Camilo Tiscornia: "El gran fracaso del país es el desorden macroeconómico que hay hace décadas
El consenso de los analistas económicos apoya en líneas generales la orientación general de la economía, pero no desconocen que la agenda pendiente aún tiene demasiados renglones. Inflación, cepo cambiario, actividad económica, crédito, acuerdo con el FMI, a los que se suman ahora nubarrones en el frente externo.
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Sobre éstos y otros temas de actualidad trascurrió la entrevista que Camio Tiscornia, director en C&T Asesores Económicos, concedió en exclusiva a MDZ.
-Este viernes se conocerá el dato de inflación de febrero y según estimaciones privadas puede ser superior al 2%. ¿Qué están viendo ustedes?
-En CyT para febrero relevamos 1,9%, o sea que en nuestro caso quedamos un poquito abajo del 2%. Es un mes en el que hubo un comportamiento contrapuesto, diría. Por un lado, hemos visto Alimentos, la carne en particular, pero otros también subiendo bastante fuertemente durante una parte del mes. Y, por otro lado, todos los componentes que tienen que ver con el turismo moderándose, porque el pico en la parte de turismo es en enero y no tanto en febrero. Con eso en mente es que tenemos este 1,9%, que en nuestro caso es un poco menos que el 2% que teníamos en el mes de enero.
Nuestro relevamiento es para Capital y GBA, no es para para todo el país. Lo que hemos visto en estos primeros días de marzo es alguna moderación en Alimentos y Bebidas que venían con aumentos bastantes fuertes del mes de febrero, pero sabemos que en marzo también suele aparecer un pico en Educación por el comienzo de las clases.
También en CABA hay un aumento de tarifas de transporte que hacía como seis meses que no aumentaba. Entonces también todo esto va a incidir, con lo cual yo calculo que marzo probablemente supere el 2%.
-El precio de la carne entonces fue un gran impulsor.
-En Alimentos y Bebidas en general estamos un poco arriba del 3% en lo que hemos medido, pero hay otros rubros que se moderan bastante respecto de enero. Insisto en la parte del turismo. Recordá que es un mes que habitualmente hay bastante inflación por el tema de las vacaciones de verano y febrero suele ser un mes en el que la estacionalidad te juega a favor. Veremos. Hubo vacaciones en enero, la carne también tiene cierta estacionalidad en el verano. En marzo tenés a los colegios, es probable que en abril, en todo caso, veamos que la inflación vuelve a ceder, con un factor muy importante que el Gobierno está manejando, que es que el tipo de cambio se está moviendo el oficial al 1% por mes cuando se venía moviendo al 2%. Eso va a ayudar a que la inflación al momento siga bajando.

-¿Cómo ves la posibilidad de que lleguemos al 1% de inflación y que se mantenga en el tiempo?
-Hay chances de que en el segundo trimestre pudiera llegarse a ese nivel. En nuestro caso, ya en febrero tuvimos el 1,9%, marzo no creo que arranque con uno, tal vez sí en abril o mayo. Después habrá que ver cómo sigue el Gobierno con la política cambiaria.
Está dando vueltas ahora el tema del acuerdo con el Fondo Monetario. No tenemos muy claro qué va a implicar. El ministro en una conferencia que dio hace poco dijo que no iba a pasar absolutamente nada con el dólar. Si uno se atara a eso, pensaría que a inflación se seguiría moviendo al 1%. Con lo cual, te diría que hay chances de que la inflación se vaya acercando también a ese valor.
Obviamente, sería deseable y creo que es a lo que la Argentina tendría que aspirar, a que en algún momento la inflación se independizara de los movimientos del tipo de cambio. Pero en Argentina sabemos que el tipo de cambio es un parámetro para la fijación de todos los precios. Ese es el gran desafío que tenemos como país para pensar algún día en que podamos flotar con nuestra moneda, como hace por ejemplo Brasil, y que no tengamos tanto problema con la inflación.
-¿Qué factores se tendrían que dar para que se puedan despegar el tipo de cambio y el índice de inflación?
-Esencialmente, credibilidad, algo que no se construye de un día al otro. La Argentina tiene un pasado muy complicado, en donde todo el mundo trata de atar el precio que le toque a la evolución del tipo de cambio. Tiene sentido, si me hablas de una chapa de acero, no tiene sentido si sos un maestro o un peluquero, o tenés tal vez incluso un comercio. En otros países ha estado este comportamiento y con credibilidad y un comportamiento macroeconómico prudente se ha logrado romper. La oportunidad que hay con este gobierno es que al haber hecho un ajuste fiscal muy grande y estar virtualmente en equilibrio fiscal, me parece que hay una oportunidad de construir ese camino. Pero no es algo que se haga de un día al otro, definitivamente.
