El vino de misa mendocino elegido por Francisco, otros Papas y santos: quién lo hace y su historia
Este lunes, el mundo despertó con la triste noticia del fallecimiento del papa Francisco a sus 88 años. Tras su última aparición pública en la celebración del domingo de Pascua, el Sumo Pontífice dejó el plano terrenal dejando un legado invaluable. Y aunque ya hacía un tiempo que no celebraba misas, sobre todo por la neumonía bilateral que lo tuvo a mal traer por casi 40 días, el religioso argentino supo hacerlo muchas veces con un vino especial elaborado por una bodega mendocina.
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Antes de ser Francisco, cuando todavía era conocido como Jorge Mario Bergoglio y en sus años de apostolado en Argentina, el difunto Papa tuvo contacto con el “Vino especial de Misa”, un tinto licoroso elaborado por Bodega Cabrini que fue aprobado por el Arzobispado, y que periódicamente renueva su aval, el cual es utilizado en celebraciones religiosas.
Cabrini es una bodega del departamento de Luján de Cuyo que cuenta con 104 años de historia y hoy tiene al frente a la cuarta generación de la familia. Su historia comenzó con Leandro Cabrini, quien en 1896 desembarcó en el puerto de Buenos Aires, pero que en 1918 plantó su primer viñedo en el distrito de Perdriel.
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La relación de la familia con el catolicismo inició incluso antes de su arraigo vitivinícola. Para 1916, Guillermo, uno de los hijos del matrimonio que Leandro había formado con Virginia Fava, había sido ordenado sacerdote salesiano. Pero no fue hasta 1939 que la bodega comenzó con la elaboración del vino licoroso que al día de hoy se sigue utilizando en las celebraciones de misa, del cual elaboran un 70 mil litros al año con un blend de Malbec, Sangiovese, Lambrusco y Bonarda.
Aunque la creencia popular es que el vino de misa es por excelencia el mistela, la realidad marca que esto no es así, sino que los sacerdotes utilizan en la celebración un vino fortificado o licoroso al que se le agrega alcohol en la fermentación. Es que la Iglesia exige que sea genuino y la mistela, al ser una mezcla de mosto y alcohol que no llega a fermentar no puede considerarse como tal.
Si bien no es la única bodega de la provincia ni del país que elabora este tipo de vino, el de Bodega Cabrini es uno de los más reconocidos, con más de 80 años de trayectoria y el aval del Arzobispado de Mendoza. Actualmente son proveedores de algunas parroquias como Santa Amelia (Buenos Aires), Santa Rita (Santa Fe), Cristo Redentor (Misiones), la Diócesis de La Plata, el Seminario de Río Cuarto, Obra de Orione, entre otros, más todos aquellos a quienes pueden llegar a través de la venta online y sus distribuidores.
De Papas y santos
Pero Francisco no fue el único Papa que celebró la liturgia con ese vino, incluso hay hasta santos que bebieron de él a lo largo de los más de 80 años que llevan elaborándolo. En la bodega destacan una carta fechada en diciembre de 1950, donde el papa Pío XII agradece personalmente a Leandro Cabrini, fundador de la empresa familiar, el envío de un vino. La misma misiva está firmada además por Giovanni Battista Montini, quien 13 años después se convirtió en el papa Pablo VI y en 2018 fue canonizado por el papa Francisco.
El establecimiento también recibió una santa visita. En 1936, Luigi Orione, más conocido con Don Orione, estuvo en la bodega y en su estadía en el país probó el vino entre 1934 y 1937. El sacerdote fue declarado santo en el año 2004 por otra figura que tuvo contacto con el producto de Cabrini: Juan Pablo II.
Quien era conocido como el Papa viajero usó el vino de Cabrini en la misa de cierre de la Jornada Mundial de la Juventud en el Jubileo del año 2000. Juan Pablo II también fue canonizado en 2014 por Francisco.