaciones cercanos a los 600 millones de dólares anuales. 

Los aranceles de Donald Trump llegan un muy mal momento para la Argentina, cuando se están cerrando los términos de un nuevo programa de Facilidades Extendidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y especialmente el monto a desembolsar.

Ya se sabe que rondará los US$20.000 millones, pero no es un dato menor saber de cuánto será el envío inicial. Se habla de 8000 millones, y desde el Palacio de Hacienda especulaban que sería de algo más. Ahora que ver. Es que en épocas de incertidumbre todos quieren tener la menor exposición posible.   

Así, el frente financiero externo presenta un desafío importante. La segunda cuestión también se relaciona con el exterior. En medio de los fuertes aranceles aplicados por Trump, se descuenta que en Estados Unidos subirá la inflación.

En ese caso se espera que la Reserva Federal, el banco central de los Estados Unidos, cambiará seguramente su estrategia monetaria, dejando de lado la baja gradual de tasas de interés y comenzará a elevarla. 

Para un país muy endeudado como la Argentina, esto nunca es una buena noticia porque encarece el costo financiero para atender los vencimientos. Pero, además, ya está generando la salida de capitales de los mercados emergentes, en un movimiento conocido como fly to quality o vuelo hacia la calidad.

Esto es salir de plazas emergentes para invertir en mercados maduros y seguros, que ahora ofrecerán buenos retornos. Este encarecimiento del crédito tendrá impacto también en el costo de financiamiento de las empresas.

En tercer término, la guerra comercial desatada por Estados Unidos provocará un excedente de oferta de todo tipo de bienes, que buscarán mercados alternativos al norteamericano. La puja por otros destinos puede deprimir los precios de las materias primas, profundizando aún más las fuertes caídas de los granos, el petróleo y los metales de los últimos días. Esto tendrá impacto en los exportadores.

Una forma de "zafar" de algunos de estos costos es finalmente lograr un tratado de libre comercio con Estados Unidos, algo que está en la agenda del Gobierno, y no es descartado por la Administración Trump. O lograr que empresas argentinas se instalen en el país del norte para no pagar los aranceles, pero esto ya es a largo plazo y no es para todo tipo de empresas.