-Hace poco trascendió que el acuerdo con el FMI llegaría recién en abril. ¿Cómo te imaginás el escenario, sobre todo en los inversores, en este mes de espera?
-Con mucha volatilidad, como ya lo estamos viendo en este último tiempo. El tema del criptoactivo $LIBRA, lo que tiene que ver con los jueces de la Corte Suprema, los alineamientos internacionales. Toda esta cuestión, obviamente, está generando mucha volatilidad, en un contexto en el cual hay mucha discusión acerca de la política cambiaria, porque las reservas no crecen y ahí aparece el rol del acuerdo con el Fondo Monetario.
El anuncio del Gobierno, de que esto está cerca, diría que genera expectativa positiva. Creo que como no están los detalles todavía vamos a ver mucha volatilidad y especulación acerca de qué implica el acuerdo, que es lo importante. Si uno toma lo que dijeron el presidente y el ministro, lo interesante es que habría fondos frescos, no queda claro cómo se podrían utilizar esos fondos frescos y que se iría un sistema cambiario más libre y eficiente, dijo el presidente. No tenemos muy claro qué significa. Creo que esto todavía está bastante abierto.
Agregaría que también estamos entrando en un momento que suele ser positivo en términos financieros, porque es cuando sale la cosecha gruesa a mercado, aparece la liquidación de las divisas de esto, que este año tiene el incentivo adicional de una baja transitoria en las retenciones a las exportaciones y una combinación de tasas de interés y movimiento del tipo de cambio bastante favorable para pasarse a pesos.
Ya lo estamos viendo en algunos datos del Banco Central, que el Banco Central está empezando a comprar cada vez más en el mercado. Las reservas no terminan de aumentar, que esto es lo que genera preocupación. Pero bueno, el proceso de compra se va a ir acentuando porque la cosecha está cerca. Me parece que esto puede llegar a aportar algo de tranquilidad.
-Hablando de la producción y de la posibilidad de exportar. ¿Cuál es la situación del sector industrial y si puede fomentarse la actividad manufacturera como generadora de divisas?
-Hay varias cuestiones alrededor de esto, no es un tema sencillo. Definitivamente, ha habido un cambio en la política económica muy fuerte, que incluye una apertura muy grande y con un tipo de cambio que no es cómodo. Entonces, esto obliga a las empresas locales a tener que adaptarse a un contexto distinto. Hablar de la industria como una única cosa es un error que viene en la Argentina de décadas. No existe algo así como la industria, hay montones de industrias. Y habrá algunas que en este contexto pueden desempeñarse mejor y habrá otra que tendrán bastantes más problemas.
En la Argentina, si pueden madurar los sectores de los que se habla, que tienen capacidad de generar exportación y más divisas, me parece que la Argentina no va a tener un tipo de cambio, llamémosle competitivo. Como un destino de mediano plazo, la Argentina no debería tener un tipo de cambio muy alto. Es decir, que el entorno de competencia va a ser fuerte. Esto implica muchos cambios internos en las empresas. Obviamente que hay un reclamo porque el Estado baje la presión impositiva, algo sumamente importante, pero eso se va a dar en la medida que se pueda bajar el gasto público o que la recaudación crezca por actividad económica. Es un proceso que puede ser lento.

Creo igualmente que hay mucho trabajo para hacer dentro de las empresas. Me parece que todavía en muchas ramas y muchos sectores se manejan márgenes muy importantes, que son resabios de una economía cerrada y de altísima inflación, y creo que eso va a tener que cambiar. Hay mucho trabajo para hacer allí antes de pensar en modificaciones del tipo de cambio.
-Sumado a esta situación, tenemos un contexto internacional que se está desatando, principalmente entre EE.UU. y China esta guerra comercial, que también ejerce una presión para muchos productos nacionales.
-Sin ninguna duda. Es un momento complejo, a nivel comercial. Pareciera que los países a partir de las iniciativas de Estados Unidos se están cerrando. Empieza una especie de guerra. Se ha visto en el pasado que cuando arranca esta especie de guerra de tipo proteccionista, a la larga no es positivo a nivel global. Es un contexto difícil de la Argentina, que tiene que insertarse más en el mundo de lo que ha estado, pero está entrando en un momento bastante complicado para el comercio internacional.
