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Aseguramiento de sostenibilidad: qué esperar

En Argentina los requisitos de información y aseguramiento voluntarios se empiezan a convertir en obligatorios
Orlando Scarpelli, Socio Audit & Assurance – Líder de Aseguramiento ESG de Deloitte Argentina
Orlando Scarpelli, Socio Audit & Assurance – Líder de Aseguramiento ESG de Deloitte Argentina

El tema del aseguramiento de los reportes de sustentabilidad o de Medioambiente, Social y Gobernanza (“ASG”, o “ESG” por su sigla en inglés) está adquiriendo relevancia, considerando la transición que se está produciendo en la Unión Europea (“UE”) y en otros lugares cada vez más cercanos a Argentina, donde los requisitos de información y aseguramiento voluntarios se empiezan a convertir en obligatorios. Incluso estos requisitos comienzan a afectar a proveedores de empresas de la UE o empresas que quieran exportar a dicha región. Muchas jurisdicciones están optando por implementar un enfoque escalonado, tanto para los requisitos de información como de aseguramiento, lo que refleja la disposición de los preparadores a aplicar nuevas normas de información sobre sostenibilidad, así como a implementar sistemas de información y procesos de presentación de informes.

Los inversores, los reguladores y todas las partes interesadas que necesitan tener confianza en las revelaciones de información sobre sostenibilidad incluidas en dichos reportes deben esperar, dependiendo de los requisitos específicos de cada jurisdicción o de las prácticas del mercado, que los trabajos de aseguramiento puedan cubrir inicialmente solo algunos temas de sostenibilidad (por ejemplo, cambio climático). Adicionalmente, inicialmente buscarán ofrecer un nivel diferente de aseguramiento (es decir, aseguramiento limitado) y no tendrán el mismo alcance que las auditorías de estados financieros. Por último, los trabajos de aseguramiento iniciales pueden dar lugar a conclusiones de aseguramiento modificadas, abstención de opinión u opinión adversa.

En dicho sentido, las compañías están creando equipos dedicados a ESG, aumentando las funciones especializadas y las inversiones en los reportes de sostenibilidad como indicios de un cambio estratégico hacia la incorporación de la sostenibilidad en sus operaciones principales. Si bien aún existen desafíos, el compromiso con la sostenibilidad se está haciendo más evidente a medida que las empresas continúan aprovechando el potencial de los conocimientos ESG.

Esto se ve reflejado en que varias organizaciones están desarrollando sus capacidades de ESG mediante grupos de trabajo multifuncionales, un aumento en los roles de director de sostenibilidad (“CSO”, por su sigla en inglés) y controlador ESG, y contratación de nuevos recursos, incluyendo ESG en revisiones de comités de revelación, indicando que las entidades continúan integrando estratégicamente ESG en su flujo de trabajo, así como reforzando el talento para satisfacer la demanda.

Las organizaciones están invirtiendo en informes de sostenibilidad porque reconocen los beneficios internos y externos que ello conlleva. Más de la mitad (51 %) de los encuestados del Reporte de Acción de Sustentabilidad 2024 de Deloitte, reconoció que los tres principales beneficios comerciales internos que las empresas esperan obtener al invertir en informes de sostenibilidad son una mayor eficiencia, un menor riesgo y una mayor confianza de las partes interesadas. La reputación de la marca, la atracción de talentos y la capacidad de establecer precios más altos encabezan las listas de resultados comerciales externos esperados.

Mientras tanto, las entidades no están solas en este proceso. Los profesionales de aseguramiento están desarrollando las metodologías para probar, analizar y evaluar nuevos conjuntos de datos, procesos y controles internos relacionados con la sostenibilidad. También es de menciona que el Consejo de Normas Internacionales de Auditoría y Aseguramiento (“IAASB”, por su sigla en inglés) está ultimando una nueva norma de referencia global, la Norma Internacional de Aseguramiento sobre Sostenibilidad (“ISSA”, por su sigla en inglés) N° 5.000 (“ISSA 5.000”) así como con los estándares éticos globales, por lo que vamos por el buen camino, pero el sistema tardará en madurar.