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Exclusivo: FMI avaló oficialmente la competencia de monedas (con más reservas)

El Gobierno confirmó que se alcanzó un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y que Argentina podría recibir nuevos desembolsos.
Gita Gopinath junto a Luis Caputo Foto: X @GitaGopinath
Gita Gopinath junto a Luis Caputo Foto: X @GitaGopinath

El dato es trascendental para el futuro del plan económico de Javier Milei y Luis “Toto" Caputo. Y apareció velada y casi circunstancialmente redactada en el texto presentado en sociedad esta mañana por el Fondo Monetario Internacional (FMI) donde se anunciaba la aprobación por parte de la Argentina de la octava revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas vigente firmado en marzo de 2022 y renegociado en enero de este año.

En el segundo capítulo analizado en la presentación de dos carillas figuran los dos párrafos donde está la verdadera novedad de lo anunciado el domingo. Es cuando el organismo que maneja Kristalina Giorgieva afirma lo siguiente: "La política cambiaria se hará más flexible, al tiempo que se seguirán reduciendo las restricciones y controles cambiarios a medida que las condiciones lo permitan" y que "en la transición hacia un nuevo régimen monetario (que involucra la competencia de monedas), la política monetaria evolucionará para seguir anclando las expectativas de inflación y la política cambiaria se hará más flexible, al tiempo que se seguirán reduciendo las restricciones y controles cambiarios a medida que las condiciones lo permitan".

En estos dos textos se confirman dos novedades centrales para el futuro de la economía argentina y la política económica del Gobierno nacional. El FMI avala el sistema de "competencia de monedas" como salida del cepo, en lugar de la dolarización lisa y llana o el cierre a cualquier tipo de convertibilidad y vigencia plena y exclusiva del peso. Lo que el FMI le acepta públicamente a la Argentina, es que se pueda avanzar en el esquema de salida del cepo a partir de la autorización a operar con divisas, sin especificar si es con pesos o dólares. Si este proceso se concretara, sería la autorización de cambio de sistema cambiario más importante que el FMI le acepta al país y apoya, desde la mismísima convertibilidad. 

Argentina podría recibir nuevos desembolsos por parte del FMI. 

Por otro lado, el Fondo también le impone límites a la velocidad de apertura cambiaria del gobierno, llamando a la prudencia hablando de "transición hacia un nuevo régimen monetario". El dato es clave ya que se descarta que para que haya un nuevo esquema de canasta de monedas, debe haber apoyo explícito y en dólares contantes y sonantes desde el organismo financiero internacional, de entre US$ 5.000 a 8.000 millones; que se ampliarían al préstamo ya vigente en el Facilidades Extendidas por unos US$ 44.800 millones. El Fondo, en las últimas negociaciones (incluyendo el encuentro de Los Ángeles de la semana pasada entre Caputo y Giorgieva adelantado por este medio), quiere esperar a ver como evolucionan las metas pactadas con la argentina, fundamentalmente la evolución de las reservas, para resolver si se acepta o no una ampliación del crédito vigente. Y, en consecuencia, una aceleración de la salida del cepo. 

Por ahora, y según adelantó este medio, las partes están enfrentadas ideológica y técnicamente sobre la cuestión. El Ejecutivo quiere abrir el cepo cambiario lo más rápido posible, iniciando entre julio y agosto el proceso de liberación cambiaria que dé lugar, antes de fin de año, al esquema de libre competencia de monedas. El sistema en que viró, ya definitivamente, el proyecto de dolarización original con el que Milei insistía en la campaña electoral.

El FMI percibe diferentes. Cree que el país ha hecho muchos avances en lo fiscal y monetario, lo dejó en claro en el texto presentado este lunes por la mañana, pero considera pétreamente que para modificar el esquema cambiario aún queda mucho camino por recorrer. Cree la número dos del FMI, Gita Gopinath (quién maneja casi personalmente el caso argentino) que aún resta mucho que trabajar en cuanto al fortalecimiento de las reservas del Banco Central para que se pueda hablar de una liberación de las restricciones cambiarias. Y que con el ritmo que vienen mostrando las compras de la entidad que maneja Santiago Bausilli, aunque sea positivo, no se puede pensar en un incremento lo suficientemente importante como para soportar presiones sobre el tipo de cambio, posteriores a la liberación de la posibilidad de compra de divisas de manera libre y clara.

