La ilusión de que el FMI nos va a salvar
Una vez más, como en tantas otras oportunidades de la historia económica argentina contemporánea, se está pendiente de si Argentina llegará a un acuerdo con el FMI. Sería la tabla de salvación ante la falta de dólares que tiene el BCRA por su política intervencionista en el mercado de cambios, supone la gente.
Antes de ver qué puede pasar con el FMI, es bueno recordar que el FMI no es una institución privada, sino que está integrada por varios países, los cuales aportan fondos para que, si algún país miembro tiene algún problema de balance de pagos, pueda acudir al FMI para obtener un financiamiento transitorio hasta tanto resuelva su problema de balance de pagos.
Actualmente, FMI cuenta con 190 países miembros. Estos países representan casi la totalidad de la economía global.
Los países que más aportan fondos al FMI son:
- Estados Unidos que aporta el 17,43% de los fondos totales.
- China que aporta el 6,41%
- Japón que aporta el 6.14%
- Alemania con el 5,31%
- Reino Unido con el 4,03%
Estos 5 países aportan aproximadamente el 39% del capital que tiene el FMI para prestarle a sus países miembros.
Estos países tienen una mayor influencia en las decisiones del FMI por que el poder de voto está directamente relacionado con la cuota de participación. Por ejemplo, Estados Unidos tiene derecho a veto sobre decisiones clave debido a su alta participación o aporte de capital al FMI.
El Fondo Monetario Internacional nació el 27 de diciembre de 1945. Fue creado como resultado de la Conferencia de Bretton Woods, celebrada en julio de 1944 en New Hampshire, Estados Unidos, donde representantes de 44 países se reunieron para diseñar un nuevo orden económico global tras la Segunda Guerra Mundial.
El FMI fue pensado con la misión de promover la cooperación monetaria internacional, facilitar el comercio global, estabilizar los tipos de cambio y proporcionar asistencia financiera a países con dificultades económicas. Su estructura inicial incluyó un sistema de cuotas en el que cada nación miembro debía contribuir con recursos proporcionales a su economía, lo que les otorgaba derechos de voto y acceso a financiamiento en caso de necesidad.
Uno de los principales impulsores del FMI fue el economista británico John Maynard Keynes, quien quería la creación de una institución que pudiera actuar como prestamista de última instancia.
Una especie de banco central mundial.
Pero fue la propuesta de Estados Unidos, cuyo representante fue Harry Dexter White, la que prevaleció en gran medida, estableciendo un sistema basado en el dólar como moneda de referencia y la supervisión de políticas macroeconómicas de los países miembros.
Lo cierto es que el FMI no es una institución privada del capitalismo. La integran países capitalistas, comunistas como China y los aportes son de los contribuyentes de cada país.
Si bien, en cada acuerdo con el FMI hay un análisis técnico desde el punto de vista económico, la decisión final si se le otorga a un país un préstamo o no termina siendo de carácter político.
Por eso, ante la pregunta de si Argentina va a lograr un acuerdo con el FMI, mi impresión es que sí va a conseguir un nuevo acuerdo, pero habrá que ver si ese acuerdo incluye fondos frescos o no.
De hecho, Argentina es el principal deudor del FMI e incluso está sobrepasado en su cuota de crédito de acuerdo a su cuota parte en el FMI.
Resultaría muy raro que el FMI le otorgara fondos frescos sobrepasando aún más la cuota parte que le corresponde a Argentina y, encima, se los diera para que el BCRA los utilizara para vender en el mercado de cambios en caso que los dólares “libres” subieran y la brecha cambiaria volviera a niveles del 50% como ocurrió en julio pasado.
El FMI le está diciendo lo mismo que decimos muchos economistas en Argentina: que el gobierno tiene atrasado el tipo de cambio.
Seguramente el FMI le pedirá unificación cambiaria y devaluación. Devaluar sería un grosero error porque se volvería al punto de partida de diciembre. Lo que debería hacer el gobierno es liberar el mercado de cambios.
Y para los que argumentan que si se libera el mercado de cambios estalla, entonces están reconociendo que el tipo de cambio no es de equilibrio. ¿Por qué debería estallar el mercado de cambios si el tipo de cambio es de equilibrio como dice el gobierno?
Por otro lado, sería de una absoluta inmoralidad tomar fondos prestados del FMI para volver a hacer lo mismo que hizo Caputo en 2018, cuando siendo presidente del BCRA, dilapidó US$ 13.000 millones para contener el tipo de cambio para que los que se habían embarcado en la bicicleta financiera de ese momento salieran con una pérdida mínima.
Hacer eso implicaría transferirle el costo de la bicicleta financiera a los contribuyentes que en el futuro tendrán que pagar la deuda contraída con el FMI.
Algunos economistas dicen que los fondos frescos son para defender el peso. Falso, el peso se defiende con una política económica que genere confianza en el país.
Vender dólares para que el peso no se deprecie tanto no es defender el peso, es vaciar el BCRA.
De todas formas, no debe descartarse que el FMI igual le otorgue fondos frescos al FMI sin cumplir con las exigencias técnicas que establecieron los funcionarios de línea del FMI. Puede ser que Trump influya para que el FMI le de una mano a Milei, lo que no quiere decir que los problemas de la economía argentina se resuelvan.
Todavía recuerdo el blindaje de fines 2000 anunciado por De la Rúa y la crisis económica que se produjo a principios de 2001 cuando renunció Machinea como ministro de Economía. Lo sucedió Ricardo López Murphy que duró 15 días en el cargo y lo reemplazo Cavallo que hizo el megacanje, estableció el déficit cero, el Congreso aprobó la ley de intangibilidad de los depósitos y a los pocos meses se establecía el corralito y luego Duhalde fue por la devaluación.
En definitiva, todo parece indicar que Milei apuesta a su relación con Trump para que el FMI le otorgue fondos frescos y poder resistir hasta las elecciones de octubre con el tipo de cambio atrasado cada vez más para mostrar un IPC en descenso, que es su carta ganadora para las elecciones de medio término.
¿Y luego de las elecciones qué? Ya se verá.

