ver más

El Gobierno presentó su gran apuesta: las LEFI

El instrumento financiero servirá como canje y transpaso de los PUTs. Su vencimiento le dará un año a las autoridades para lograr el cierre de la canilla de la emisión.

El Gobierno  presentó en sociedad las Letras de Financiamiento (LEFI) con las que negoció (y negocia) con los bancos una suerte de canje y traspaso de los famosos y ya de salida PUTs, hacia un nuevo instrumento financiero que le dará aire al menos por un año. La flamante letra que emite desde el 17 de julio el Banco Central de la República Argentina (BCRA), y que vencerá el mismo día pero del 2025, será emitida, suscripta y paga en pesos; amortizará al vencimiento, y, fundamentalmente, será para los bancos voluntaria.

Esto quiere decir que las entidades financieras que no la acepten podrán seguir manteniendo lo PUTs. Sin embargo, y como zanahoria financiera, la entidad que maneja Santiago Bausilli anunció que bajará las tasas de interés de los pases activos del 60 al 48%, con lo que el atractivo de las nuevas LEFI aumenta. Según la reglamentación de la nueva letra, pagará intereses a la tasa nominal anual de política monetaria informada por el Banco Central con capitalización diaria hasta el vencimiento del instrumento y serán pagaderos al vencimiento. En cada cambio de la tasa nominal anual de política monetaria, se capitalizarán los intereses y se considerarán como nuevo capital. 

Rápidamente el Banco Central dio a conocer que "las entidades financieras acordaron la resición de $13,71 billones en contratos por opciones de liquidez y eliminaron otra fuente de potencial expansión monetaria". De ese total, $10,89 billones corresponden a opciones americanas de ejecución inmediata y $2,28 billones a opciones europeas, con ejecución a 30 días previos al vencimiento del título. 

Las LEFI no tendrá mercado secundario, con lo que la relación financiera se mantendrá entre el Tesoro (el nuevo deudor) y los bancos públicos y privados, que deberán mantener, si la acepta, le nuevo instrumento durante un año en sus carteras. O colocarlas, pero a otra entidad similar. No al mercado de capitales.

En este sentido, la clave del éxito del instrumento es el corto plazo (un año), tiempo en el que e cree el gobierno de Javier Milei mantendrá el superávit fiscal primario y secundario, y, en consecuencia, la capacidad pagable de la deuda permanecerá sólida. Algo que los bancos reclamaban para la aceptación, ya que las LEFI permanecerán en los balances de las entidades durante un año. Luego, cerca del vencimiento del 17 de julio del próximo año, las partes volverían a negociar que hacer con las letras; ya, se supone, con una situación económica y financiera más sólida. En el medio, el gobierno habrá solucionado un problema serio por unos 15,000 millones de dólares. En pesos. 

Mientras tanto, la LEFI tiene otra característica. También como zanahoria, quedan bajo las características no pagan ingresos brutos, con lo que CABA, Catamarca, Mendoza, San Luis y Misiones, que gravan estas operaciones, dejarán de cobrar. Para el gobierno porteño implica una pérdida de recaudación por unos 50 millones de dólares, ya que la mayoría de las entidades financieras tienen su sede financiera operativa en la ciudad, la que mantienen la compra y venta de este tipo de letras financieras con el impuestazo correspondiente. En total, la recaudación que obtenían las arcas del gobierno de Jorge Macri por la aplicación de pases y operaciones financieras de este tipo, es de unos 50.000 millones de pesos a valor de junio. 

La negociación para que los bancos acepten este instrumento fue realizada personal y casi artesanalmente por el ministro Caputo, que llamó a los bancos para que acepten la invitación (entre comillas) a aceptar las LEFI. Como estrategia, primero llamó a los privados de capital internacional (amigos de la casa por cierto), luego a los públicos y finalmente a los díscolos bancos de capital nacional. Los resultados de la negociación se conocerán hoy, pero, parece, la resolución fue exitosa. 

Se completa así el 50% de la jugada semanal del ministro Luis “Toto” Caputo para cerrar la canilla de emisión monetaria financiera más importante, junto con los pases remunerados. El otro 50% de la estrategia es el cierre de la brecha cambiaria, que, por ahora se mantiene por debajo del 50%, pero arriba del 40%. Cerrado el capítulo LEFI, Economía se concentrará en este costado de la ecuación, con la meta final de un 20% de brecha. No más. Al menos esa es la intención oficial.

La batalla continuará la próxima semana, y para agosto el gobierno quiere comenzar a convencer a los operadores económicos en general, que efectivamente hay posibilidades de mejorar la competitividad de Argentina a partir de una reducción de los costos de producción y comercialización, vía la baja de impuestos como el PAIS y otros igualmente distorsivos. Para esto el blanqueo de capitales, las moratorias y los cambios en Ganancias y el IVA que figuran en el paquete fiscal aprobado por el Congreso, comienzan a mejorar el esquema fiscal primario vía el incremento real de la recaudación. Y con esto, otorgarle espaldas al ministerio de Economía para comenzar la reducción de impuestos. Si este esquema no se da, el plan cambiario que comenzó esta semana, será efímero.