La mujer en la construcción: números e historias de una industria todavía muy masculina
Una silla rota y la curiosidad de Sandra del Valle Bulacio fueron hace cinco años el inicio de un grupo de mujeres capaces de resolver todo tipo de problemas, incluso aquellos que en el inconsciente colectivo nos llevan a pensar que debería hacerlo un hombre. Desde la ciudad de San Francisco, Córdoba, en lo que ella llama “el interior del interior”, la búsqueda en redes sociales de específicamente una carpintera fue el puntapié inicial de “Mujeres con oficio”, un grupo que hoy se ha convertido en referencia en el país y que ha logrado romper los esquemas en áreas como la de la construcción, acaparando tareas como la albañilería y la construcción en seco.
Como lo recuerda Sandra, esa primera publicación en redes desató una ola de más de 200 comentarios de mujeres de la zona que quizás tenían facilidades en algunos oficios, pero muchas otras que buscaban aprender no solo de carpintería, también electricidad, plomería o hasta la construcción. Así, esta docente se encargó de darle forma a un grupo que se convirtió en un espacio de formación y contención de decenas de mujeres.
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Mediante esta asociación civil, Sandra y las que se fueron sumando en el camino no solo lograron derribar estereotipos en toda Córdoba, también lograron ser un nexo entre empresas y municipios, facilitando pasantías rentadas y empleos genuinos. “Ahora es un poco más fácil, pero hace cinco o cuatro años atrás sorprendía mucho ver a las chicas en las obras. En dos grandes que se hicieron en San Francisco, la gente iba y le sacaba fotos, porque llamaba mucho la atención. Llegó a haber en esas obras hasta 18 mujeres trabajando en simultáneo. También las chicas empezaron a ver el impacto económico, porque era un sueldo que le dejaba más dinero que cuidar niños o limpiar casas, y que además les daba otra satisfacción, porque están rompiendo límites”, dijo en su charla con MDZ.
Justamente por ese trabajo ella se convirtió en la ganadora de este año del Premio “Mujeres que inspiran en la construcción”, parte del programa ConstruActoras llevado adelante por Holcim, un espacio para conversar sobre la presencia y valoración del lugar de la mujer en el sector de la construcción, promoviendo la perspectiva de género.
La construcción en números
El caso de Sandra y todas las “Mujeres con Oficio” con las que trabaja le pone humanidad a las frías cifras que todavía muestran una brecha muy amplia en el rubro de la construcción. De acuerdo a los números aportados por la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), solo el 1% del total de los trabajadores registrados en la industria son mujeres. A eso se suma que la actividad, luego de diciembre de 2023, sufrió la pérdida de alrededor de 120 mil puestos de trabajo, aunque también reconocieron que desde agosto de 2024 se viene dando una moderada recuperación con un 0,8% más que en el trimestre anterior.
“La industria de la construcción ha sido históricamente un espacio dominado por hombres. Sin embargo, en los últimos años, hemos trabajado activamente para visibilizar la brecha de género y generar conciencia sobre la necesidad de un entorno más equitativo hacia las mujeres en cuanto a número, y más enriquecedor para la industria. Debemos pensar que además de que las mujeres necesitan desarrollarse y acceder al mercado laboral, la industria necesita más mujeres para enriquecer su potencialidad productiva y creativa”, aseguraron desde Camarco.
En este sentido, son muchos los desafíos que debe enfrentar la mujer en esta industria, como por ejemplo, los estereotipos de género; la falta de acceso a la formación de oficios, donde instituciones como la de Sandra del Valle Bulacio es fundamental; la brecha salarial, la conciliación entre la vida personal y la laboral; y la escasa representación femenina.
“Actualmente, los roles más habituales para las mujeres son administrativos, de diseño o vinculados a áreas de seguridad e higiene. En menor medida, comienzan a desempeñarse en posiciones técnicas, como jefas de obra o especialistas en dirección de proyectos. A nivel operativo, el camino recién comienza: albañilas y trabajadoras especializadas son aún casos excepcionales. Por eso, estamos impulsando obras escuela y programas que formen mujeres para operarias, técnicas y líderes de obra, un cambio esencial para equilibrar la participación”, afirmaron desde Camarco, que a nivel gremial nacional cuentan con cuatro presidentas de delegaciones.
Pero más allá de los esfuerzos, hoy todavía la brecha salarial todavía es muy notoria en la actividad. “Ronda el 20% al 30% en promedio, dependiendo del rol y la región. Las mujeres suelen enfrentar dificultades para acceder a ascensos y oportunidades de liderazgo, lo que perpetúa esta desigualdad. Para cerrar esta brecha, es crucial implementar sistemas de evaluación transparentes, capacitar en igualdad de género y garantizar salarios equitativos que reconozcan el talento, sin distinción de género”, completaron desde la Cámara.
Cada vez más inclusión
Además de impulsar premios como “Mujeres que inspiran en la construcción” o el programa ConstruActoras, Holcim Argentina es una de las empresas con fuerte presencia en la industria que desde el 2021 trabajan con una estratégia específica para la inclusión de la mujer. “La inserción se da lentamente, y las primeras van abriendo puertas a las que siguen. Para lograr una verdadera inserción, es importante empezar desde las más jóvenes. Por ejemplo, en la Planta de Mendoza, lanzamos el programa Mujeres Técnicas, futuro con equidad, junto al Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), un proyecto de prácticas profesionales que posibilita la inserción laboral de estudiantes mujeres que estén cursando el último año en escuelas técnicas”, sostuvo Sol Arce, directora de Recursos Humanos de la compañía.
Marcando una diferencia con la norma de la industria de la construcción, en Holcim la participación de mujeres es del 19% del total de sus trabajadores, una cifra que ha avanzado en los últimos años, ya que en 2021 era del 10%. “Hoy en día más del 40% de mujeres en Holcim se encuentran en posiciones de liderazgo y el 48% de las contrataciones son mujeres”, contó Arce.
Asimismo, aunque reconocen que existen desigualdades en el pago en la construcción, desde la empresa trabajan en políticas de “equal pay”. “Analizamos permanentemente las comparativas salariales entre hombres y mujeres a todo nivel para asegurar la equidad en la administración de los salarios”, completó Sol Arce.