Una apuesta para llegar a octubre
El anuncio del levantamiento del cepo tiene varios interrogantes que habrá que ver cómo se resuelven. Por empezar el comunicado A 8226 del 11 de abril de 2025 del BCRA dice textualmente:
“La operación se curse con débito en cuenta del cliente en entidades financieras locales o el uso de efectivo de moneda local por parte del cliente no supere el equivalente a USD 100 (dólares estadounidenses cien) en el mes calendario en el conjunto de las entidades y por el conjunto de los conceptos señalados.
En caso de que el cliente utilice efectivo en moneda local, la entidad deberá contar con una declaración jurada del cliente en la cual deje constancia de que cumple con el requisito mencionado precedentemente, es decir que no está comprando más de US$ 100 por mes en efectivo”.
Una redacción muy confusa que dio a varias interpretaciones hasta que desde el gobierno algunos funcionarios salieron a aclarar que la restricción de US$ 100 mensuales es solo para las compras en efectivo. En otros términos, si cualquier persona quiere comprar dólares con débito bancario, en principio no tendría límite de compra.
Otro de los puntos claves es que las utilidades y dividendos que no se pueden girar desde 2019 en adelante quedan encepadas y el gobierno le va a ofrecer a las empresas un bono, según dijeron un BOPREAL.
Es decir, pagarían esa deuda con un bono. Deuda cuyo monto se desconoce, según dijo el presidente del BCRA.
Evidentemente el gobierno tiene temor a que una parte importante de esas utilidades y dividendos estén depósitos a plazo fijo u otro instrumento líquido. En ese caso, las empresas podrían salir a retirar sus depósitos para comprar bonos y girar las utilidades a sus accionistas en el exterior.
Pero el tema central es que el BCRA venía perdiendo reservas todos los días. Para frenar esa sangría tenían que salir del tipo de cambio fijo con ajuste del 1% mensual.
La opción que eligieron fue ir a una banda cambiaria que tiene un piso de $1.000 y un techo de $1.400.
Pero el techo se ajustará al 1% mensual y el piso irá bajando el 1% mensual. Es decir, la banda cambiaria se irá ampliando.
El tema a considerar es: ¿qué pasaría si el tipo de cambio llegara al techo de $1.400 en forma más o menos rápida? En primer lugar, estaríamos frente a una devaluación cercana al 30% que, posiblemente, tenga impacto sobre el IPC. Un IPC que ya dio alto en marzo con el 3,7%, subiendo por segundo mes consecutivo.
El segundo punto a considerar es que si llega al techo de $1.400 más o menos rápidamente, vamos a estar en la misma situación de hoy. El BCRA vendiendo dólares para que el tipo de cambio no supere el techo.
Pero esos dólares no van a surgir de un flujo de ingresos del BCRA, sino que van a surgir de la deuda que toma el tesoro.
Deuda que el tesoro tomó con el FMI, BID, Banco Mundial y otro REPO que harán con bonos.
En definitiva, el gobierno está tomando deuda para tratar de mostrarle al mercado que tiene poder de fuego en caso que el mercado quiera comprar dólares generando una presión alcista.
Es una típica apuesta que se ha visto muchas veces. El BCRA anunciando una nueva política cambiaria y mostrando que tiene muchos dólares para asustar a quienes quieren comprar.
La realidad es que estamos exactamente en el proceso inverso del discurso de campaña de Milei por el cual prometía dolarizar la economía.
Acá el gobierno toma deuda externa para darle dólares al BCRA para que trate de frenar al mercado en caso que éste empuje el tipo de cambio por arriba del valor fijado por el mismo gobierno. O sea, no quiere que la gente se quite los pesos de encima y se dolarice.
Esto se parece bastante al blindaje del 2000, blindaje que fue un aporte del FMI, el BID, el BM y el apoyo de España.
En ese momento el blindaje era de US$ 40.000 millones, que, ajustados por inflación de Estados Unidos, a valor actuales serían tal vez US$ 50.000 millones. El doble de los US$ 23.000 millones que consigue el gobierno para el curso de este año.
Recordemos que el blindaje no logró impedir la crisis de marzo de 2001, cuando renunció Machinea como ministro de Economía. Machinea fue reemplazado por Ricardo López Murphy y luego Cavallo que hizo el famoso megacanje de la deuda.
El gobierno dice que hoy todo es diferente porque tiene superávit fiscal, cosa que no ocurría antes.
El cuadro muestra el resultado fiscal financiero informado por el gobierno y el corregido incluyendo los intereses mensuales que devenga la deuda que ya no tiene el BCRA, pero tiene el tesoro con las LEFIS, LECAPS y otros bonos que emitió en su momento para cancelar los pasivos remunerados.
Cuando el gobierno informa el resultado fiscal financiero, muestra un superávit de casi $1,8 billones en 2024, que se transforman en un déficit fiscal financiero de $1,2 billones cuando se incluyen los intereses devengados mensualmente por esa deuda.
Dicho de otra manera, no es cierto que el tesoro tenga superávit fiscal financiero.
Esto quiere decir que, al tomar más deuda para sostener el tipo de cambio entre las bandas, se devengarán más intereses y el resultado fiscal financiero será un mayor déficit salvo que el ajuste del déficit primario sea muy mayor al actual.
Pero en definitiva, el tema de fondo es que el gobierno tomó una deuda de US$ 23.000 millones para que el BCRA pueda cantar falta envido en caso de fuerte aumento en la demanda de dólares.
El tema es que la demanda de dólares puede surgir de retiro de depósitos en pesos a plazo fijo, cajas de ahorro o cuentas corrientes. Esa cifra es de $83,4 billones al 9 de abril, el equivalente a US$64.000 millones al tipo de cambio de $1.300.
En definitiva, todo va a depender de qué decida hacer la gente con esos pesos que están depositados en los bancos y que, en buena medida, estuvieron apostando a tasa de interés sabiendo que el tipo de cambio fijo se movía al 1% mensual.
Ahora tenemos una banda cambiaria donde no es tan fácil apostar a tasa versus dólar.
La apuesta del gobierno consiste en decir: tengo este montón de reservas en el BCRA, el que apuesta al dólar pierde.
Si le sale bien, tiene margen para llegar a las elecciones sin saltos cambiarios y del IPC.