Opinión

Viajar al pasado, ¿lo harías?

Viajar al pasado es algo por lo que muchos pagarían si fuera posible. Volver a momentos y lugares en los que fuimos felices, disfrutamos y compartimos tiempos de alegría con nuestros seres queridos.

Martín Litwak
Martín Litwak sábado, 27 de abril de 2024 · 07:00 hs
Viajar al pasado, ¿lo harías?
Volver al pasado puede ser muy bonito. Foto: MDZ

Volver al pasado puede ser muy bonito. Sin embargo, hay otros motivos por los que muchos preferimos quedarnos en el presente, con la mirada en el futuro. Una de esas razones, en mi caso, tiene que ver con lo profesional: tengo la suerte -que no es más que el resultado del trabajo de muchos- de ver el avance que han tenido, y siguen teniendo, los temas vinculados con fiscalidad internacional y su comprensión por parte de vastos sectores de la sociedad.

Hasta hace poco, escuchar hablar de las jurisdicciones offshore como espacios de oscuridad y delito, era muy común. Para  imprimirle una carga más negativa aún, se hablaba, y se sigue hablando a veces, lamentablemente, de “paraísos” fiscales, un término adjetivante que presenta esos territorios como si fueran, además de non sanctos, lugares de dispendiosos divertimentos, pura fiesta de evasión, lujos y vaya a saber qué cosa más.

De la misma manera, se hablaba mayormente de “opacidad” cuando las palabras adecuadas era “confidencialidad”, “privacidad” o “discreción”, y de “evasión fiscal”, cuando estábamos ante un mero caso de “planificación patrimonial” 100% legal o, a lo sumo, de “elusión fiscal”. Gracias al trabajo de muchos profesionales -entre los que humildemente me incluyo- esta acepción errónea -me refiero nuevamente al concepto de sociedad o jurisdicción offshore- está cambiando, muy de a poco. Lento, sí, pero seguro. Por suerte cada vez más gente entiende que el problema no lo constituyen los paraísos fiscales, sino los infiernos tributarios.

Se hablaba mayormente de “opacidad” cuando las palabras adecuadas era “confidencialidad”.

Hace pocos días tuve la mala suerte de viajar un rato al pasado

¿Cómo? Gracias a las palabras de la periodista Irina Hauser, quien se refirió a las sociedades offshore como “las  típicas sociedades que se usan para lavar dinero”. Me parece mentira tener que volver sobre este tema, del que tanto he hablado, pero no me dejan opción. Una vez más toca ir a los puntos básicos, que ya todos deberíamos tener claros, especialmente los periodistas.

Para echar luz sobre el tema, quiero detenerme en cuatro puntos claves

  1. Construir sociedades fiscales offshore es 100% legal. No hay nada ilegal per se en una sociedad de este tipo. De hecho, la práctica demuestra que la inmensa mayoría de las operaciones que se realizan a través de estas jurisdicciones son lícitas. Entre el 98 y el 99% de las acciones que se hacen offshore son legales. Esto es más de lo que se puede decir de las sociedades “onshore”, o domésticas. Esas que se constituyen todos los días en países que no califican como paraísos fiscales.
  2. Y ese 1 o 2% de sociedades de casos en los cuales esto no se da, responden a un mal uso de la herramienta. Entonces, queda claro que el problema no está en la herramienta, sino en el uso que se le da.
  3. A pesar de que las grandes potencias -muchas de ellas países de alta tributación cartelizados entre sí- se han encargado de impulsar la idea de que las jurisdicciones offshore no tienen control, esto no es así. De hecho, existen más controles para abrir una sociedad offshore que una onshore. Es decir, doméstica.
  4. Las jurisdicciones offshore no se crearon para captar inversiones de residentes fiscales de otros países, sino que fueron esos países (con enorme voracidad fiscal), los que ahuyentaron a sus propios residentes fiscales, a través de la creación de impuestos exorbitantes sobre las ganancias y activos. En otras palabras, la causa por la cual existen jurisdicciones de baja o nula tributación es la insaciable voracidad fiscal de los demás países.
Construir sociedades fiscales offshore es 100% legal. Foto: MDZ.

Estos son solo tres o cuatro puntos básicos para comprender las jurisdicciones offshore. Derribar mitos es parte de mi tarea profesional, pero ya es tiempo de que quienes se dedican a informar, lo hagan correcta y responsablemente. Por último, déjenme decirles que gracias a que existen las jurisdicciones offshore, los tributos no son todavía más altos.

De hecho, son el único freno a los que sueñan con ser infiernos tributarios, y en muchos casos la única salida para los pagadores de impuestos.

Martín A. Litwak.

Martín A. Litwak autor del Iibro Planificación Patrimonial para Celebrities, fundador y CEO de Untitled SLC.

X: @MartinLitwak

Archivado en