Los reparos que pone el padre de la dolarización que impulsa Javier Milei
Mientras sigue debate sobre los pros y contras de eliminar el cepo cambiario en los próximos meses, y el líder libertario Javier Milei mantiene la promesa de implementar eventualmente la dolarización, ciertas declaraciones del presidente y el crisol de preferencias políticas dominantes parecen inclinar la balanza hacia otro sendero: el de implementar un régimen bimonetarista, inspirado en casos exitosos como el peruano.
La propuesta de dolarización, inspirada en el trabajo de los economistas Nicolás Cachanosky y Emilio Ocampo, implica adoptar el dólar como moneda oficial en lugar del peso. Pero también impulsa el cierre del Banco Central y la implementación de importantes reformas bancarias para integrar el mercado financiero argentino al mundo. En cambio, el bimonetarismo plantea que ambas monedas compitan equitativamente siendo medios de intercambio válidos.
¿Cuáles son los reparos que pone Cachanosky? En primer lugar, el economista advierte que es crucial reconocer que, si bien el bimonetarismo puede funcionar bien en países como Perú, no garantiza automáticamente el éxito en Argentina. Explica que “en Argentina no existen las condiciones necesarias para un bimonetarismo sostenible, confiar en Perú como ejemplo para defender el bimonetarismo es similar a perseguir una visión idealista en lugar de enfrentar la realidad”.
Además, advierte que “las condiciones institucionales de Perú que permiten que el bimonetarismo funcione allí son un escenario ideal para Argentina, no uno real”.
Cita como un resultado clave que hay que recordar es que a Perú le llevó cinco años alcanzar tasas mensuales de inflación inferiores al 0,5% (6,2% anual) después de declarar la independencia del Banco Central en enero de 2003. “Este plazo no es factible en las condiciones actuales de mercado en Argentina, independientemente de quién sea el presidente del país”. Afirma, en contraste, que a principios de los ‘90 la convertibilidad argentina alcanzó una tasa mensual de inflación del 0,5% en dos años.
Además, agrega para que el bimonetarismo tenga éxito, son vitales instituciones creíbles, un factor que falta en Argentina. ¿A qué se refiere? Por “instituciones creíbles” quiere decir que se cree que los líderes políticos no intentarán erosionar el régimen monetario vigente y que las instituciones políticas y monetarias formales protegen el régimen monetario contra la politización de la oferta monetaria.
“Sin estos fundamentos, adoptar el bimonetarismo es como pisar terreno inestable. Sin instituciones creíbles, los déficits fiscales erosionan los cimientos de un régimen bimonetarista, aumentando la demanda actual de dólares”, pronostica.
Entonces, se pregunta, si pueden los agentes del mercado confiar en que, en este escenario, el gobierno no intentaría limitar el acceso a los dólares como lo hizo tantas veces en la historia, y recuerda que los actuales controles de capitales fueron impuestos por la coalición Cambiemos, la oposición republicana a los kirchneristas.
“La probabilidad de que Argentina elija tarde o temprano un gobierno populista es del 100%. Cualquier reforma del régimen monetario debe realizarse asumiendo que los kirchneristas (u otro populista) ganarán las próximas elecciones presidenciales", asegura el economista Nicolás Cachanovsky.
Cachanosky aconseja que cualquier reforma monetaria en Argentina debe considerar la posibilidad de que un nuevo régimen populista asuma el poder. “La probabilidad de que Argentina elija tarde o temprano un gobierno populista es del 100%. Cualquier reforma del régimen monetario debe realizarse asumiendo que los kirchneristas (u otro populista) ganarán las próximas elecciones presidenciales. El bimonetarismo presenta un blanco fácil de manipular para dichos regímenes”, sostiene.
Por ende, señala que “la incertidumbre derivada de un régimen monetario débil obligaría al Banco Central (BCRA) a ofrecer mayores rendimientos para atraer a los inversores a conservar pesos, y esto convierte al peso en una herramienta especulativa financiera, creando incertidumbre e inestabilidad en el sector financiero”.
De ahí que el bimonetarismo sería una solución de corta duración, si “solución” es la palabra correcta aquí, ironiza.
Cachanosky deja en claro que, si bien el bimonetarismo puede ofrecer alivio a corto plazo, su sostenibilidad a largo plazo es cuestionable, especialmente dada la turbulenta historia económica de Argentina. “Suponer que un nuevo régimen monetario tendrá éxito basándose únicamente en su solidez técnica ignora la evidencia histórica de Argentina, que muestra repetidamente que los regímenes monetarios técnicamente consistentes, pero no creíbles están destinados al fracaso”, sentencia.