Nuevos actores en el agro: por qué la inversión urbana migra hacia el campo
Desde la pandemia y ahora con la Ley 27.743 referida al blanqueo de capitales, se ha desencadenado un cambio de paradigma en el mercado inmobiliario argentino. La estabilidad y seguridad que ofrece el campo, así como su capacidad de generar rentabilidad sostenida, incluso en tiempos de incertidumbre económica global, son un imán para nuevos inversores.
Te puede interesar
El pueblo de Buenos Aires para un día de campo inolvidable
Los inversores, tradicionalmente enfocados en otro tipo de propiedades, han redireccionado su mirada hacia el campo, buscando en él una nueva oportunidad de inversión. La búsqueda de activos seguros y la diversificación de carteras son algunos de los factores que explican este fenómeno.
Estos nuevos inversores son principalmente personas y grupos que antes no contemplaban al sector rural en sus portafolios. En su mayoría, se trata de propietarios de activos reales que buscan diversificar su capital. Muchos de ellos han tenido éxito en el sector inmobiliario urbano, pero ahora ven en el campo una oportunidad estratégica para equilibrar sus carteras. La pandemia fue un fenómeno que les permitió reevaluar sus inversiones, y el campo, con sus características únicas, les ofrece una opción tangible y confiable.
Una de las principales ventajas de invertir en el campo, en comparación con otro tipo de propiedades, es su mayor estabilidad frente a las fluctuaciones del mercado. Mientras que otros bienes raíces pueden verse afectados por factores como la sobreoferta o cambios en la demanda, las tierras agrícolas mantienen una demanda constante debido a su capacidad productiva. Además, el campo no solo ofrece la posibilidad de generar ingresos a través de la explotación agrícola, sino que también puede ser revalorizado a largo plazo.
En cuanto a las zonas de inversión, los nuevos inversores están enfocándose principalmente en campos agrícolas ubicados en la Pampa Húmeda, una región conocida por su alta productividad. Esta área incluye el norte de Buenos Aires, el sur de Santa Fe, el este de Córdoba y el noreste de La Pampa.
Asimismo, los inversores buscan campos que van de las 100 a las 500 hectáreas, que les permitan entrar en el sector agrícola con montos relativamente accesibles y un potencial de rendimiento asegurado por las características excepcionales de la zona”.
A futuro, se espera que la tendencia de inversión en el campo continúe en crecimiento, especialmente en un contexto de mayor estabilidad económica y apertura a nuevas formas de inversión. El campo seguirá consolidándose como una opción atractiva para diversificar carteras, con oportunidades que van más allá de la mera tenencia de tierras, como la producción de energías renovables o el agroturismo. Con el interés de inversores tanto locales como internacionales, el futuro del sector agrícola parece prometedor.
* Federico Nordheimer, CEO de Nordheimer Campos y Estancias.

