Tasas versus plazo fijo: hasta dónde pueden bajar y qué conviene hacer
Horas antes de la última licitación de deuda del Tesoro, y en un contexto de aparente desaceleración de la inflación, el BCRA recortó la tasa de interés de referencia otros 10 puntos al 60% nominal anual (5,1% efectiva mensual). Los dólares financieros (CCL y MEP) apenas reaccionaron, debido a que las expectativas inflacionarias están más o menos ancladas y porque aún persisten las restricciones cambiarias.
Cabe señalar que, en la previa, la mayoría de los analistas advertían que una de las razones por la cual consideraban que la salida del cepo cambiario sería más lenta de lo esperado era porque el equipo económico todavía no estaba cómodo con el nivel de dinero de la economía. Por lo tanto, tenderían a seguir licuándolo a través de mantener la tasa de interés real en terreno negativo.

Por ejemplo, según cálculos de PPI, la tasa real de plazo fijo -antes de la baja de la tasa- pasó de -2,5% mensual a -3,2%, asumiendo una inflación para abril de 7,6%, y tomando una mayor perspectiva, la tasa real para mayo, antes de la baja de la tasa del BCRA, que era de -0,5% suponiendo una inflación de 5,5%, disminuyó a -1,3%.
Ahora bien, si la lectura del mercado fue que la decisión del BCRA estuvo impulsada por información que indica que la inflación núcleo está en un fuerte proceso de disminución, si esto es así, no deberían descartarse nuevas bajas de tasas, en especial si se mantiene el objetivo de disminuir el stock de pesos.
Medida en varios frentes
¿Cuáles son efectos que busca el equipo económico bajando la tasa de interés? Por un lado una menor emisión monetaria vía pago de intereses del BCRA, por otro favorecer la colocación de deuda del Tesoro y también impulsar el crédito bancario. Veamos cada uno.
Con relación al primer punto, vale señalar que el stock de Pases del BCRA se ubica por encima de los $32,6 billones. Con la tasa anterior del 70% eso implicaba un pago de intereses mensual de $1,96 billones. Con la nueva tasa esa emisión baja a $1,67 billones por mes. O sea, un 15% menos de emisión por este canal.
Tampoco puede verse la baja de la tasa fuera del contexto de las emisiones de deuda del Tesoro. El jueves pasado vencían dos títulos del Tesoro, que estaban casi solo en manos de inversores privados y que se había utilizado para tomar coberturas. Eran un bono Dollar linked (TV24) y otro Dual (TDA24). El monto de los vencimientos era de $2,8 billones.

Para asegurar el refinanciamiento de esta deuda el BCRA estuvo muy activo en el mercado secundario, y además la baja de la tasa generó más demanda de los inversores que querían asegurarse títulos más largos a las tasas actuales. O sea, se combinaban la necesidad de los inversores con la urgencia del Tesoro. Como resultado, hubo una tasa superior a la de mercado, pero que sigue estando muy por debajo de la tasa de Pases (la Lecap a noviembre cerró en 4,4% mensual y la Lecap a marzo 2025 en 4,1% mensual.
En tercer lugar, en la medida en que las tasas sigan bajando los bancos deben buscar opciones que les reditúen mejores tasas, ya que sus gastos ajustan por inflación, pero sus ingresos caen. El Gobierno espera que los bancos salgan a ofrecer nuevas líneas de crédito a tasas que para las empresas pueden ser atractivas.
El lado B
Claro que hay una secuela negativa de la baja de las tasas y es que deteriora la demanda real de dinero, porque nadie quiere tener pesos invertidos a una tasa que pierde con respecto a la inflación. Esto solo es posible gracias al cepo.
Dicho todo esto, cabe preguntarse por qué en etapas y hasta dónde puede bajar la tasa de interés el BCRA. En tal sentido, la decisión de ir recortando la tasa escalonadamente puede obedecer a la incertidumbre que todavía existe sobre cómo puede impactar en el nivel de la brecha cambiaria.
Cada baja tuvo su correlato, aunque breve, en el nivel de brecha que luego se fue corrigiendo sobre la base de flujos de divisas de la exportación que siguen liquidándose al dólar CCL y una demanda que se mantiene contenida por el cepo. “De esta manera se aseguran un proceso más gradual y con menor volatilidad en la brecha”, señala la gestora MegaQM.
Entonces, hasta dónde puede llegar el BCRA: la respuesta, por ahora, hay que encontrarla en el ritmo de devaluación mensual (crawling peg). “Este esquema no es viable con una tasa de interés que se ubique por debajo de la tasa de devaluación (del 2% mensual)”, afirma MegaQM.
La gestora explica que a partir de esa premisa, queda claro que el 2% es un piso teórico, pero que el piso real se encuentra algo más arriba. Tendemos a pensar que como máximo se puede llegar a pensar en un ritmo promedio de tasas que no baje de 3%-3,5% mensual. Eso implica muy poco por debajo de las tasas actuales en el mercado de deuda.
“Un nuevo recorte de 10 puntos llevaría la tasa efectiva mensual de Pases a 4,2% y otros 10 puntos adicionales (40%) ya la dejarían en 3,4%, que entendemos que es un piso que no pareciera conveniente cruzar”, agrega.

