Cambios en el Gobierno

Exclusivo: el ministerio que Javier Milei tiene pensado para Federico Sturzenegger (si se aprueba Bases II)

El expresidente del Banco Central sabe que cada vez está más cerca de ocupar un cargo en el Gobierno de Javier Milei. Las privatizaciones será uno de los terrenos de Sturzenegger.

Carlos Burgueño
Carlos Burgueño lunes, 27 de mayo de 2024 · 08:00 hs
Exclusivo: el ministerio que Javier Milei tiene pensado para Federico Sturzenegger (si se aprueba Bases II)
Federico Sturzenegger junto a Javier Milei Foto: X

Privatizar. Aplicar la reforma laboral. Instrumentar el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Instrumentar todas las reformas que se incluyan las facultades que se le deleguen al Poder Ejecutivo incluyendo reformas en la administración pública nacional, y modificaciones, cierres y fusiones de organismos públicos; bajo el amparo de la emergencia administrativa. En términos de supervisión sobre su avance, reglamentación y aplicación, también avanzar con los capítulos de moratorias previsional e impositiva, blanqueo de capitales, reformas del monotributo y autónomo y los cambios en Ganancias y Bienes Personales.  

Este será el contenido del ministerio que Javier Milei tiene en mente crear especialmente diseñado para Federico Sturzenegger, quien con estas tareas terminaría desembarcando en el Gobierno de Javier Milei pocos días después de una eventual aprobación en el Congreso Nacional de la Ley Bases dos y su primo hermano el Paquete Fiscal. El expresidente del Banco Central ya sabe que tendrá en su cartera, aún sin nombre, la ejecución del proyecto de ley más importante de toda la primera gestión del libertario; y que dependerá de él (y nadie más que él) la responsabilidad que las reformas que se incluyen en ambos paquetes de reformas vean la realidad. Y se ejecuten. Obviamente será en compañía de otros ministerios y dependencias, como el de Economía, Capital Humano, Interior, Justicia, Defensa, Relaciones Exteriores; secretarías de peso como la de Infraestructura, Trabajo, Comercio y un puñado importante de organismos descentralizados.

Federico Sturzenegger se hará cargo de las privatizaciones y de la reforma del Estado.

Su tarea será apurar las reglamentaciones que dependen del Ejecutivo, obviamente luego de su aprobación, e implementar un organigrama estricto para que las dependencias de todos ministerios, secretarías y reparticiones varias, ejecuten las reformas según lo establecido por la cartera que manejaría Sturzenegger. Y que, además, la aplicación del contenido de Bases no sufra modificaciones en el momento de llevar la ley a la vida real. 

En principio habrá dos terrenos donde el economista deberá embarrarse: las privatizaciones y la reforma del Estado; dos faros que para Milei son su impronta personal que quiere dejar en la historia de su gestión. En el primer caso, y dependiendo del listado final que quede de las negociaciones que en estas horas los emisarios del Presidente están sosteniendo en la Cámara Alta (incluyendo la vicepresidenta Victoria Villarruel), Sturzenegger tendrá que hacer las veces de redactor e impulsor de los procesos licitatorios y de concesiones de las sociedades que se abrirán o a la venta tota o a la autorización temporal y parcial de explotación de capitales privados. Según lo que se discute en el Senado, y si se aprobara Bases II, su ministerio debería impulsar los proceso de privatización y concesión de AySA; ENARSA, Intercargo, Belgrano Cargas; Ferrocarriles (SOFSE) y Corredores Viales.

También de la Televisión Pública si finalmente (como quiere el radicalismo y algunos legisladores patagónicos) Radio Nacional queda fuera del listado. Tendrá también bajo su dominio las operaciones de ingreso del capital privado de Yacimientos Carboníferos de Río Turbio y Pellegrini, el fondo de inversión del Banco Nación que quedó bajo potencial privatización pese a que la entidad financiera madre fue retirada a pedido de algunos gobernadores del PRO y del radicalismo dialoguista. En cuanto a la reforma del Estado y las modificaciones en la administración pública nacional, Sturzenegger deberá instrumentar en cada ministerio las fusiones y eliminaciones de reparticiones, con el objetivo explícito de cumplir con la máxima que el propio Milei le impuso a su gestión: que en tres años y medio, cuando termine su mandato, el Estado Nacional tenga una reducción de entre el 30 y el 40%. No sólo en fondos de financiamiento y ajuste fiscal, sino también en reparticiones consideradas “innecesarias para su gestión”.

Una tera importante, por ejemplo, será encontrar casos como el INADI, que deberían cerrar o fusionarse en otras reparticiones. Es uno de los puntos polémicos en negociación directa en el Senado en estas horas. De hecho, el radicalismo reclama que queden fuera del listado de oficinas a cerrar el Banco Nacional de Datos Genéticos, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCA) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), entre otros.

En el mismo sentido, Sturzenegger tendrá que elaborar un listado amplio de bienes muebles e inmuebles para ser liquidados. El modelo es el de los ’90, cuando, por ejemplo, fue vendida la embajada argentina en Tokio, Japón; además de innumerables edificios y terrenos de todo tipo y potencial demanda privada que se considere prescindible. 

Tendrá también que aplicar el RIGI, comenzando por su reglamentación, regulación interna y velocidad de aprobación y ejecución de los proyectos; tarea en las que deberá compartir algo de cartel con el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo y algunas dependencias como la secretaría de Comercio, Minería e Industria. Es la gran esperanza del Presidente de mostrar reactivación de la economía y hacer ver que su plataforma del gobierno es atractiva para la llegada de capitales de riesgo. Además de los clásicos petróleo, litio, cobre y el sector agropecuario; la gran esperanza de Milei sobre el RIGI es que lleguen apuestas de inversión en infraestructura vial, energética, comunicaciones y transporte; acelerando demandas de todas las provincias en tiempos de suspensión por tiempo indeterminado de obra pública. Según los números que el Presidente tiene en la cabeza, Argentina necesitaría para los próximos tres años, no menos de 40.000 millones de dólares en inversiones; sólo en infraestructura de luz, gas, rutas y comunicaciones. EL RIGI es la gran esperanza del oficialismo para acelerar la llegada de estos capitales, y Sturzenegger debería ser el impulsor e instrumentador de estas expectativas. 

Sturzenegger se convertirá así en uno de los funcionarios más poderosos de la gestión Milei. Pero también el más controlado día a día por el propio Presidente que querrá ver en el terreno real la concreción de su obra reformista.

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