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La novedosa propuesta de Suecia que beneficia a los abuelos: ¿y en Argentina?

Desde el mes pasado entró en vigor la ley por la cual los abuelos podrán cobrar por cuidar a sus nietos. La propuesta de Cippec para la Argentina.
La Anses continúa con el pago de jubilaciones, pensiones y asignaciones durante la semana.

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Rodrigo D'Angelo / MDZ

A partir del mes pasado, los abuelos suecos pueden recibir el pago de la licencia por paternidad tras la promulgación de una ley pionera destinada a ampliar las prestaciones para el cuidado de los hijos más allá de la familia inmediata. Esto gracias a una ley aprobada en diciembre del año pasado.

Ahora los padres pueden transferir una parte de sus días de licencia por paternidad con goce de sueldo a otros cuidadores, lo que consolida la reputación de Suecia como pionera mundial en políticas progresistas de permisos parentales. La ley autoriza a los padres solteros a transferir hasta 90 días de licencia por paternidad con goce de sueldo a otros cuidadores y a las parejas a transferir hasta 45 días, según la Agencia de la Seguridad Social de Suecia.

Vale señalar que no es la primera vez que Suecia innova en materia de servicios sociales. Si bien los ciudadanos suecos pagan algunos de los impuestos más altos del mundo, a cambio reciben servicios de salud financiados por el Estado, educación gratuita que incluye los estudios universitarios y generosos subsidios por desempleo.

Foto: EFE

Los suecos además disfrutan de una de las leyes de licencia por paternidad más amplias que concede 480 días de permiso con goce de sueldo por hijo, los cuales se reparten entre los progenitores. Durante el primer año de vida del niño, los padres pueden cuidar juntos al recién nacido durante 30 días.

Para aquellos que miran el modelo norteamericano como faro libertario capitalista cabe destacar que EE.UU. es uno de los pocos países de Occidente que no garantiza ningún permiso pagado por maternidad o paternidad. Solo los empleados federales y los trabajadores en unos pocos estados gozan de un permiso parental protegido por ley, lo que convierte a EE.UU. en un caso atípico en comparación con muchos de los países de ingresos elevados.

Según recoge el diario The New York Times, los países nórdicos con sus políticas ya de por sí generosas son cada vez más generosos y flexibles, mientras nosotros nos quedamos cada vez más rezagados, señaló el profesor de Sociología de Ball State University y experto en permisos parentales, Richard Petts.

Aunque las políticas de licencia por paternidad de países como Suecia se consideran un ejemplo a seguir en todo el mundo, tal generosidad “no es realista para Estados Unidos” debido a la resistencia a aumentar los impuestos, explicó Petts.

Las investigaciones han demostrado que los permisos para madres y padres tienden a mejorar la salud de las familias tras el parto, ya que benefician a largo plazo tanto al progenitor que da a luz como a los bebés. Según Petts, es muy probable que las nuevas directrices suecas, más amplias, mejoren el equilibrio entre la vida laboral y familiar en el país, sobre todo en el caso
de las familias monoparentales. En su opinión, la nueva ley “reconoce las crecientes complejidades de equilibrar trabajo y familia”.

Lo cierto es que el sistema de servicios sociales sueco, con fama de generoso, ahora cuenta con una ley que permite a los padres transferir parte de los días de licencia pagada a cuidadores no parentales. Pero nada es gratis, sin altos impuestos no se pueden brindar estas coberturas sociales amplias.

En Argentina, con sus tres días de descanso, los padres podrán dedicar más horas a las tareas de cuidado de sus hijos que las que obtienen por una licencia (la Ley de Contrato de Trabajo 20.744, que regula el empleo privado, establece licencias por nacimiento de 90 días para la madre y de apenas 2 días para el padre).

Ahora bien, ¿por qué son tan cortas las licencias por paternidad? ¿Cuáles son sus consecuencias? Dos especialistas del Cippec, Juan Camisassa y Bruno Muñoz intentan responder y esbozar algunas recomendaciones sobre cómo avanzar hacia un esquema de licencias más equitativo.

Por un lado, el acceso, la duración y el tipo de licencia al que acceden padres y madres en Argentina están determinados por el género y la inserción laboral de las personas. Sólo quienes trabajan formalmente en relación de dependencia pueden acceder a una licencia, lo que deja fuera a aproximadamente la mitad de la fuerza laboral: monotributistas, autónomos/as, independientes y trabajadores/as informales.

Entre quienes acceden, empleados formales en relación de dependencia, existen desigualdades marcadas según el sector en el que trabajen los empleados. La actual Ley 20.744, que data de 1974, no contempla a las familias adoptantes y otorga las licencias por paternidad más cortas de todo Sudamérica, lo es grave si se considera que las licencias por paternidad de la región se encuentran rezagadas respecto a la tendencia global.

En el ámbito del empleo público, las licencias por nacimiento y adopción varían significativamente entre las diferentes administraciones públicas, nacional como provincial, con permisos de paternidad que van desde los 45 hasta los 2 días. La mayoría incluye licencias por adopción y algunas jurisdicciones han incorporado identidades de género no reconocidas en la Ley de Contrato de Trabajo, estableciendo las licencias para personas gestantes y no gestantes.

“Como se observa, cualquier sea su variante, el sistema de licencias tiene como común denominador un sesgo maternalista. Los períodos de licencia para madres son hasta 45 veces más largos que los de paternidad. Esta diferencia refuerza los estereotipos de género y constituye una barrera para la inserción y el sostenimiento de las mujeres en el mercado laboral”, señalan los técnicos del Cippec.

En la actualidad, los padres participan mucho más en el cuidado de sus hijos e hijas que los padres de generaciones anteriores. Sin embargo, su papel en las labores domésticas sigue siendo secundario en comparación con el trabajo que realizan las madres: “en promedio, las mujeres invierten 6 horas y 31 minutos diarios, 3 horas más que los varones. En hogares donde hay personas que requieren cuidados especiales, como los niños, la diferencia es aún más pronunciada: las mujeres dedican 9 horas diarias a trabajo no remunerado, mientras que los varones dedican 4 horas y media”.

Esto redunda en mayores tasas de desempleo e informalidad, menores salarios y tasas de actividad en las mujeres, y que estén sub-representadas en puestos de decisión, explican. “Las brechas de género existen y vaya si están estudiadas: el último premio nobel de economía fue otorgado a Claudia Goldin, economista y profesora de la Universidad de Harvard que investiga las desigualdades de género en los mercados laborales a lo largo de la historia”.

¿Qué propone Cippec?: una reforma gradual que busque una mayor cobertura e igualdad. Para ello, es necesario ampliar el acceso a las licencias a adoptantes, a monotributistas y a autónomos/as, incorporar identidades de género, y extender los días de licencia para todas las personas a cargo de la seguridad social. El escenario ideal contempla un esquema que otorga 126 días a todas las personas con niños/as a cargo en un plazo de ocho años, a través de una ampliación gradual que priorice a los padres. Teniendo en cuenta las restricciones fiscales vigentes, un primer paso sería extender las licencias a 30 días a todos los papás.