Puja en el Congreso

Las dos razones por las que Javier Milei vetaría la coparticipación del impuesto PAIS y al cheque

Diputados iniciará este martes a las 14 la votación en particular de la ley ómnibus, tras su aprobación en general el viernes pasado. Cómo impacta el acuerdo con el FMI en la decisión final de Milei.

Carlos Burgueño
Carlos Burgueño martes, 6 de febrero de 2024 · 10:53 hs
Las dos razones por las que Javier Milei vetaría la coparticipación del impuesto PAIS y al cheque
Javier Milei considera que coparticipar impuestos es eternizarlo en el sistema fiscal argentino. Foto: Foro Davos

Javier Milei puso un límite concreto. Si desde el Congreso se avanza sobre la coparticipación del Impuesto PAIS o el impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios -popularmente conocido como tributo al cheque-, él vetará ambas iniciativas. El mandatario sabe que ambas embestidas son exigidas por los gobernadores y parte del kirchnerismo, como contrapartida por el ajuste fiscal y la pérdida de ingresos financieros de las provincias (de todos los colores y preferencias políticas).

En este sentido, Milei mandó a su ministro de Interior, Guillermo Francos, a dejar en claro que su intención es que ambos tributos no se coparticipen con los gobernadores. Ni ahora, ni en ningún momento futuro. El mandatario llegó a esta decisión sin dudar y movido por dos condiciones. La primera, personal. No quiere quedar como el presidente que abrió la compuerta para que dos de los impuestos más novedosos, distorsivos y odiados por los contribuyentes adquieran la condición fundamental para que no desaparezcan nunca.

Efectivamente, y por historiografía financiera y tributaria argentina, cualquier impuesto que se crea temporalmente y durante un período determinado (como el Cheque y el PAIS) continuará funcionando por siempre y para siempre si es coparticipado por las provincias. Se sabe, que si hay algo complejo para la Argentina, es que un gravamen termine su vida útil si los gobernadores comienzan a cobrar por él, sin la responsabilidad de haberlo creado. 

Además, para Milei, y en el caso particular del impuesto PAIS, hay un drama aparte. Se trata de un tributo creado durante el Gobierno de Alberto Fernández para controlar al comienzo de su gestión el mercado cambiario; pasando a la historia del sistema fiscal argentino como el instrumento por el cual la gestión kirchnerista reinventó el cepo. Otro invento de la misma tendencia, con el copyright de Axel Kicillof en el último Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Por ende, si Milei aceptara su coparticipación, implicaría quedar en la historia moderna como el presidente que avaló, instrumentó e institucionalizó la vigencia eterna de un impuesto directamente ligado al intento de controlar fallidamente el precio del dólar y complejizar aún más el esquema del cepo cambiario. Para una gestión libertaria que prometió aplacar el destino trágico de los aumentos de impuestos en el país, la decisión de transformar en eterno un tributo destinado a controlar el dólar sería un tatuaje imposible de borrar. 

Este martes, el Congreso empieza a tratar en lo particular la ley ómnibus.

La segunda razón por la cual Milei no aceptará la coparticipación del Impuesto PAIS tiene que ver con los objetivos (no metas) que se firmaron con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En la negociación -sin discusiones profundas y con acuerdos rápidos- entre el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo; el presidente del BCRA, Santiago Bausilli; y el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, con los enviados del organismo financiero; incluyeron la promesa del Gobierno argentino de solucionar el cepo cambiario. Esto incluye desmantelar todos los instrumentos más o menos artificiales articulados para sostener el precio del dólar por debajo del valor oficial que debería cotizar en el mercado. Para el FMI se trata de una distorsión innegociable e imposible de discutir si se quiere tener un plan económico sustentable, algo en lo que el presidente coincidió sin mayores dudas.

Solo hubo (y hay) algunas diferencias sobre los tiempos para ese desmantelamiento. Para el FMI debería ser una decisión inmediata. Para Milei, hay que tener paciencia, ya que hacerlo en los términos actuales implicaría una aceleración inflacionaria. Si bien no hay nada escrito sobre el tema, las partes se comprometieron a analizar el tema hacia fin de año con miras a que existan reminiscencias del cepo cambiario no más allá de fines del 2025. Pensar en este compromiso con una coparticipación del Impuesto PAIS es contradictorio. Y prohibido por lo firmado con el FMI.

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