Gopinath y su colaborador principal en la cruzada argentina, el director gerente para el Hemisferio Occidenal Rodrigo Valdes, hacen cuentas semanales consideran que aún en mayo las reservas del BCRA terminarán en terreno negativo. Y que recién estarán en azul en junio. La proyección del año ubicaría a las reservas líquidas en unos US$ 5.000 millones, un nuevo más que interesante, pero lejos de los más de US$ 8.000 millones pactados con el FMI en el acuerdo firmado en enero pasado.  Eventualmente recién cuando se pueda hablar de un colchón de entre 8.000 y 10.000 millones de dólares de reservas disponibles, se podría comenzar a conversar un esquema cambiario liberatorio. Y muy gradual. En el Ministerio de Economía se cree que el FMI está equivocado. Que se demostrará este trimestre que el número se acelerará y que para septiembre, cuando termine el proceso de liquidación sojera, el resultado será cercano a las reservas pactadas y que, en todo caso, el desafío es que no caigan en el último trimestre del año.

Para enfrentar la demanda estacional de divisas del período septiembre- diciembre (donde el BCRA siempre pierde reservas) Caputo considera que el blanqueo es fundamental. Y que puede aportar los US$ 3.000 a 5.000 millones que el Central necesitaría para cerrar el año. El ministro maneja la ansiedad del Presidente, y le afirma que para agosto la negociación con el FMI tomará otra velocidad. Y que es tiempo de paciencia. 

Para Caputo, ministro de Economía, el blanqueo es fundamental para el ingreso de dólares. 

Igualmente Milei ya tomó la decisión. Antes de las legislativas del año próximo levantará el cepo e irá con esa cucarda a la campaña electoral legislativa. Si se puede, de forma completa, sino eventualmente, de manera gradual. Según los cálculos del Presidente, solo necesita unos US$ 5.000 millones para tomar el primer impulso. Y si logra tener entre 12.000 y 15.000 millones de dólares, el desmantelamiento para el acceso a divisas sería total. E inmediatamente después comenzaría su proyecto más ambicioso para el 2024: implementar la libre competencia de monedas.

La explicación técnica para acelerar el proceso que se da en la Casa de Gobierno es simple. Comprende la actual gestión que es imposible pensar en nuevas inversiones reales en sectores expansivos sin la garantía que la rentabilidad de esa apuesta (siempre riesgosa en Argentina), pueda convertirse en divisas derivadas a las casas centrales. Así funciona el mundo. Si las circunstancias ayudan (más bien, no complican) comenzará a abrirse el cepo. Y si no llegara a tiempo la ayuda del organismo que dirige Kristalina Georgieva, piensa en ese plan B: endeudarse. Afirman desde el Palacio de Hacienda que los contactos siempre sólidos de Caputo están intactos, y que por ese dinero no habría problemas para avanzar en la operación voluntaria a tasas normales de mercado. Muy menores a la que la lógica de un riesgo país que se resiste a perforar hacia abajo de los 1.600 puntos básicos indicaría. Milei no le teme al "qué dirán" y no tiene problemas de asumir el costo político de tomar nueva deuda externa voluntaria en divisas, si esto le permite cumplir con su próximo faro de abrir las restricciones al acceso a las divisas.

Un dato muy guardado es que el propio presidente tiene apalabrados a varios financistas de su proyecto, ya desde antes de asumir el 10 de diciembre, que sólo esperan su llamado para ejecutar. Caputo también tiene los suyos. La decisión está entonces "en evaluación", según altas fuentes oficiales. Si se diera, el próximo paso sería la también esperada etapa de la "libre competencia de monedas". O el título que finalmente le imponga Javier Milei a la idea. Ya lo habló personalmente con Gita Gopinath, la número dos del FMI, e interpretó en aquel encuentro de una hora cuarenta minutos de febrero, que el Fondo Monetario no pondrá trabas. La idea que Milei y Caputo tienen en mente es una primera etapa de la "libre competencia" donde cualquier moneda aceptada por la sociedad, conviva con la doméstica.

Esto es, que cualquier transacción pueda realizarse en dólares, reales, euros o pesos chilenos, a la vez que también el peso argentino tenga vida libre. Pero manteniendo como obligatorias algunas obligaciones fiscales y tributarias para realizarse en pesos, como el pago de impuestos, salarios públicos, pago a proveedores y giros a las provincias por coparticipación.
Esto implicaría que la moneda local tenga vigencia plena y fuerte, al menos por un período importante, con lo que no habría fuga rápida y directa hacia las monedas más fuertes. Tampoco cambios masivos de carteras financieras de corto y mediano plazo.