Olvidos convenientes, ausencias notorias y vacíos de una Vendimia opaca
La Coviar quedó vaciada de contenido político e institucional. Ausencias notorias, discursos que obviaron la realidad y falta de perspectiva. Por qué Messi hizo más que la política.
“Dolorosa, por suerte”, dijo Cornejo sin querer al referirse a las consecuencias del ajuste que ejecuta el Gobierno nacional. El discurso del Gobernador fue una buena descripción del opaco marco en el que se realiza la Vendimia.
Cornejo hizo un relato descriptivo y parcial de la realidad productiva de Mendoza, obviando hitos clave de la crisis: grandes bodegas fundidas, competitividad complicada, dificultades por las importaciones y una cadena de valor que cruje. Algo similar quedó traslucido en los discursos de los dos presidentes de la COVIAR, que también ahondaron en descripciones y solo mencionaron al pasar algunas de las consecuencias de la crisis del vino. Todos pidieron “consensos”, cuando detrás de escena la guerra entre las instituciones vitivinícolas y la búsqueda de deslegitimación de la Nación hacen a la nueva situación dada.
- En Vivo
Te puede interesar
El Espacio Arizu recibe el Agasajo de Bodegas de Argentina
La Vendimia quedó deslucida desde el plano institucional y político. Ningún representante del Gobierno nacional estuvo y tampoco habló. La gestión de Javier Milei ha buscado “hacer desaparecer” a la COVIAR porque no cree en la intervención estatal. Pero aun así sigue siendo parte. El vacío enorme que le hizo el Gobierno a la Vendimia se notó. Ni siquiera hubo representantes de la Secretaría de Agricultura.
Tampoco estuvieron los gobernadores de las provincias vitivinícolas, que ya habían ninguneado la Vendimia en ediciones pasadas. La vicepresidenta Victoria Villarroel se sentó en el escenario pero como figura decorativa: no le dieron pie ni para saludar institucionalmente.
El escenario graficaba esa pobreza política. En épocas anteriores, cuando faltaban las sillas para sentar a gobernadores, funcionarios y empresarios, hoy sobraba espacio. Hay más presencia política e institucional en un coctel privado, que en la supuesta fiesta máxima del vino.
"Debemos ser claros: para invertir, diversificar, mejorar nuestra rentabilidad y ser competitivos necesitamos: financiamiento que sea acorde a la actividad, con plazos y tasas, reducir los costos logísticos, disminuir la carga impositiva, seguir trabajando en acuerdos de comercialización que disminuyan los aranceles. No pedimos privilegios. Pedimos condiciones adecuadas para producir, invertir y comercializar tanto en el mercado interno como externo", decía Fabián Ruggeri, presidente de la COVIAR. Del otro lado no había nadie para escucharlo.
Marco
Uvas que se convertirán en pasas en la viña. Sobreestock de vino, falta de precios. Caída del turismo relacionado con el vino. Datos que pasaron de largo de los discursos oficiales y, peor aún, que ni siguieran hallaron un interlocutor entre quienes tomas decisiones. El Gobernador remarcó el concepto que ancla su nueva visión de la gestión estatal: no intervenir. “Estamos convencidos que el Estado no debe regular precios ni cantidades. Intervenir solo posterga. Se provocan anomalías que resultan en una caída del producto. Es esperable que el propio mercado vaya hallando nuevos equilibrios. El consumidor es quien determina el rumbo”, dijo Cornejo.
Esa ausencia también se dio en lo discursivo, pues el mandatario mendocino tuvo la habilidad para mencionar los beneficios que genera la política nacional y obviar los problemas que genera; en remarcar lo que el Estado provincial hace, y no hacerse cargo de las cargas negativas. “Ordenamos para sostener e incrementar el desarrollo. Todos los que estamos acá sabemos que la vitivinicultura está atravesando una fuerte reconfiguración”, dijo con un concepto eufemístico.
Alfredo Cornejo habló en la víspera del viaje que hará a Estados Unidos para acompañar a Javier Milei. Justamente ese es el motivo por el que no estará en al acto central de la fiesta. En esa previa volvió a adular al Presidente, con esa habilidad para aplaudir los logros y obviar las consecuencias y problemas que genera la misma política.
Ante la falta de ideas nuevas, hubo una figura mágica a la que aludieron para intentar motivar: Lionel Messi, el astro del fútbol que en una entrevista informal mencionó que tomaba vino y que en medio de una crisis política, económica y productiva que afecta a esa industria, ocupó la ausencia de hechos en una opaca Vendimia.


