Santiago Laugero: el empresario del año en Mendoza y su visión de la economía
Hace algunos días, la Asociación de Ejecutivos de Mendoza (AEM) premió a los emprendimientos y empresarios más destacados de la provincia. Y, en conciencia de la votación popular que hicieron los lectores de MDZ, el ganador indiscutido de este año fue Santiago Laugero, director Ejecutivo de Laugero Construcciones, empresa familiar de ya 40 años de trayectoria.
En épocas de balances anuales, el presidente de la Federación Económica de Mendoza (FEM) realizó en una entrevista con este medio un análisis de la economía provincial. Además, habló sobre su reconocimiento personal, la competencia del comercio local con Chile y muchos temas más.
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-¿Cómo llegó la nominación?
-Fue una gran sorpresa la nominación, realmente era algo que no esperaba, no estaba en mi universo de posibilidades. La verdad que es un mimo más que lindo para quienes estamos trabajando. Yo me defino siempre como una persona que tiene mucho compromiso y trabajo, siempre intentando que el trabajo sea inteligente, eficiente, creativo… Pero la realidad y el fondo la clave es esa constancia y hacerlo sin claudicaciones. En ese sentido, el ser reconocido por los pares, que son los que toman esa decisión dentro de la querida AEM, fue una gran alegría. Después, en el proceso ya entra en la competencia, los votos de MDZ y una cultura linda que desde nuestra empresa la hemos vivido varias veces porque hemos sido nominados en nuestro proyecto y desarrollo inmobiliarios ya tres o cuatro veces.
-¿Y por qué crees que te llegó el reconocimiento, tanto de tus pares como de la gente, en este año tan particular de la economía argentina y mendocina?
-Sí, un año particular, nosotros decimos en el ámbito de la actividad gremial empresaria, donde en este momento soy presidente de la FEM, que es un año bisagra. En el caso de nuestra empresa tuvo un impacto grande porque muchas obras se paralizaron. Tenemos distintas ramas dentro de la empresa: una es la parte histórica vinculada a la obra pública, donde ahí realmente el parate fue grande; otra, de desarrollos inmobiliarios, donde fue un año especial, con mucha gente esperando a ver cómo se van reconstituyendo las cosas y ahora empezando a generar un movimientos distinto ante un dólar quieto y el inicio de los de los créditos hipotecarios. En las otras actividades, la caída del turismo repercutió porque estamos en el tema de hotelería, y por otro lado también tenemos cultivos de frutos secos y viñas para vinos finos. Es un mix de actividades en el que ha sido un año distinto.
Teniendo en cuenta que somos empresas que estamos siempre apostando y este año estamos generando proyectos vinculados a las energías renovables, públicos y privados, donde hemos iniciado este año un proyecto muy ambicioso en el espacio Arizu junto a algunos colegas y con la aprobación y el apoyo del municipio de Godoy Cruz. Estamos trabajando en un proyecto muy fuerte vinculado a la logística que se inició en principio desde el municipio de Luján y también la pata del gobierno provincial estaría ingresando y ojalá se concrete próximamente.
Esta forma de pelear para que nuestro equipo de trabajo, nuestra gente, que nos viene acompañando y aportando tanto en nuestro esquema ,este año no quedara vacío, creo que desde ese punto de vista puede ver el reconocimiento. Probablemente, el diferencial que puedo tener yo frente a mis hermanos, con quienes formamos una suerte de Directorio Ejecutivo dentro de la empresa y también con la participación de de mi padre, es la visibilización que he tenido por la gremial empresaria a través de la presidencia de la FEM. Seguramente eso ha hecho esa diferencia y que me hayan marcado a mí y no a algún otro integrante de la empresa.
-¿Cómo llegaste a trabajar en la empresa familiar y cómo fue tu recorrido en la FEM?
-En la época de la secundaria tenía varias vocaciones y motivaciones, algunas vinculadas a proyectos y desarrollo, también la vocación de la participación gremial en el centro de estudiantes y además la deportiva. La vida deportiva siempre ha sido muy importante, con el fútbol, el vóley, atletismo y también los grupos de afinidad y amigos de los distintos espacios en los que participaba. La verdad que la elección de la carrera me costó, pero cuando me metí y me puse las pilas en lo que estudié -soy licenciado en Administración y estudié en la Universidad Nacional de Cuyo-, realmente me apasioné por los temas vinculados a recursos humanos, marketing y principalmente lo financiero, que es el tema en donde me he desarrollado e inclusive mis primeros pasos laborales los hice vinculados a eso a través de una consultora de evaluación de proyectos de inversión.
