Premios Nobel de Economía 2025: lecciones que dejan para una Argentina en crisis recurrentes
Pocas veces en los últimos años, un Premio Nobel de Economía es tan actual y casi dedicado a la Argentina como el de 2024. Los galardonados fueron el Daron Acemoglu y Simon Johnson, quienes trabajan en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), y James Robinson de la Universidad de Chicago.
Los dos primeros son, además, autores del que quizá sea el último best seller de las ciencias económicas, con la publicación de "Por qué fracasan los países: los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza". El segundo premiado toma esa obra, basada en términos históricos, y desarrolla las condicionalidades de la actualidad económica y los movimientos macro y financieros, para resaltar los fundamentos de "Por qué fracasan…".
Acemoglu y Johnson durante 13 capítulos, parten de la base fundamental de las ciencias sociales, que reza que la economía sigue a la política, y no al revés. Es a partir de la formalización institucional que la política hace de los organismos, que luego la economía, la sociología, la política, la religión, el derecho y la cultura en general se va encolumnando y muestra qué lugares, naciones o territorios prosperan por sobre otros. Aun con mayores posibilidades que otros que, a priori, detentaban mayores condicionalidades y potencialidades.
La principal idea y tesis de la obra, es que son las instituciones de un determinado territorio y su defensa en el tiempo, la base de la prosperidad de una nación. Sería la manera en que las sociedades se organizan, establecen instituciones fuertes, respetan la propiedad privada y las leyes, se garantizan los poderes independientes y republicanos y garantizan el funcionamiento de una economía abierta con normas y reglas que no se alteran por décadas, y sólo ejecutan movimientos tenues y de mejoramientos, no de cambios radicales de reglas, lo que determina el desarrollo, crecimiento y una mejor redistribución de la riqueza.
Estas naciones, además, pueden incluso garantizar que el mensaje de esas sociedades se perpetúe en el tiempo y sean estudiadas hacia delante. En la actualidad, este tipo de sociedades organizadas, serían además las que mejores términos finales en el ranking del Índice de Desarrollo Humano que todos los años mide y presenta el Banco Mundial.
La lección del covid 19
Según la misma tesis, no importarían tanto las diferencias políticas, históricas, culturales, geográficas, proveniencia ideológica de los líderes, clima, condiciones, religiones, sino que estas condicionalidades respeten las instituciones, la división de poderes y las normas impuestas.
A partir de la tesis, el libro considera diferentes ejemplos de instituciones de diferentes momentos históricos y actuales, y los incentivos que provocan en el desarrollo económico. Se menciona incluso a la necesidad de que dentro de las instituciones de respeto figure también la clase empresarial, la que debe desarrollar su tarea de la misma manera y respeto que el resto de la clase política De otra manera, los privados "implicarían un paso más a la deriva".
La obra habla también de la "Dinámica del Cambio" o el proceso por el cual una nación que no prospera puede lograrlo o para una que ya tiene un buen nivel de desarrollo humano, profundizarlo. Se habla del "batir de las alas de una mariposa", causada por una suave "deriva institucional" y cómo da lugar a grandes diferencias cuando un país o un territorio es afectado por una "coyuntura crítica".
En términos históricos, se analizan eventos nuevos e impensados como la Revolución Francesa de 1789 o la Peste Negra del Siglo XIV en Europa, y los cambios en las condicionalidades políticas y económicas mundiales. En estos casos, afirman los autores, también prosperan las naciones que mejores instituciones tienen y sostienen en el tiempo. Aún en crisis.
Son éstas las que pueden aprovechar mejor las circunstancias finales que derivan de esos cambios históricos. La tesis se aplica en estos tiempos de postpandemia, con autores que aseguran que los países con mejores instituciones son las que mejor aprovecharon los tiempos posteriores al covid 19.
En ese momento gran parte de la fuerza de trabajo y las economías se vieron transformadas, lo que puede dar lugar a caminos diametralmente diferentes: las instituciones políticas y económicas existentes, a veces conformadas por un largo proceso de deriva institucional, y a veces como resultado de respuestas divergentes a coyunturas críticas previas, crean los cimientos sobre los cuales se forjarán los cambios futuros.
Aplazo en seguridad jurídica
Argentina pide a gritos que su clase política lea, interprete y aplique "Porqué fracasan los países". Prácticamente, cumple todos los puntos que Acemoglu y Johnson explican en la obra y luego Robinson profundiza. Sólo un ejemplo. Argentina tiene una oportunidad histórica para desarrollar su minería. Solo pensar en el litio y el cobre, permiten soñar con una posibilidad potencial de exportaciones mundiales por no menos de 3.000 a 5000 millones de dólares anuales.
Sólo en un primer momento. Esas ventas al exterior de la minería podrían superar los 10.000 millones de dólares. Sin embargo, la ley minera aprobada en 1993, en 30 años ha sufrido 12 modificaciones. Esto en un sector donde cualquier inversión en megamillonaria (no menos de 500 millones de dólares) y maduran en un plazo no menor a los 10 años.
Ni hablar del respeto de la división de poderes permanentemente cuestionada. Los cambios impositivos de vigencia no anual, sino semestral, y en general hacia arriba. El respeto a las inversiones de largo plazo en un país con el 100% de los juicios en el mundo perdidos por la mala praxis de nacionalizaciones de privatizaciones de los 90.
La negativa de parte de la clase política de respetar los acuerdos firmados con organismos financieros internacionales como el FMI, el BID o el Banco Mundial. Los planes Ahorro Forzoso, Plan Bonex, corralitos y afines. Todo lo que los flamantes Premio Nobel de Economía dicen que no hay que hacer para crecer y desarrollarse.


