Exclusivo: crecen las alertas por el nivel de endeudamiento global
El nivel de endeudamiento global registró un incremento de más de 12 billones de dólares en los tres primeros trimestres del 2024, lo que implica que alcanzó un récord histórico de casi 323 billones de dólares, según estimaciones del Institute of International Finance (IIF), que además proyecta que los niveles de deuda pública aumentarán más de un tercio para 2028, acercándose a los 130 billones de dólares.
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Respecto al cierre del año, los datos de alta frecuencia del IIF indican un ligero descenso del valor en dólares de la deuda global en el cuarto trimestre, impulsado principalmente por los efectos de valoración de un dólar más fuerte frente a los principales socios comerciales. “Aun así, se espera que la deuda global alcance los 320 billones de dólares este año, lo que son más de 8 billones de dólares por encima del stock de 2023. De cara a 2025 y más allá, se proyecta que la deuda global aumentará, impulsada por el endeudamiento público”, pronostican desde el IIF.
Es insoslayable que el aumento de la deuda mundial a raíz de la pandemia de Covid-19 incrementó los miedos a que la economía sufra una grave crisis en los próximos años, por lo que los expertos consideran que existen graves riesgos, pero ven improbable que los responsables políticos permitan que se salga de control y desencadene una calamidad.
Así, por ejemplo, opina el economista Holger Schmieding para quien las drásticas subas de las tasas de interés por parte de los bancos centrales para luchar contra la elevada inflación podrían haber asustado fácilmente al mercado de los bonos. Pero, salvo algunos casos aislados en algunos mercados emergentes y un breve episodio de turbulencias en Gran Bretaña tras el Brexit, los inversores siguieron comprando cantidades récord de bonos durante todo este periodo.
Ahora que los bancos centrales están recortando las tasas nuevamente, se ha superado el riesgo máximo y no parece inminente una crisis de deuda, aunque, por supuesto, persisten graves riesgos, señala el economista jefe de banco europeo Berenberg. Al respecto, hace referencia a que la deuda ha alcanzado niveles alarmantes en muchos países, como tal es el caso de China, que con una deuda pública y privada total del 290% del PBI, soporta una carga descomunal.
"Pero su deuda es casi exclusivamente interna, mantenida en el país y en la moneda local, con la inflación bajo control, el banco central podría utilizar su balance para comprar bonos y evitar una crisis de deuda si fuera necesario, explica Schmieding.
Sin embargo, los expertos del legendario banco privado europeo, fundado en el siglo 16, consideran que la política fiscal estadounidense es insostenible, y que mantener déficits del 7% del PBI mientras la economía crece a buen ritmo, como ha ocurrido en los últimos tres años, es una señal de que se avecinan grandes problemas. De todos modos, destacan que el mercado de bonos de EE.UU. sigue siendo el refugio seguro preferido por los inversores globales.
Por eso Schmieding afirma que, en tiempos de elevados riesgos geopolíticos, las entradas de capitales a refugios seguros permiten al país norteamericano salirse con la suya con sus locuras fiscales durante más tiempo que casi todos los demás países.
"A menos que EE.UU, se embarque en una nueva orgía de recortes (o gastos) de impuestos después de las elecciones, los vigilantes de los bonos probablemente lo dejarán pasar con tranquilidad durante los próximos tres años", sostiene, pero advierte que la calma puede no durar mucho más si la disfuncional política estadounidense no ofrece esperanzas de un retorno a la prudencia en el futuro. "En algún momento, los mercados probablemente obligarán a EE.UU. a ajustar su postura fiscal por las malas. Casi por definición, la política no puede seguir siendo insostenible para siempre", señala el economista alemán.
Con relación a los mercados emergentes, considera que existe el riesgo habitual de que no paguen sus deudas en los próximos años y que se estén gestando serios problemas en los rincones menos transparentes de los mercados globales de deuda y derivados. Aunque, recuerda, los responsables políticos de gran parte del mundo han aprendido una lección clave de la forma catastrófica en que EE.UU. manejó la crisis de Lehman en septiembre de 2008.
"Son conscientes de los riesgos de contagio y saben cómo contenerlos. Por lo tanto, parece improbable que la actual generación de responsables políticos permita que alguna de las crisis de deuda aisladas que parecen probables en los próximos años se salga de control y desencadene una gran calamidad mundial", dice Schmieding.

