¿Habrá salida en V como espera el Gobierno?
Como lo he señalado en otra oportunidad, el Gobierno está esperando una recuperación en V de la actividad económica. En general, no se verifican muchos casos de recuperación en V en la serie histórica de evolución del PBI de los últimos 53 años. Un caso es el de 2020/2021.
Cuando se estableció la cuarentena feroz de 2020 la actividad de desplomó y ni bien el Gobierno permitió volver a trabajar la actividad se recuperó fuertemente, pero llegando al techo de estancamiento económico que venimos soportando desde 2011.
Yendo para atrás, se observa otra recuperación en V bien marcada luego de la crisis 2001/2002. En este caso influyó el aumento de los precios de las commodities que se produjo a partir de mediados de 2022 y a la previa caída del PBI del 11% en 2002.
Hay otra recuperación en V que es con la convertibilidad. Si uno observa el gráfico 1 puede ver como el PBI crece en forma notable desde 1991 hasta 1999, salvo 1995 cuando se produjo la crisis del tequila. La tasa de crecimiento promedio anual durante la convertibilidad fue del 4,7% y bueno es recordar que, además de la crisis del tequila, también tuvo que aguantar la crisis del sudeste asiático en 1997, la crisis rusa en 1998 y la devaluación en Brasil en enero de 1999.
Durante los casi 12,5 años que estuvieron en el Gobierno Néstor Kirchner y Cristina Kirchner (recordemos que Néstor Kirchner asume en mayo 2003) la tasa de crecimiento del PBI fue del 4,5% anual gracias al precio de las commodities.
En esos años se consolidaron los gobiernos populistas de Latinoamérica. Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia, Bachelet en Chile, Lula en Brasil, Chávez en Venezuela y los Kirchner en Argentina. La suba de los commodities dio lugar a sostener un auge de consumo que bajo otras circunstancias no se hubiese dado y, tal vez, esos populismos de tendencia autoritaria no se hubiesen mantenido tanto tiempo en el poder.
En cambio, en los 90, con la convertibilidad, no hubo viento de cola, pero el cambio de expectativas y la estabilidad impulsó el consumo. Pero también hubo una V en la tasa de inversión. Es cierto que el aumento de la inversión se da luego de la hiperinflación de 1989 y el salto cambiario de 1990, pero la inversión estuvo concentrada en la compra de empresas estatales y en la reconstrucción de la infraestructura para producir. Telefonía, puertos, autopistas, sistema energético, gas, petróleo, etc.
Hubo más inversiones en empresas ya existentes y privatizadas que nuevas empresas. Si uno observa los datos de inversión, la tasa de inversión sobre el PBI no superó el techo del 20%, igualando prácticamente la tasa de inversión de 1987. Y la tasa de inversión durante los primeros 4 años del kirchnerismo se explica por obra pública y sector agropecuario.
De todo lo anterior surge el interrogante si Milei conseguirá una recuperación en V como ocurrió en la convertibilidad o luego de la crisis del 2001/2002. Aún si se aprueba el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, hay que ver si, teniendo en cuenta nuestro historial de incumplimiento de las reglas de juego, tenemos una fuerte corriente inversora.
No ocurrió en la convertibilidad ni pasó con Macri que esperaba la lluvia de inversiones. Tampoco ocurrió con el viento de cola de la soja. Sin duda puede haber algo de inversiones si la ley ómnibus moderniza la legislación laboral, se desregula la economía, se termina con el cepo cambiario y se va a una unificación y liberación cambiaria, pero en todo caso la recuperación sería más por reactivación de la economía que por flujo de inversiones.
Antes de hacer nuevas inversiones las empresas van a aprovechar la utilización de la capacidad instalada que hoy no se usa. Considerando el problema cambiario que sigue vigente y el atraso del tipo de cambio real, las exportaciones del sector agropecuario pueden ayudar a mejorar el nivel de actividad al superarse la sequía del año pasado, pero no debería esperarse un boom de actividad.
Ahora, para que haya reactivación, no crecimiento que llevará más tiempo, el salario nominal tendrá que empezar a crecer por encima de la tasa de inflación. Y esto puede llevar más tiempo, con lo cual, más que una recuperación en V puede haber una recuperación al estilo del símbolo de Nike.
Inversión, consumo y exportaciones son los motores que mueven la economía
La inversión lleva su tiempo. Las exportaciones mejorarán, pero no tanto por la política cambiaria, queda ver si los salarios recuperan parte del nivel perdido y el consumo empuja para que no terminemos en una L y vayamos al símbolo de Nike. Hasta marzo, los datos muestran una muy fuerte caída del nivel de actividad.
El índice de producción industrial cayó el 21,2% en términos interanuales en marzo y el 6,3% respecto a febrero en su versión desestacionalizada. La construcción cayó el 42,2% marzo 2024 versus marzo 2023 y 14,2% respecto a febrero.
Hasta marzo, la parte de la recuperación de la V todavía no se insinúa y las caídas son tan abruptas como en la cuarentena por la pandemia. El Gobierno está enredado en el cepo y el atraso cambiario, situación que le tapona el ingreso de capitales y le complica el frente exportador.
Salir del cepo, unificar y liberal el mercado de cambios es urgente, para salir de este círculo vicioso en que el BCRA emite para comprarle los dólares a los exportadores y luego retira ese dinero del mercado colocando más pases. Eso hace que la deuda del BCRA esté creciendo más que las reservas brutas que crecen muy poco.
En otras palabras, cuánto más tiempo mantenga el cepo el Gobierno, más complicada va a ser la salida del mismo. Por eso, tiene que presentar un plan de estabilización creíble. Que la gente perciba el equilibrio fiscal como sostenible en el tiempo y tolerable para la sociedad, al tiempo que se desregula la economía y modifica la legislación laboral.
Con ese combo se puede salir del cepo y empezar a poner la economía en funcionamiento por el lado de las exportaciones. Si el Gobierno insiste con el cepo, la recesión que va a tener la economía argentina va a ser de magnitudes insospechadas y la desocupación alcanzar niveles preocupantes.


