Cambio de época: cuál es la mejor edad para emprender
Un estudio del MIT destaca que los emprendedores de más de 45 años tienen mayores probabilidades de éxito, y esta tendencia sigue en aumento incluso hasta bien entrados los 50. En el estudio, publicado por la Harvard Business Review, subrayan que el desempeño emprendedor no solo crece con la edad, sino que alcanza su punto máximo hacia finales de los 50, cuando la experiencia y la madurez se consolidan como activos cruciales.
La edad es una ventaja
Los autores señalan que la experiencia laboral acumulada es fundamental: los años de trabajo brindan habilidades clave y perspectiva para resolver problemas complejos y enfrentar los retos de un negocio. Para quienes pierden su empleo después de los 40 o 45 años, o incluso después de los 50, emprender se convierte en una opción válida y con amplias posibilidades de éxito.
También lo es para quienes han llegado a un tope en sus carreras o para quienes no quieren volver a un trabajo en oficina con horarios fijos. Esto es cada vez más frecuente, ya que en muchos países una de cada tres empresas nuevas es creada por personas mayores de 50 años, como indican estudios de la Fundación Ewing Marion Kauffman.
Las razones del éxito de los emprendedores mayores son claras: no solo aportan una trayectoria profesional extensa y una red de contactos construida con los años, sino que suelen gozar de mayor estabilidad financiera, lo que les permite tomar decisiones estratégicas a largo plazo.
La edad, en lugar de ser una limitación, añade un valor diferencial en términos de habilidades técnicas, capacidad de gestión y resiliencia. Este bagaje se traduce en negocios con un crecimiento sostenido. Esta correlación con experiencia y madurez refleja que los años aportan perspectiva y habilidades críticas para superar desafíos empresariales.
Capacidad de adaptación
La era digital y la globalización exigen una agilidad que los emprendedores experimentados han demostrado poseer en abundancia. Su conocimiento profundo de los mercados les permite, además, tomar decisiones empresariales bien informadas y centrarse en objetivos de largo plazo.
En las start ups de software, donde la innovación es vital, el promedio de edad de los fundadores es de 40 años. ¿Por qué, entonces, pensamos que el emprendimiento es solo para jóvenes? Los investigadores sostienen que la mayor exposición de los jóvenes en redes sociales y medios de comunicación contribuye a este estereotipo. Sin embargo, cuando se analizan las start ups con mayor crecimiento en sus primeros cinco años, el perfil típico del fundador vuelve a ser el de alguien de 45 años en adelante.
Este éxito de los emprendedores mayores es un recordatorio de que el emprendimiento no tiene edad y que cada etapa de la vida ofrece nuevas oportunidades. En un mundo que necesita tanto de la innovación como de la experiencia, el verdadero potencial surge cuando integramos a emprendedores de todas las generaciones.
Reconocer y potenciar el valor de los emprendedores maduros no sólo derriba estereotipos: abre las puertas a una economía más rica, diversa y resiliente, donde la experiencia y la pasión se encuentran para crear un impacto real y duradero.

* Virginia Suarez Dratman. Coach de emprendedores y autora de Alma Emprendedora.