A partir de ahí y haciendo sinergias también con otras empresas y con la empresa familiar, que en ese momento la manejaba mi padre en forma unipersonal, me fui metiendo con proyectos vinculados a la hotelería, la vitivinicultura y también los desarrollos inmobiliarios. Fue un paso que se fue dando naturalmente y después, con la incorporación de mis hermanos Marcos y Juan Pablo, que ambos son ingenieros civiles, pudimos darle una proyección y un espacio a la empresa sobre todo en Mendoza, somos bastante lugareños. Nos ha costado hacer obras en otros lados, más allá que hemos hecho algunas. Siempre pensando inclusive en la proyección de nuestros ahorros o de nuestras ganancias en reinvertir y ponerlas en proyectos en Mendoza.
-Mencionabas que en el segmento de la obra pública ha sido un año muy golpeado, ¿cómo están con la construcción en general?
-El freno de la el freno de la obra pública significó, sobre todo para el personal de obra, un golpe grande porque los despidos se hicieron inevitables y entiendo que la reinserción de muchas de esas personas en este año ha sido difícil. En lo que tiene que ver con nuestros equipos de trabajo más permanentes, capataces, ingenieros, administrativos y arquitectos, nosotros no nos quedamos quietos.
Tenemos una historia ya desde hace varios años proyectándonos hacia desarrollos inmobiliarios en forma directa, tanto desde la empresa como también en sociedad con Pisper. En ese sentido este fue un año que aprovechamos para revaluar proyectos para lanzarlos. Este año hemos lanzado un proyecto en Dorrego que es Torres Cardinales, otro en la calle Emilio Civit, que es Civit Avenue, y hemos continuado con algo que ya habíamos empezado el año pasado que es un loteo en Chacras que se llama Icon Besares, más la potencialidad de uno de los proyectos que fue ternado este año en Desarrollo de Inmobiliarios que es Terra Malva, un conjunto urbano en Luján de Cuyo, en la calle Sáenz Peña, donde hay street center, un desarrollo de dúplex y un desarrollo de lotes. Y a esa pata, como te comentaba recién, los estudios vinculados a proyectos de energía renovables y público privado tanto desde vinculado a la logística como lo inmobiliaria.
-¿Cómo definirías el año económico de Mendoza?
-Ahí voy a pasar a la otra pata, más vinculada de la FEM, donde el adjetivo que usamos respecto a este 2024 es que realmente se ha tratado de un año bisagra. Ha sido un año donde han cambiado mucha variables, de hecho el año pasado a esta altura del año estábamos hablando de inflación y hoy es un tema, no podemos decir que superado, pero sí bastante controlado. Sí estamos con una una preocupación fuerte vinculada al movimiento de la capacidad instalada en el sector más industrial y también lo vinculado al comercio, la caída de las ventas.
El comercio este año comparado con el 2023 y el 2022, que fueron bastante parecidos en cuanto al movimiento, estamos en aproximadamente un 15% por debajo y probablemente la rentabilidad esté un poco más complicada, porque hemos tenido en moneda dura, que se usa muchas veces para sacar las cuentas para la comercialización, estamos más altos. El impacto de las subas de las tarifas más otros costos pegó. Pero claramente entendiendo que habían muchos muchos temas a atacar y a ordenar.
Decimos que la preocupación que tenemos es que los golpes no sean tan fuertes y tan seguidos y hagan que por ahí las las grandes superficies o las empresas con más capital de trabajo o más consolidadas puedan pasar el chubasco y que en el camino queden muchas empresas. Hemos notado un goteo, no ha sido masivo, de cierre de comercios. También por goteo, una baja en el empleo. Las estadísticas no hablan de dos dígitos, pero viene subiendo en el medio de todo esto y con un octubre que tuvo una pequeña mejoría a nivel nacional. A nivel provincial la hemos notado, pero no en la proporción que creemos que debería estar, que es por encima de la Nacional.
En esto, algo que hemos planteado y denunciado desde nuestra institución son los tours de compras y la cercanía Chile. Hay un comportamiento cultural histórico nuestro y de los chilenos que, según como está el tipo de cambio y las condiciones, las colas son para uno u otro lado. Sí hay datos nuevos que antes no se habían dado y en los tours de compra estamos hablando de más de 50, entre traffics y micros, que están cruzando diariamente con personas que van a hacer compras masivas y no para consumo personal como es lo que está aceptado. Y en esto si una aclaración que me parece que vale la pena es que no estamos planteando un esquema de proteccionismo. Y las realidades económicas también son claras, este ha sido un año difícil en donde el bolsillo de mucha gente no está abundando, por lo que se entienden estas conductas y la búsqueda de mejores precios. Pero sí vemos que si no se equilibra de alguna forma la cancha respecto a la economía y a los empresarios locales, podemos caer en un esquema en donde los productos van a ser más baratos, pero vamos a tener menos gente con empleo y entrar en un círculo en un círculo no virtuoso.