El gran fracaso de la Argentina es el desorden macroeconómico total que hay en el país hace décadas. Difícil saber precisar cuántas, tal vez cinco, tal vez más décadas. Pero es un desorden macroeconómico que impide cualquier tipo de actividad económica, de inversión, de proceso que sea más o menos sostenible en el tiempo. Ese es nuestro principal desafío.
La prueba más elocuente, sin irnos cinco décadas atrás, es que hace 15 años que la Argentina no crece virtualmente.
-Volvemos a la volatilidad y la incertidumbre. ¿Cómo crees que puede llegar a evolucionar el riesgo país después de haber tocado casi 800 puntos?
-Falta todavía para lograr credibilidad. Lo que te está mostrando el riesgo país es que, para los inversores en deuda soberana, quedan cosas por ver y sabemos que todavía persiste el cepo, es un factor que puede estar influyendo en esto. Está también el tema político, tenemos un año de elecciones.
Desde el punto de vista de los inversores financieros, está por verse todavía. Creo que es una prueba que todavía el país va a tener que dar, que no sé si va a quedar pasada esa prueba con las elecciones de medio término, o tal vez es una prueba que vamos a tener que rendir recién en 2027 con una nueva elección presidencial.
No logramos en la Argentina, pasar elecciones en donde pudiera haber cambio de signo político y se pudo mantener un rumbo económico. Ése es el gran desafío y creo que el riesgo país también en parte refleja eso. Hay cosas que pueden hacer que el riesgo país baje.
Tal vez un acuerdo con el Fondo Monetario que mejore la acumulación de reservas. Mismo que el Gobierno se consolide en las elecciones de octubre, pero yo no sé si va a alcanzar para llegar todavía el riesgo país, por ejemplo, de 200 puntos básicos que tiene algunos países o habrá que pasar algunas pruebas más.
-¿Qué factores se tendrían que dar a grandes rasgos este para que podamos seguir una senda de crecimiento de la Argentina?
-Tiene que haber una serie de consensos en algunas cuestiones básicas. El presidente en su discurso ante el Congreso habló de inviolabilidad de la propiedad privada, reformas tributarias, mejoras en el sistema penal, cambios a nivel fiscal en todos los niveles de gobierno, son todas cosas muy importantes. Habría que agregar otros temas que no aparecieron tan directamente y son macroeconómicos y muy importantes que tienen que ver con el manejo del Banco Central, la independencia del Banco Central en algún momento formal, fuerte, creo que es un elemento muy importante.
Son esas cosas las que tenemos que trabajar, pero que cuando uno ve la discusión en el Congreso y las discusiones que hay entre distintas facciones políticas, todavía no llegamos a ese consenso. Por ahora el que tira del caballo, parece que es el Gobierno, que tiene mucha fuerza, que atrás del presidente tiene mucho empuje. Hay algunos políticos que se acoplan, pero no se ve un discurso todavía sólido y mayoritario en pos de estas ciertas cosas que yo creo que serían necesarias. Tal vez hay una que pareciera haber calado, que es el orden fiscal y creo que este es un gran mérito del presidente, ya desde la época de la campaña. Da la sensación de que de alguna forma la población en este caso votó por un presidente que habló de lo que iba a hacer en materia fiscal, a diferencia de otros en el pasado, y pareciera que los políticos de a poco van incorporando esto, incluso en las provincias.
-¿Cómo te imaginás una salida gradual del cepo?
-Se puede hablar de lo que pasó en la época de Macri, Cuando se abrió el cepo hubo una distinción entre lo que podríamos llamar los flujos y los stocks, o sea, lo que está atrapado porque son, por ejemplo, dividendos de compañías. Se estableció un cronograma para ir liberándolo. Tal vez los flujos, lo que arranca de ahí en adelante, pueda ser libre más rápidamente. Difícil saber cómo lo va a hacer el Gobierno lo va a hacer. Me imagino que va a ser algo de tipo gradual, con algún tipo de cronograma, porque el riesgo siempre es que en una liberación completa pudiera haber una estampida y movimiento del tipo de cambio.
Uno podría decir un contrafáctico. ¿Por qué el Gobierno no hizo esto en diciembre del 2023? ¿Por qué no liberó todo y dejado que el mercado ajustara que el tipo de cambio encontrara el nivel solo y listo? El Gobierno juzgó que era muy riesgoso porque el tipo de cambio puede ir a cualquier lugar y creyó que era mejor mantener el cepo y decir 'voy a mantener esto y a tratar de convencerlos de que las cosas no van a ser tan mal y, en todo caso, cuando tengamos que liberar que el salto sea menor'. Creo que ésa es la apuesta del Gobierno y creo que van a seguir apostando por eso.
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