Un acuerdo con el FMI dónde no se sabe qué se acordó
La realidad es que la Cámara de Diputados le dio un cheque en blanco porque el DNU de 10 páginas no dice nada sobre el acuerdo con el FMI. No hay detalles del acuerdo.
Diputados se limitó a firmarle un cheque en blanco, algo de dudosa validez constitucional porque el artículo 75 de la Constitución Nacional establece las atribuciones del Congreso, y dice en el inciso 7 que son atribuciones del Congreso: Arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación.
Es decir, los diputados le delegaron un poder al Ejecutivo que la Constitución no lo permite.
Seguramente más de un lector considerará que esto es una cuestión menor frente a la crisis económica. Mi punto de vista es que Argentina tiene un largo período de decadencia por no haber respetado las instituciones, que no son otra cosa que las reglas de juego que imperan en una sociedad, limitan el poder del Estado y hacen previsible las reglas de juego que imperarán en el futuro.
Pero aquellos que no quieren que vuelva el kirchnerismo porque es corrupto y no respeta la Constitución, justifican que el actual gobierno no respete la Constitución para que no vuelva el kirchnerismo que no respeta la Constitución Nacional.
Argentina ingresó al FMI en 1956 y desde entonces firmó 28 acuerdos con dicha institución. Es el país que más acuerdos firmó con el FMI en América Latina.
Esto quiere decir que un acuerdo con el FMI no implica necesariamente que todos los problemas vayan a solucionarse o se evite una crisis.
En 2000, bajo el gobierno de De la Rúa, se firmó el blindaje con el apoyo del FMI, otras entidades financieras internacionales como el BID y el aporte de países como España que en su momento aportó US$ 10.000 millones y, sin embargo, tres meses más tarde renunciaba Machinea, asumía Ricardo López Murphy que tampoco iba a durar mucho tiempo en su cargo de ministro de Economía.
Macri consiguió un acuerdo excepcional con el FMI en 2018 y las intervenciones en el mercado cambiario, tanto de Sturzenegger primero y Caputo después, no evitaron la corrida cambiaria y que se terminara de nuevo en el cepo.
Con esto quiero significar que festejar un acuerdo con el FMI no asegura ningún éxito económico.
Obviamente que está bien acordar con el FMI para al menos hacer el rollover de la deuda que Argentina tiene con dicha entidad. El tema es si es conveniente que el FMI le preste dinero fresco al gobierno.
Del acuerdo con el FMI no se conocen las condiciones. Es decir, que metas debe cumplir Argentina para ir recibiendo los desembolsos del FMI y tampoco se sabe si habrá fondos frescos y si los hay, porqué monto.
Todo parece indicar que el FMI podría darle fondos frescos al gobierno y plantearle algún tipo de reformas en la política cambiaria, por ejemplo, terminar con el dólar blend, el crawling peg del 1% mensual, etc. O puede ser que el FMI no se meta en la política cambiaria, pero le establezca metas de acumulación de reservas al gobierno.
El problema es que como el gobierno busca frenar la brecha cambiaria, además de usar el dólar blend para que parte de las exportaciones se liquiden en el CCL, también interviene vendiendo dólares en ese mercado.
Obviamente las ventas que hace en ese mercado son dólares provenientes de las exportaciones que los exportadores están obligados a venderle al BCRA. Si esos dólares no los acumula en las reservas y los vende en el CCL, entonces, nunca termina de salir del terreno de reservas netas negativas que, al momento de redactar esta nota rondan los US$ 10.000 millones negativos.
Lo que aparentemente pretende el gobierno es que el FMI le preste dólares frescos para no tener reservas negativas. ¿Cuál es el objetivo? Mostrar a un BCRA fuerte en reservas que puede intervenir en el mercado si el dólar aumenta. Una especie de tener dólares para cantarle falta envido al mercado si este tiende a subir.
No obstante, aunque el FMI le prestara US$ 10.000 millones, si el BCRA interviene en el mercado para que no suba del dólar, va a estar vendiendo reservas y volviendo a su posición de reservas netas negativas.
¿Puede frenarlo el FMI al BCRA para que no gaste las reservas en tratar de evitar la suba del dólar? Podría suspendiéndole los futuros desembolsos si Caputo vuelve a hacer lo que hizo en 2018 cuando fue presidente del BCRA por un mes. El tema es que Argentina es el principal deudor del FMI, y si Argentina cae en default con el FMI, significaría un serio problema para Argentina, pero también para el FMI.
Por otro lado, vender dólares prestado por el FMI para que no suba el tipo de cambio, es tomar deuda para financiar la salida de los que apostaron al carry trade sin que tengan pérdidas o amortiguarles las pérdidas.
Tampoco tiene mucho sentido que el FMI le preste dólares a Argentina para que los ponga en las reservas y no los pueda usar. Serían como el jarrón de mi tía que es muy lindo, pero no sirve para nada.
Muchas cosas se hablan del tema cambiario en el acuerdo con el FMI: una banda de flotación, acelerar el crawling peg, etc. Todo parece indicar que antes de las elecciones el gobierno no va a tocar el tipo de cambio por miedo a que le impacte en el IPC y su principal argumento de campaña, haber frenado la inflación, quede pulverizado.
Obviamente que seguir pisando el tipo de cambio tiene un costo, que consiste en atrasar el tipo de cambio real y afectar al sector real de la economía, castigando las exportaciones y subsidiando las importaciones.
Todo lo anterior no quiere decir que hay que devaluar el peso, solo liberarlo y dejar que el mercado fije el tipo de cambio de equilibrio de acuerdo a las condiciones imperantes.
Atrasar el tipo de cambio para llegar a las elecciones con una inflación relativamente baja puede tener sus beneficios políticos para el gobierno, pero con un costo en términos de actividad para el sector privado.
Se equivoca Caputo cuando afirma que cada vez que se tuvo un mercado de cambio libre siempre terminó mal. Basta con revisar los últimos 50 años de economía argentina para advertir que la mayor parte del tiempo estuvimos bajo control de cambios como ahora, y siempre terminó mal.

