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Benedetti: “Vemos un futuro de transformación en la carne vacuna”

En el peor momento de consumo, uno de los dueños de Granja Benedetti, apuesta por la reconversión del mercado nacional. La historia de una empresa familiar que supo crecer en medio de los cambios.
Marcelo Benedetti contó la historia de la empresa Granja Benedetti y planteó los escenarios a futuro. Foto: Rodrigo DAngelo / MDZ
Marcelo Benedetti contó la historia de la empresa Granja Benedetti y planteó los escenarios a futuro. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

Marcelo Benedetti (50) está, junto con su hermano Lucas, al frente de Granjas Benedetti. La empresa mendocina tiene más de 30 años de existencia y no solo ha tenido un crecimiento orgánico con foco en la integración, sino que hoy es casi un paso obligado para la compra de la carne del asado, el fiambre o el cerdo.

En los años 90 y junto con sus padres y hermana, Roberto, Olga y Lorena, comenzaron a construir la empresa que hoy cuenta con faena propia de bovinos, 500 empleados, 26 locales en el Gran Mendoza y un futuro de crecimiento. Aunque para él la clave del éxito tiene que ver con el trabajo y en especial el equipo de trabajo que lo hace posible, lo cierto es que la empresa supo adaptarse a los cambios y tuvo la visión para apostar por lo nuevo, en función no solo del contexto sino de la propia situación de la firma.

Así, sus comienzos estuvieron en la elaboración de embutidos en la casa de los abuelos en Godoy Cruz, el mismo lugar (aunque irreconocible) donde hoy se levanta toda la fábrica de Benedetti, altamente tecnologizada. “Empezamos a hacer repartos a fiambrerías, carnicerías y despensas, hasta que a mediados de los 90 llegaron los supermercados”, relató Marcelo Benedetti en diálogo con MDZ.

Esta primera innovación de hacerse fuertes en estos grandes puntos de venta los obligó a ampliarse al tiempo que los hizo masivos y mucho más conocidos dentro de la provincia. Sin embargo, como un clásico en la historia argentina, la crisis del 2001 los impulsó hacia un nuevo cambio que, en parte, forzó el contexto y que, en parte, fue buscado.

A pesar de que con los súper tenían un volumen importante, los márgenes de rentabilidad eran cada vez más bajos, debido no solo a la debacle económica, sino a las modalidades de compra de las grandes superficies. “Para no disminuir la calidad decidimos transformarnos y abrir locales propios”, contó Benedetti. Estar al frente de la comercialización, además, siempre fue una ilusión de la familia que en plena crisis inauguró su primer negocio en Cervantes y Agustín Álvarez de Godoy Cruz y que hoy es una suerte de emblema. El segundo fue el de la calle Arístides Villanueva cuando la zona todavía no era comercial y hasta ahora es el único que poseen en Ciudad.

Ahora, de todos los locales propios que la familia tiene en Mendoza, los 9 de Luján son manejados por Lorena, quien decidió no involucrarse en la totalidad del negocio. Hacia el futuro, Granja Benedetti tiene previsto crecer y en septiembre inaugurará un gran centro de distribución de productos secos en el carril Rodríguez Peña, donde hoy funcionan las oficinas. Eso no es todo, para junio del año próximo también esperan habilitar un importante mayorista de frescos para todo público, pero especialmente enfocados en restaurantes, empresas de catering y especializados. “Queremos que las empresas gastronómicas puedan resolver todo en ese lugar”, se entusiasmó Benedetti.

Del reparto a la faena propia

La decisión de transformarse en los 2000 implicó, entre otras cosas, una importante ampliación en la gama de productos propios ya que no era lo mismo la distribución que llenar un local propio. No fue un paso sencillo, ya que, además de elaborar productos masivos con fuerte impronta en embutidos como chorizos, morcillas y salchichas, incorporaron un mix más amplio. “Esto implicó que durante la crisis hubiera épocas en las que la remamos mucho”, recordó Benedetti.

Así, a los clásicos embutidos comenzaron a sumar fiambres y a ampliarse fuerte con una amplia variedad de productos de cerdos, donde siempre fueron fuertes. También se abrieron al vino y los encurtidos.

