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Por qué es tan cara la ropa y cuáles son las expectativas para la temporada de invierno

Suba de costos, caída del consumo y bajo uso de la capacidad instalada, conforman un combo explosivo para el sector textil. Referentes del rubro en alerta ante una temporada que viene muy difícil.
Pronostican una mala temporada de invierno en lo que respecta a venta de indumentaria Foto: Julián Volpe / MDZ
Pronostican una mala temporada de invierno en lo que respecta a venta de indumentaria Foto: Julián Volpe / MDZ

El sector textil se encuentra acorralado. Como efecto dominó, la elevada inflación llevó a una fuerte caída del consumo, y ya se registran recortes de horas extra, cierre de turnos, suspensiones y despidos en la actividad. En este difícil contexto es que se encara la temporada de invierno; y referentes del sector no prevén que repunte la venta de indumentaria.

Expectativas por el piso

El cambio de temporada es un momento en el que suelen registrarse aumentos considerables de precios, ya que se establecen los valores que, en general, permanecen fijos a lo largo de todo el período -en este caso- de ropa de invierno.

"Si se considera lo que sucedió en la temporada de verano, las proyecciones para el invierno no resultan alentadoras. Según la última Encuesta Nacional de Centros Comerciales publicada por el Indec, en enero las ventas en shoppings (responsables del 15,4% de las ventas de ropa) registraron una caída del 21,3% respecto al mismo mes del año anterior, en términos reales. Sin embargo, estimaciones del sector hablan de caídas aún más pronunciadas", explicó Nadia Schuffer, investigadora del área de Planificación Productiva de Fundar.

En enero hubo una caída en la actividad superior al 21% y en febrero se contrajo en un 30%.

Y continuó: "Se debe tener en cuenta que el consumo de la indumentaria es muy elástico al ciclo económico, es decir, su demanda resulta más afectada ante cambios en el ingreso, que por ejemplo en el caso de los alimentos".

Mauro González, empresario textil y presidente de Confederación Federal Pyme Argentina, dijo en diálogo con  MDZ: "Para la temporada de invierno, vemos mucha preocupación por la caída en la actividad. Así que las expectativas no son para nada favorables. Detectamos que durante el mes de enero hubo una caída en la actividad del 20% y en febrero del 30%. Con lo cual, si esto continúa profundizándose, vamos a estar en un escenario muy, pero muy complicado".

Y agregó: "De hecho, ya han comenzado a cerrar comercios. Tenemos suspensiones en distintas fábricas y en la mayoría se han recortado los turnos.  Así que el escenario es muy, muy complicado. Entendemos que hoy las pymes estamos en crisis y eso nos angustia demasiado".

"En cuanto a lo que es materia prima, se ha mantenido un pequeño incremento en lo que va del año del 7%. A eso tenemos que sumarle los aumentos del convenio colectivo de trabajo en diferentes sectores. En el sector textil, tenemos varios sindicatos, pero los aumentos que se han venido sosteniendo empezaron a retrotraerse. Bueno, ahora se está liquidando todo. Cada vez se está vendiendo menos. No solamente en prendas, sino también se está vendiendo menos avíos, menos tela. Todo eso impacta. Incluso, hubo unos plazos de financiación para la compra de materia prima, que se había quitado el año pasado", aseveró.

Por qué la ropa es cara

Si bien entre mediados de 2020 y octubre de 2022 el sector de la indumentaria estuvo en el centro del debate público por acumular variaciones de precios que, durante varios meses, superaron al índice general relevado por el Indec -fue el capítulo que más aumentó, con un incremento acumulado en dicho periodo de 375,3%, muy por encima del nivel general 242,7%-, a partir de noviembre de 2022 se verificó lo contrario.

"En lo que va de 2024, mientras el índice general de precios acumuló una variación del 36,5%, la indumentaria y calzado acumuló aumentos por un 20%. Además, si observamos los últimos 12 meses, las variaciones fueron de 276,2% y 204,2% respectivamente. Dada la fuerte caída en el consumo y las dificultades que esto implica para incrementar los precios, es probable que esta tendencia continúe durante los próximos meses", analizó Schuffer en diálogo con MDZ.

Y añadió: "Más allá del comportamiento más reciente, si analizamos los últimos 20 años, la dinámica de los precios de la indumentaria en Argentina se diferencia de lo que ocurrió en Europa, Estados Unidos y en muchos países de la región. En ellos, la ropa subió sistemáticamente menos que el nivel general de precios, mientras que en Argentina sucedió lo contrario en la mayoría de los años".

El costo industrial de una prenda de vestir representa un 8,5% del precio final.

Ahora bien, al poner la lupa sobre los factores que inciden en el alto precio de la ropa en Argentina, Luciano Galfione, presidente de la Fundación ProTejer, explicó que una de las principales razones es la estructura de costos: "El valor industrial de una prenda de vestir representa apenas un 8,5% del precio final. Es decir, que claramente el problema no tiene que ver con qué pasa de las puertas de las fábricas hacia adentro. Cuando vemos cuáles son los otros costos, no podemos evitar decir la enorme incidencia que tienen la suma de los impuestos en el precio de la prenda (50%), a lo que debemos sumar el alquiler de locales y shoppings (13%), gastos bancarios (12%) y costos logísticos (9%), entre otros, que explican un 84% del precio de venta". 

Desde Fundación ProTejer enfatizaron la elevada incidencia de los impuestos en el precio en vidriera de una prenda de marca, ya que en la cadena de producción y comercialización textil se suman una serie de costos no-industriales como el alquiler en shoppings, las plataformas online, los costos financieros, costos de marketing y publicidad, que generan un gran efecto multiplicador entre la puerta de fábrica y la “vidriera”. 

Específicamente, en lo que a carga de gravámenes respecta, desde Fundar observaron que la estructura impositiva argentina se caracteriza por gravar más a la producción de bienes (a partir de Ingresos Brutos o impuesto al cheque, por ejemplo) y menos a las personas (ya sea a su patrimonio - Bienes Personales- como a sus ingresos -impuestos a las Ganancias).

La actividad productiva de la cadena textil está en niveles muy bajos, con un uso de capacidad instalada de sólo el 36,7%.

"El impuesto a los Ingresos Brutos es particularmente nocivo para las cadenas largas (con muchos eslabones) que, además, agregan valor en distintas provincias (por ejemplo: producción de hilados y tejidos en el norte grande, confección en el AMBA), como es el caso de la textil-indumentaria. Esto ocurre porque se va acumulando un efecto impositivo en cascada, que termina encareciendo los precios y limitando la competitividad en los segmentos formales de la cadena, que son los que más debiéramos propiciar", dijo la investigadora Nadia Schuffer.

Nuevas tendencias de compra

Al comparar productos de marca con otros de producción masiva, se encuentran prendas de similares características, que tienen una amplitud de precios muy extensa entre sí.

El argentino de a pie busca formas de ahorro y crece la tendencia de comprar en la zona de la calle Avellaneda en el barrio porteño de Flores y similares, de los outlets y de showrooms y emprendimientos, cuyo fuerte es la venta online. Estos nuevos segmentos se han consolidado como una alternativa para la clase media. Con menores costos de alquiler, financieros, de publicidad y marketing, los precios que resultan más atractivos que los que encuentran en los principales shoppings.