Donald Trump vs. Kamala Harris: analistas ven empate técnico
La irrupción de Kamala Harris como candidata del Partido Demócrata ha dado un giro a las elecciones de Estados Unidos, que meses atrás parecían decantadas a favor del líder republicano Donald Trump. Ahora tanto las consultoras globales como Oxford Economics entre otras, y varios bancos internacionales vislumbran un empate técnico entre Donald y Kamala.
La carrera presidencial a la Casa Blanca es más reñida de lo que se esperaba meses atrás y complica anticipar quién triunfará. En ese contexto los analistas de Lombard Odier proyectaron tres escenarios posibles con sus correspondientes implicancias para los inversores.
Explican que a medida que Harris moviliza el apoyo demócrata, la carrera presidencial se está ajustando y parece demasiado reñida para predecir un ganador, por lo que los modelos de encuestas sugieren actualmente que tanto Harris como Trump tienen aproximadamente las mismas probabilidades de ser elegidos, con Harris mostrando algo de impulso. Por lo tanto, asignan una probabilidad del 50% a una victoria de cualquiera de los candidatos.
Consideran que la aritmética de escaños en el Senado parece favorable para los republicanos, mientras que la carrera por la Cámara de Representantes parece estar dividida de manera más equitativa, aunque mucho depende del impulso creado por la campaña de Harris.
Qué pasará en los mercados financieros
A la hora de analizar el impacto de una victoria de Trump en las elecciones, los analistas de Lombard Odier se fijan, en primer lugar, en un escenario de "barrido limpio", en el que el Partido Republicano controla las dos cámaras del Congreso, que sería el más positivo para las acciones, ya que impulsaría al índice S&P 500 hasta los 6.000 puntos para fines de año.
Afirman que una mayoría en ambas cámaras ha sido históricamente el escenario más positivo para esta clase de activos. En este caso, esperan que los bancos y el sector de defensa tengan un rendimiento superior, el primero debido a una regulación menos estricta, un crecimiento más fuerte y tasas de interés más altas, y el segundo a medida que el gasto en defensa se convierte en un tema creciente.
Además, proyectan que se produciría un aumento de la producción de petróleo en EE.UU., lo que ejercería presión a la baja sobre los precios y haría que las ganancias en el sector energético sean limitadas. Mientras, que la volatilidad podría aumentar en sectores sensibles a los aranceles, como la energía limpia, los vehículos eléctricos y los semiconductores.
Sobre la base de esperar un crecimiento e inflación comparativamente más altos en 2025, menos margen para recortes de tasas y un ensanchamiento del déficit fiscal, esperan que los rendimientos de los bonos aumenten. Esto probablemente sería liderado por un aumento en el bono de largo plazo, llevando los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años a un rango de 4,2-4,7%.
Este escenario, explican, sería también el más positivo para el dólar, puesto que los aranceles tendrían implicaciones más negativas para las monedas asiáticas, en particular el yuan chino, mientras que un entorno de mercado generalmente más volátil y precios más bajos del petróleo también podrían ser perjudiciales para muchas monedas de mercados emergentes de alto rendimiento.
Congreso dividido
El segundo escenario que contemplan dentro de un triunfo republicano es el de una victoria de Trump con un Congreso dividido, que dejaría ganancias más moderadas para la renta variable. Además, implicaría tendencias sectoriales menos claras, con los sectores cíclicos continuando con un rendimiento superior. Señalan que los movimientos en los precios de los bonos podrían ser más limitados, y esperan que los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años se mantengan en un rango de 3,8-4,3%, dado un crecimiento modestamente más bajo acompañado de una mayor inflación.
Por otro lado, si finalmente las urnas dan como vencedora a Kamala Harris, los analistas de Lombard Odier ven como única opción posible un Congreso dividido, un escenario que implicaría un aterrizaje suave para la economía de EE.UU., pero con un impacto modesto en las acciones. En ese caso ven al S&P 500 terminando el año en un rango de 5.300 - 5.700 puntos y esperan una presión continua sobre el sector de la salud en medio de los esfuerzos en curso de una administración demócrata para reducir los costos de atención médica.
Asimismo, la desinflación continua probablemente vería los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años caer en un rango de 3,6-4,1%, mientras que un descenso más rápido en las tasas de interés de los mercados desarrollados, incluido la tasa de los fondos federales de la Fed, sería un escenario menos favorable para el dólar y debería apoyar a las monedas de bajo rendimiento como el franco suizo y el yen japonés a finales de 2024 y principios de 2025.
En tal sentido, sostienen que las monedas asiáticas deberían tener un mejor rendimiento a medida que disminuyen los riesgos de aranceles adicionales, aunque esperan una debilidad continua para el yuan y que el dólar se mantenga en gran medida estable frente a la moneda china. Todavía esperarían que el dólar disfrute de los beneficios de su estatus de mayor rendimiento frente al euro, pero esperarían que la paridad entre el euro y el dólar sea más baja que en el caso de una victoria de Trump, probablemente en un rango de 1,08-1,13.