-¿Este leve repunte que mencionabas de octubre responde a que ya se tocó el piso para para la industria y el comercio hace pensar que empezamos a transitar el esquema en “V”?
-Esto lo vamos a saber en los próximos en los próximos meses. Los primeros datos que venimos recibiendo respecto a la inflación de noviembre es que estaría, en nuestro mundo estadístico y comparando también con los datos que hay, nos estarían dando un cachito -sic- por encima del mes pasado. Es probable que se repita o baje un poquito el repunte que tuvimos en octubre. Entendemos que la continuidad de esta curva tiene que ver con la inflación, porque los niveles de los salarios se van acomodando de a poco y ganándole un poquitito a la inflación, pero también la sostenibilidad de eso tiene que ver con que el comercio y nuestra industria puedan ir repuntando.
Personalmente no veo condiciones, más allá de algunas industrias especiales, y en Argentina el caso más fuerte tiene que ver con la explotación del petróleo y el gas en Vaca Muerta, que realmente es un dato que, no soy un especialista económico, pero por lo que veo puede dar vuelta perfectamente la situación de nuestro país. Estamos hablando de entre dos y tres pampas húmedas ya el año que viene y con proyección de que siga. Para Mendoza ojalá se dé dentro de poco el aprovechamiento de la lengua norte de Vaca Muerta, que sería en el sur provincial. En eso noto que hay una preocupación especial del gobierno provincial de ir mejorando y generando la infraestructura para que esto suceda. También está el diferencial que tenemos en nuestra provincia respecto a nuestras actividades más históricas que están vinculadas a la posibilidad del desarrollo minero.
Hemos tenido muchas discusiones desde hace muchos años del tema y si bien las posiciones han ido variando entendiendo que, con un buen manejo de los recursos naturales y en especial el cuidado de nuestro recursos más preciado que es el agua, son desarrollos a los que hay que darle espacio para que se den en la provincia. Por nuestro perfil, por nuestra formación y por nuestra historia decimos siempre que avancemos en la cadena. Si realmente la explotación de cobre en especial se dan los niveles que muchos están planteando y estimando, hagámosla, desarrollemos un producto para tener luego una refinación del cobre y generar una planta como lo he hecho Chile. Ese es un poco el marco que vemos.
-¿Cómo hacen los comercios mendocinos para competir con Chile?
-En la economía más real o más del día a día y que tiene que ver con las pymes y la mayoría de las empresas que están vinculadas a nuestra institución, la situación del tipo de cambio, hablamos de Chile porque estamos en Mendoza, pero pasa lo mismo en otros lados, con la depreciación de su moneda frente al dólar y la apreciación de nuestra frente a esa moneda, más una presión impositiva que realmente es mucho más fuerte -tenemos estudios realizados de los que son los costos de importación en Chile y en Argentina estamos hablando de más del doble de impuestos y con un costo argentino que hoy está en la mayoría de las industrias más alto que la competencia de otros países-, es un combo que hay que mirarlo con mucha atención y bien enfocados.
Son preocupaciones comunes que tenemos con el gobierno, al menos con el gobierno provincia, con quién más tratamos. Esa puja de inflación versus condiciones de competitividad y de producción, ojalá el equilibrio se de.
-¿Creen que en algún momento esta carga impositiva tan importante que tiene el comercio argentino frente a los países limítrofes se puede corregir?
-Sí, está planteada. Ya hemos tenido algunas rebajas respecto al Impuesto PAÍS, que había subido y ahora volvió a su valor del año pasado y a partir de enero ya queda eliminado, ese es un primer paso. Tenemos costos muy altos vinculados al IVA, tenemos un IVA y medio cuando se hacen los cálculos. Creemos que son los temas que hay que ajustar. Hoy el proceso de baja de impuestos provinciales que se viene dando, vemos que también está complicado porque la recaudación ha bajado producto de la baja del nivel de actividad. Entonces ahí hay una trampita, pero seguimos sosteniendo que menos impuestos van a redundar en más empresas, más empresas van a redundar en más movimiento y más movimiento va a redundar en mayor en mayor ingreso fiscal, más trabajo, más producción, etc. Un círculo virtuoso.