FMI: se conoció la letra grande del DNU, falta la chica
El Gobierno publicó el DNU del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) donde la principal novedad es la confirmación de que se trata de un Extended Fund Facility (EFF), es decir, de un programa largo conocido como de Facilidades Ampliadas, en el que se acuerdan políticas por un período de entre 3 y 4 años.
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Con relación al capital, como en todo EFF, se repagará en 10 años, en 12 cuotas semestrales que arrancan tras un período de gracia de 4 años y medio, es decir que el primer desembolso que haga el FMI se empezará a repagar recién hacia fines de 2029. Esto es una novedad porque en el mercado también se especulaba con la posibilidad de que se trate de un Stand By, que es un programa de más corto plazo.
El DNU también dice que el destino de los fondos será cancelar Letras Intransferibles, y vencimientos con el propio FMI de los próximos 4 años. “Si tomamos los próximos 48 meses arrancando de marzo 2025, los vencimientos de capital con el Fondo de ese período son US$ 13.900 millones, de modo que podría especularse con que quizás el programa venga con un desembolso grande al principio para cancelar Letras (de monto desconocido) y luego desembolsos trimestrales para cubrir esos US$ 13.900 millones”, especulan los analistas de la consultora 1816.
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En cuanto a las Letras Intransferibles, el decreto solo dice que se irán cancelando arrancando por la del vencimiento más próximo, es decir, la emitida en 2015 con capital de US$ 10.600 milloness. Entonces, podría estimarse que, si el EFF aporta desembolsos para repagar de manera inmediata el 100% de esa primera letra y luego ir cancelando el 100% de los vencimientos de capital con el propio FMI, el programa podría ser por un total de alrededor de US$ 24.500 millones (10.600 millones + 13.900 millones), se especula en el mercado.
Ahora bien, emitido el DNU, la iniciativa del Poder Ejecutivo pasará en un plazo de como máximo 10 días hábiles a la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo del Congreso, que tendrá otros 10 días hábiles para emitir dictamen. Luego el decreto podrá ser aprobado o rechazado por las cámaras.
Al respecto, cabe recordar tres cosas: que la gran mayoría de los DNU de las últimas décadas no han sido tratados por las cámaras, manteniendo su fuerza de ley y solo ha habido una ocasión en la que el Congreso volteó un DNU, que fue el año pasado con los fondos reservados de la SIDE, y que si solo el Senado (con casi mayoría peronista) vota en contra del decreto, seguirá vigente.
Desde hace semanas, el mercado sabía que el Gobierno estaba negociando un nuevo acuerdo con el FMI, donde la clave no pasaba por saber si va a haber o no acuerdo, es más, para el consenso sería muy raro que no lo hubiera, por eso la cuestión relevante pasaba por el tipo de acuerdo.
Desde la consultora Macroview consideraban que no sería negocio para la Argentina andar por este mundo sin el FMI, porque el “mundo Trump” puede complicar el financiamiento externo como tensar la política cambiaria argentina rígida de dólar nominal cuasi fijo.
Además, es insoslayable que un nuevo acuerdo es una pieza clave del programa de financiamiento público externo 2025, no tanto cuantitativamente porque lo que se paga este año es poco, sino por su relevancia como abre-puertas de otro financiamiento externo.
La negociación, entonces, pasa por cinco temas claves: el monto del eventual préstamo (si es la plata justa para ir repagando o hay plata fresca); el tamaño del desembolso inicial (cuán voluminoso); el tipo de programa y su duración (si se firma algo leve y corto, algo más estructural y largo o primero algo corto que empalme después con algo más largo); y para qué se pueden usar los fondos (si exclusivamente para pagarle al propio FMI y/o reforzar las reservas o se pueden usar para otro destino) y contra qué condicionalidades se harán los desembolsos (será crítica la meta de reservas netas y a futuro el régimen cambiario monetario).
Lo cierto es que, el Presidente firmó el DNU del acuerdo con el FMI que incluye un programa de Facilidades Extendidas con la estrategia de evitar su tratamiento como ley en el Congreso, tal como requiere la Ley de Administración Financiera impulsada por la administración del ex ministro Guzmán.
"De esta manera, La Libertad Avanza necesita solo asegurar una mayoría simple en una de las Cámaras para mantener el acuerdo del FMI con estatus de ley, en lugar de lidiar con Diputados y Senadores”, explican los analistas de PPI, quienes sostienen que desde el FMI apoyan esta táctica y entienden que el resultado de este acuerdo mejorará significativamente la posibilidad del gobierno de tener una victoria en las elecciones legislativas de octubre.
Como era de esperarse, el acuerdo no incluye demasiados detalles más que se trata de un programa enmarcado en un plazo de 10 años, con un período de gracia de capital de 4,5 años y que será destinado a la cancelación de Letras Intransferibles del Banco Central (BCRA) por parte del Tesoro. En definitiva, se destinará a engrosar la posición de reservas internacionales del BCRA.
“Un detalle no menor es que, si bien el acuerdo incluirá fondos frescos, estos son DEGs (Derechos Especiales de Giro), y no deben ser incluidos dentro de la métrica de reservas líquidas. Sin embargo, si estos DEGs son recomprados por el Tesoro, las reservas netas se verán automáticamente incrementadas en la misma magnitud”, explica PPI.
Respecto de los montos, apostando a que el acuerdo no solo incluirá fondos frescos (o nueva deuda) sino que también habrá un giro de efectivo anticipado, lo llamativo es que los cuatro años anticipados de capital equivalen a US$14.080 millones (48 meses desde marzo 2025) o US$ 14.410 millones (48 meses desde abril), por lo que asumiendo un acuerdo por más de US$ 22.000 millones en efectivo por adelantado (US$ 14.000 millones para limpiar el cronograma de vencimientos de los próximos 4 años + 8.000 millones de financiamiento neto), las reservas netas pasarían hoy de US$ -10.000 millones a casi cero (solo por el financiamiento neto), calcula PPI.
Otra pista que parece dar el DNU es que el gobierno basa el acuerdo en la necesidad de levantar los controles de capital, indicando que son un obstáculo para las inversiones del país y del crecimiento. Esto no es un detalle menor. Porque podría obligar a los analistas a replantear el escenario en donde el Gobierno no modificaría el esquema cambiario (ni el esquema de exportaciones a través del dólar blend, ni la dinámica de intervención en los dólares financieros, MEP y CCL), en la previa de las elecciones de octubre.
Veremos.

