FMI: Egipto y Etiopía, dos casos que Luis Caputo debería mirar
Luis "Toto" Caputo y Kristalina Georgieva.
X de @KGeorgievaEl Acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF por sus siglas en inglés) con el Fondo Monetario Internacional (FMI) del 2022 termina a fin de año, por lo que quedan aún dos revisiones técnicas del programa vigente, una en setiembre y otra en diciembre. Si Argentina pasa los test lograría el desembolso de los casi 1.100 millones de dólares que quedan pendientes.
En tal sentido, existen dudas entre los analistas privados, sobre todo, del cumplimiento de la meta de reservas internacionales netas del Banco Central (BCRA). Por ende, dado el precario stock de reservas del BCRA, en un semestre que de por sí se presenta complejo desde el punto de vista cambiario, más allá de la tradicional estacionalidad negativa de la menor liquidación del complejo agroexportador, se descuenta que el Gobierno libertario negociará un nuevo acuerdo.
En el medio, se cuela la promesa o deseo oficial de eliminar el cepo cambiario que obliga a tener una mejor posición de reservas netas, cuando aún Economía no ha logrado ni levantar la persiana de la ansiada ventana de acceso a los mercados de capitales internacionales.
Por ende, el equipo económico precisará del apoyo financiero de los organismos financieros internacionales. Sin embargo, en el caso del FMI no es dable esperar, por más que triunfe Donald Trump en las próximas elecciones, que desembolse fondos sin condicionamientos sobre la política económica. De ahí, que surgen inquietudes sobre qué contexto y condiciones el FMI firmaría un nuevo acuerdo con Argentina por más financiamiento para así unificar el mercado cambiario y eliminar el cepo.
Dos casos testigo
En los últimos meses hubo dos casos que sirven como espejo para evaluar cómo actúa el FMI en casos similares a los de Argentina: Egipto y Etiopía. En diciembre del 2022, Egipto firmó un EFF con el FMI por 3.000 millones de dólares, y en marzo pasado se amplió el monto del préstamo para fortalecer la posición externa del Banco Central de Egipto.
Esta ampliación se dio en el marco de una unificación cambiaria y flexibilización del mercado cambiario. La unificación se logró llevando al tipo de cambio oficial al nivel del tipo de cambio paralelo, que significó una devaluación de 35% para la libra egipcia. El FMI permitió la intervención en el mercado cambiario, pero con reglas estrictas e indicó que se implemente una política monetaria contractiva para contener el impacto inflacionario. Debido a esto, luego de la devaluación Egipto aumentó la tasa de interés en 600 puntos básicos.
Por su parte, Etiopía llegó a un acuerdo con el FMI en julio pasado por cuatro años y por un monto total de 3.400 millones de dólares (casi 2,5 veces las reservas brutas del país).
Entre las medidas previas solicitadas por el FMI para aprobar el préstamo, la más importante fue la liberalización del mercado cambiario. Luego de esta medida, el directorio del FMI aprobó el primer desembolso. Antes de la firma del acuerdo, Etiopía tenía un cepo cambiario y la brecha superaba el 100%.
Tras la liberalización y la devaluación de 50% del birr etíope, el FMI permitió, al igual que en Egipto, que se utilice una regla de intervención en el mercado cambiario. A su vez, se indicó un aumento de la tasa de interés para reforzar la política anti-inflacionaria.
“Tomando estos dos casos como antecedentes relevantes para el caso argentino, se puede apreciar cierto patrón de comportamiento por parte del FMI. El manual del organismo no es muy distinto al del pasado: la llegada de financiamiento se condiciona a la implementación de una unificación cambiaria (una devaluación del tipo de cambio oficial al nivel del tipo de cambio libre), eliminación de controles sobre la cuenta comercial y de capital, la autorización de intervención en el mercado de cambios sobre la base de reglas y política monetaria contractiva (suba de tasa de interés real) para contener el efecto inflacionario”, señala la consultora PxQ, que analizó ambos casos.
En función de esto, la consultora considera que, ante una eventual unificación cambiaria con el aval del FMI, la discusión sobre el tipo de cambio real de equilibrio con los técnicos del organismo será inevitable.
¿Qué piensa el FMI del nivel de tipo de cambio real de Argentina? Tomando en cuenta el último Reporte del Sector Externo (ESR por sus siglas en inglés), el Fondo consideraba que, tras la devaluación de diciembre pasado y la posterior apreciación, el tipo de cambio real se encontraba en equilibrio para fin de marzo pasado.
Desde ese momento, el tipo de cambio se siguió apreciando, encontrándose ahora un 17% por debajo de ese nivel de equilibrio. “A precios de hoy, el tipo de cambio real de equilibrio, siempre según el modelo de estimación del FMI, se encontraría en 1.118 pesos. Es importante señalar que hoy el tipo de cambio oficial es de 940 pesos, el dólar exportador blend, dado el esquema 80/20 es de 1.000 pesos y, por el momento, el dólar importador tomando en cuenta el impuesto PAIS al 17,5% es de 1.105 pesos”, estima la consultora.
Por ende, mientras más se demore la salida del cepo, con un crawling-peg que va por debajo de la inflación, la sentencia es que mayor será el salto necesario para llegar al tipo de cambio real que pide el FMI.