Benedetti dio su visión del mercado de carnes en Argentina, y apuesta fuerte al futuro. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

En esos primeros años, tuvieron la capacidad de escuchar a sus clientes y fueron ellos quienes les empezaron a pedir carne vacuna, en lo que fue el inicio de la incursión en un rubro en el que se destacan. El primer paso para abastecer los locales fue comprar reses y venderlas en sus dos negocios, pero alguien les sugirió que se hicieran cargo de la faena, debido a que detrás de ello había un negocio bueno y apasionante.

“A mí siempre me gustó mucho este rubro y cuando empezamos a tener más volumen hicimos la apuesta. Empecé a viajar y fue un éxito tener nuestra propia carne”, relató Benedetti. Aprendió con la ayuda de varios maestros locales y la familia adquirió campos en San Luis, cuando comenzó una nueva etapa de crecimiento, debido a que la faena propia los llevó a más aperturas. “Decidimos apostar por nuestra hacienda propia, ya que nos dimos cuenta de que teníamos problemas para garantizar la calidad del corte”, recordó Marcelo.

Corría el 2005 y lograron cerrar la cadena con ganado propio, con la compra del ternero, su engorde y posterior comercialización. “Fue un gran logro porque el éxito de la calidad nos trajo mucha más expansión, ya que nuestra carne tiene un sello de calidad continua y porque todo lo que vendemos lo producimos nosotros”, contó Marcelo, quien se entusiasma con los logros alcanzados.  Es que, aunque son fuertes en fiambres y cerdos –que también faenan ellos- la carne bovina fue una gran traccionadora del negocio. “Estamos en San Luis porque el inicio de la producción tiene que estar en los campos agrícolas más productivos. La hacienda después viaja, se faena en Mendoza, se distribuye y se comercializa según la demanda”, agregó el empresario.

Esa no fue la única adaptación que hizo la empresa en función del contexto y la flexibilidad que la economía argentina requiere. En este marco, durante la pandemia incorporaron productos secos para transformarse en pequeños supermercados, lo que hoy los llevó al nuevo centro de distribución. Este nuevo formato también impulsó que se convirtieran en uno de los principales elegidos para las promociones y descuentos con el Banco Nación.

- Además de esta apuesta a la calidad ¿cuál ha sido el secreto para este crecimiento?
El secreto nuestro es trabajar mucho, tener los mejores colaboradores, con la camiseta puesta. Siempre digo que somos una gran familia. Además, la integración vertical y horizontal nos ha traído muchas alegrías, porque cuidamos cada etapa del proceso y eso implica que el producto no falle. Por otra parte, también fue un acierto ampliarnos a otros rubros.

- En medio de la recesión actual ¿cómo han sido los cambios de consumo?
La carne vacuna está en su peor momento y es un producto exportable que tiene precios más altos que el cerdo o el pollo. Los clientes han migrado del bovino al cerdo y al pollo con el fin de no perder el consumo de las proteínas. Se está viviendo un buen momento en el cerdo, ya que la industria ha invertido mucho en tecnificación y hoy los precios son 50% menores que los del bovino. 

Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

- ¿Cómo ve el futuro de la carne a nivel general?
Vemos un futuro de transformación de la carne vacuna, dado que el bovino nacional debería exportarse más y creo que Argentina tiene todo para ser exitosa. Ya lo hemos sido años atrás y el mundo demanda los cortes nuestros. Si se logra armar un mercado en el que se exporten los cortes que se consumen afuera y un mercado interno con los que se adquieren acá, que no son los mismos, toda la cadena se podría beneficiar.

- En este nuevo contexto ¿tienen planificado exportar?
Estamos muy bien en consumo interno, pese a que nos han tentado, creemos que no es el momento. Pensamos que la exportación es para los que ya lo están haciendo y por ahora, de no armar una alianza estratégica, no nos interesa. 

- ¿Cómo cree que va a evolucionar el precio de la carne?
Entendemos que va a acompañar la inflación del país, si logramos manejarnos en un 4% o 5% mensual. Tampoco vemos que vaya a haber faltantes e, incluso, en un par de meses habrá mayor cantidad que ahora. Aunque hay que ver cómo juega el dólar y su impacto en la posibilidad de exportar más o menos, no vemos grandes variaciones o distorsiones.

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