Quién es Kozack: la vocera que tomó protagonismo en el acuerdo con el FMI
Un nuevo actor (o actriz en este caso) se sumó a las interminables negociaciones entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para cerrar antes de la anteúltima semana de abril, el ya muy demorado acuerdo de Facilidades Extendidas que regirá los destinos de la relación entre ambas partes.
Al menos durante los próximos cuatro años. Julie Kozac, la hoy vocera del organismo que maneja Kristalina Giorgieva, es desde hace 15 días una presencia importante en los lineamientos del proceso hacia el nuevo acuerdo; al intervenir como puente en la manera en que desde el país y el Fondo se comunican los avances del acuerdo. Si bien hasta hace un mes era simplemente la persona que obedecía las ordenes de sus jefes sobre como manejar los anuncios que se iban haciendo sobre los avances del acuerdo, además de contestar las preguntas de rigor en las conferencia de prensa de cada jueves por al mediodía en la sede del FMI; ahora ya tiene el protagonismo de manejar el timming de las comunicaciones desde Washington para ir convenciendo a los mercados locales e internacionales que lo que viene será mejor que lo que hay. Y que es verdad que lo que se está discutiendo es algo grande que mejorará la situación del país y su economía.
Fue Kozac, por ejemplo, la que intervino el jueves pasado en las comunicaciones bilaterales, que derivaron en el texto publicado el viernes por la tarde donde se confirmaba que lo que Argentina y el FMI estaba negociando es un acuerdo que involucra unos U$S 20.000 millones.
La idea de involucrar a Kozack en las negociaciones y darle un rol preponderante, fue de la propia Giorgieva, que encontró en la economista norteamericana un factor de solución de problemas; y no sólo en la ejecución del ejercicio de la vocería cumpliendo ordenes de terceros. Sucede siempre cuando las cosas se complican. La comunicación empieza a tener un rol fundamental, y el tiempo y la manera donde se van anticipando los contenidos del acuerdo, resultad clave para sostener el clima hasta la confirmación de todas las versiones. O para desmentir inexactitudes. Kozack, tiene ese rol, al menos desde el FMI.
Sucede también que se trata de una vieja conocida del país. Alguien que conoce muy de cerca los vaivenes siempre complicados y hasta a veces diabólicos de la economía argentina. Antes de haber asumido su rol de vocería del FMI, Kozack ejercía tareas de economista técnica. Trabajó bajo las ordenes del venezolano Luis Cubeddu como integrante del staff de profesionales que estudiaba el caso argentino, durante los años en que el mexicano argentino. Alejandro Werner, ejercía el rol de director gerente para el Hemisfério Occidental, durante las negociaciones con el Stand By que el FMI cerró en los tiempos de Mauricio Macri.
Luego, ya con Martín Guzmán como ministro de Alberto Fernández, Kozack cumplió tareas de mayor responsabilidad, como la de comandar misiones en Buenos Aires, bajo el mando de Cubeddu. En esos días del gobierno anterior, buceó sobre los números de la Argentina, recomendó políticas y discutió eventuales medidas. Con suerte dispar.
En aquellos tiempos de Joe Biden como presidente de los Estados Unidos, Kozack interactuaba con el referente de ese país ante el Board, el economista Marc Rosen; quienes hasta la llegada de Gita Gopinath al sillón de vicegerente del organismo eran los dos nortamericanos más importantes del FMI. Los funcionarios argentinos de aquellos tiempos, los recuerdan como enemigos de las vueltas dialécticas y amigos de las respuestas concretas y las soluciones firmes y claras.
En aquel empoderamiento de Kozack fue decisión personal de la recientemente llegada al sillón máximo del Fondo, Kristalina Georgieva. La búlgara había comprendido que sostener al mexicano por adopción Alejandro Werner como el responsable máximo de la relación con Argentina; era contraproducente. En esos días Kozack obtuvo el cargo de directora adjunta del departamento Occidental. Más concretamente, la número dos de Werner. Fue designada como parte del equipo que debería fiscalizar al país, desde el primer momento que Alberto Fernández llamó a renegociar el stand by vigente pero suspendido cuando este llegó al poder.
En sus visitas a Buenos Aires como parte del equipo que responde al responsable del caso argentino, el venezolano Luis Cubbedu, mostró buena sintonía con Guzmán, el entonces embajador local ante el FMI Sergio Chodos y el presidente del Banco Central Miguel Pesce. Kozac apostó en esos días a la comprensión de la situación de la economía argentina, y pereció comprender las circunstancias políticas y económicas en las que se encontraba el gobierno de Alberto Fernández y deslizando algunas consideraciones negativas a la manera en que se otorgó el crédito que ahora se renegocia. Aunque su cargo implicaba mantener una posición acética en sus opiniones personales, la norteamericana mantuvo actitudes flexibles en terrenos resbaladizos.
Sin embargo, siempre dejó en claro que Argentina debía comprometerse a metas numéricamente comprobables y mensurables. Y, lo más importante, siempre habló de acuerdos a 10 años para el posible Facilidades Extendidas que discutía entonces el país; y en los términos clásicos del organismo financiero internacional. Reconocía Kozack que cualquier alteración a este marco la excedía, y deberá pasar a ser considerado dentro de las líneas políticas del FMI. Sería terreno de Georgieva, o, más aún, los líderes de los países que dominan el “board” del organismo; comenzando por Joe Biden.
Finalmente Kozack perdió su puesto, quizá por la mala fortuna del acuerdo número 22 entre Argentina y el FMI. Fue luego derivada a la oficina de vocería del FMI, donde aún permanece. No es un cargo menor, pero dentro de la estructura del organismo, ser economista de profesión con ciertos galardones y espíritu técnico, y ejercer funciones comunicaciones (no de análisis, fiscalización y decisión), podría interpretarse como algo de menor rango. Sin embargo, parecería haber encontrado su revancha. Otra vez con al Argentina. Y desde un rol donde nuevamente tiene poder de decisión.
Fue ella la que recomendó que era importante que el FMI rompiera sus protocolos, y ayude a Caputo a soportar la tormenta cambiaria que azota al país ante la falta de definiciones sobre algunos aspectos del nacimiento del Facilidades Extendidas que no termina de aparecer. Por su recomendación la cifra de los U$S 20.000 millones apareció en un comunicado. Habrá que ver si esta semana los mercados locales e internacionales toman el dato como un valor a ponderar y cambia, algo, el clima tumultuoso que está enfrentando el gobierno de Javier Milei es estos complicados días de comienzo del otoño 2025.