En medio de la incertidumbre cambiaria, el Gobierno insiste con su rumbo
Javier Milei insiste en que no existe chance alguna de acelerar la devaluación del 2% mensual que el gobierno hoy tiene como estrategia cambiaria. Ayer fue otro día de tembladerales financieros, aunque hacia el final las acciones dieron una buena noticia con subas de hasta 4 % y hubo bonos que terminaron neutros. Gracias a eso el riesgo país no cerró en los 1.570 puntos que mostró hacia el mediodía y terminó cerca de los 1520 puntos, solo un detalle en medio de las preocupaciones.
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Ninguno de esos registros eriza tanto la piel de los argentinos, y del mercado también, como la evolución del dólar. El récord del blue hoy no impacta tanto como la suba de los dólares financieros, que llegaron a $ 1.437, y desde hace tiempo son el verdadero termómetro del mundo cambiario.
Esa foto puede calmarse o agravarse en los próximos días en un ejercicio que hoy depende casi exclusivamente del Gobierno. El martes no se escucharon frases que no fueran confirmaciones del actual rumbo. “No se va a devaluar”, repiten desde Luis Caputo hasta Manuel Adorni.
Hablar del dólar nunca es negocio para el poder en Argentina, menos cuando el mercado le pone en duda la necesidad de acelerar el ritmo devaluatorio y el FMI insiste en que hay que abandonar el blend de liquidación de exportaciones que la enología cambiaria del Central lo fijó en 80% oficial y 20% Contado con Liqui. Eso es lo que estamos viendo en estas horas.
El Gobierno ya le dijo al Fondo que por ahora no se cambia el blend y, lo que es igual, tampoco se habla de salir del cepo. Javier Milei y Caputo reforzaron en las últimas 48 horas una idea de la que no se moverán: el equilibrio fiscal y el combate a la inflación no se negocian. Para el mercado debería ser una buena noticia, salvo por la visión que se instaló en estos días sobre la ineficacia que comienzan a mostrar las herramientas que se están utilizando para lograrlo. Ya es más una explicación política que económica de la crisis de estos días. Una advertencia: las crisis de la economía siempre tienen ADN político y el mercado eso lo sabe mejor que nadie.
El problema hoy parece estar más asentado en el ministro de Economía y el presidente del Banco Central que en el propio Javier Milei. Los desaguisados del viernes pasado dan muestras de esa realidad. Ese día el presidente lanzó el concepto de la Segunda Fase de su gobierno. Lo hizo en un reportaje que dio en La Nación +. Supuestamente Caputo todavía no estaba avisado de ese anuncio y se decidió entonces que diera una conferencia de prensa por la noche para explicarlo.
Para cualquier argentino entrenado en crisis estaba claro que no era momento de hablar con imprecisiones. Era viernes, a la noche, de un día de frío extremo. Con ese ambiente Caputo y Bausili se sentaron a explicar la operación de pase de la deuda del Banco Central al Tesoro, una operación que debe comprender solo una ínfima minoría de los argentinos, pero además sin dar precisión sobre la tasa de interés resultante, algo que si interesaba a los que comprendían de que se estaba hablando. Además, esa noche se confirmó que no habría salida del cepo por ahora, algo que, si entienden todos los argentinos, al menos los que creen que no habrá salida de la parálisis económica ni llegada de inversiones reales hasta que no se libere el mercado cambiario. Nada podía salir bien esa noche.
Caputo le sumó presión entonces a la necesidad de mantener el equilibrio fiscal, anunciando que se termina definitivamente la emisión monetaria, por lo que la idea de un mayor ajuste quedó en el horizonte. A las alternativas y presiones de la negociación con el FMI, la caída de la recaudación superior a 15 puntos y los miedos del mercado se suma la presión sobre le ingreso de dólares.
El campo, que debe garantizarle al Banco Central el ingreso de divisas, tiene números variados. CIARA, que reúne a los productores aceiteros, declaró esta semana que la liquidación de junio fue 24 % menor que la de mayo, pero 25 % superior a la de junio de 2023. Es decir, hay dudas más que calientes en el sector que también pide precisiones sobre el futuro de las retenciones y el blend que rige el tipo de cambio para la liquidación de exportaciones.


