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Expensas: aumentarán hasta un 20% en abril y hay una elevada morosidad

La pérdida de poder adquisitivo lleva a que más argentinos dejen de lado ciertas obligaciones de pago. Las recomendaciones de especialistas para los habitantes de la casa y las administraciones.

Brenda Funes
Brenda Funes sábado, 30 de marzo de 2024 · 13:48 hs
Expensas: aumentarán hasta un 20% en abril y hay una elevada morosidad
El rubro vinculado a Vivienda es uno de los que más peso tiene en las obligaciones de pago de los argentinos. Foto: Freepik

Pese al optimismo de Javier Milei y una inflación que se desacelera muy lentamente, los precios siguen altos. La sociedad enfrenta un importante deterioro en su calidad de vida.  De hecho, un estudio de la consultora Moiguer -especializada en consumo- reveló que el 52% de los argentinos debió utilizar sus ahorros para pagar gastos del presupuesto cotidiano.

El dinero no alcanza para hacer frente a todas las obligaciones de pago que tienen los argentinos, y deben elegir qué pagar y qué quedará para más adelante, cuando su bolsillo se lo permita. En momentos en que todo sube, el rubro vinculado a Vivienda es uno de los que más peso tiene, por lo que, crece la morosidad de expensas.

A saber, según estimaciones del sector inmobiliario. Abril llega con subas de entre el 15% y el 20% en expensas.

Como efecto dominó, la plata que no se recauda, después falta para cubrir gastos y/o arreglos del edificio.

Más morosidad

"El impacto de la actual crisis empeoró la situación de los inquilinos. Las expensas son las primeras elegidas a la hora de no afrontar su pago, ya que los intereses a abonar hoy no son tan altos y el no pago del alquiler puede conllevar la rescisión del contrato y un desalojo", expuso Mariano Malbrán, director ejecutivo de la Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios (CAMESI).

Desde Octopus PropTech - plataforma especialista soluciones digitales a la administración de viviendas-, indicaron a MDZ que el Índice de morosidad es del 30,42%. Malbrán, por su parte, ubicó esta cifra en torno al 40%.

Como efecto dominó, la plata que no se recauda, después falta para cubrir gastos y/o arreglos del edificio. Incluso, se empiezan a retrasar los pagos de abonos, de ascensores, de bombas de agua, de diversas cuestiones, que los consorcios tienen que pagar mensualmente en forma obligatoria y que no los pueden afrontar porque no cuentan con el flujo de expensas necesarias.

Ecos de la morosidad

Si bien los inquilinos prefieren adeudar las expensas ante que los alquileres, hay un punto en el que deben negociar o van a juicio. Diego Javier Gallione, secretario General de la Asociación Civil de Defensa al Consumidor de Bienes y Servicios para la Propiedad Horizontal (Adeproh) indicó que "hay pocos juicios y se trata de llegar a un acuerdo porque el juicio es más caro y se tarda más en recaudar; mientras que con un convenio se evita todo eso".

"En general, lo que hacen los inquilinos, una vez que hay algún tipo de intimación del consorcio de copropietarios, es buscar un acuerdo previo al juicio, o en la mediación", sostuvo el director ejecutivo de CAMESI.

Al consultar qué pasa con los morosos, Nicolás Baccigalupo, CEO de Octopus PropTech, dijo: “Para estos casos, uno debe buscar alternativas para cambiar la situación. Desde las administraciones se debe contemplar un formato de planes de pagos, o pagos en cuotas. Y, adicionalmente, activar un plan para que ese usuario en particular no vuelva a acumular deuda”.

Abril llega con subas de entre 15% y 20% en las expensas ordinarias.

La otra cara: cómo abordar la morosidad

Baccigalupo explicó que en lo que respecta a la administración de viviendas, “lo que debería hacerse desde los consorcios es trabajar como si fuese un negocio que se debe eficientizar. Si bien los consorcios son entidades sin fines de lucro, para afrontar las obligaciones de pagos (ejemplo, sueldo del encargado, mantenimiento de ascensores, fumigación) quien administra debe recaudar las expensas lo antes posible”.

En este sentido, marcó la importancia de cambiar de un modelo de cobranzas reactivo a uno proactivo. Esto es, no esperar a que se genere deuda para cobrar, sino anticiparse.

Para comprender mejor, en un modelo reactivo, hay una gran dependencia de la buena voluntad del deudor para poder cobrar. Y a lo sumo, la administración reclama con base en lo no recibido, se reacciona ante la ausencia de pagos. Mientras que, al ser proactivo en la gestión de la deuda, el consorcio puede anticiparse a un comportamiento de pago.

“Es pensar de antemano de qué forma automatizar el proceso de cobranzas. Es clave entender qué usuario target se tiene y cómo es su comportamiento para definir qué modelo de cobranzas adaptar, con qué herramientas y, muy importante, qué medios de pago priorizar. Por ejemplo, si una gran base de los usuarios no está bancarizada, se debería contemplar una alternativa, como pagos a través de código QR”, concluyó el CEO de Octopus PropTech.

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