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A 100 días del cambio de Gobierno: el duro pronóstico sobre el dólar y la inflación

El perfil de la emisión de deuda en pesos y la disponibilidad de dólares condiciona el margen de acción del Gobierno. Cuáles son los escenarios más probables en materia de inflación y suba del tipo de cambio, más allá de la intención del Gobierno de mantener las variables bajo control.
Tras la fuerte devaluación del peso el gobierno debe hacer frente a la aceleración inflacionaria y la inestabilidad cambiaria, al menos para lo que resta del año. Foto: Ministerio de Economía
Tras la fuerte devaluación del peso el gobierno debe hacer frente a la aceleración inflacionaria y la inestabilidad cambiaria, al menos para lo que resta del año. Foto: Ministerio de Economía

"En economía se puede hacer cualquier cosa, menos evitar las consecuencias", reza una conocida sentencia del economista británico John Maynard Keynes, que popularizó Paul Samuelson, Premio Nobel de Economía 1970. Es el sendero que muy probablemente recorrerá la economía argentina de acá al cambio de gobierno el 10 de diciembre, a raíz de la fuerte depreciación de tipo de cambio oficial que decidió el Gobierno el pasado 14 de agosto, el día posterior a las PASO.

La variación del tipo de cambio informal, que atrae las miradas de empresas y particulares, y el impacto en la inflación son dos de los focos de análisis por estas horas. Y las proyecciones no son las mejores.

Un informe de la Fundación Capital asegura que con el salto discreto del tipo de cambio del 22%, un tecnicismo para denominar lo que la calle llama sin vueltas como fuerte devaluación, el riesgo cambiario seguirá presente todo el año. "Resulta relevante resaltar, sin embargo, que la probabilidad de un estrés en los depósitos en dólares es baja dado que el 80% de éstos son disponibilidad de los bancos", aclara el centro de estudios del expresidente del Banco Central, Martín Redrado.

El Banco Central continúa la política de compras para reforzar reservas en las últimas ruedas.

En su visión, el tipo de cambio fijo en $350 hasta octubre -tal como anticipó el Palacio de Hacienda- "podría incentivar el adelantamiento de las liquidaciones". En rigor, en la última semana el Banco Central logró comprar US$657 millones, pero si se observa el sector sojero el potencial de liquidación es de" unos US$4.000 millones que restan comercializar de la campaña 2022/23", indican el estudio.

Pero hacia adelante, el panorama luce complejo. Es que para la Fundación Capital, "el incentivo es sólo transitorio y la dinámica de desacumulación volverá", empujada por una inflación que limará las ganancias de competitividad obtenidas.

El segundo semestre

Todas las miradas apuntan al segundo semestre. "Al considerar las segundas mitades de años electorales, éstas suelen resultar en abultadas ventas de divisas del BCRA al sector privado (- US$4.700 millones promedio entre 2011 y 2019). El año 2023 no será la excepción, previéndose ventas por unos US$4.464 millones en el segundo semestre", señala el informe.

De esta manera, las reservas netas finalizarían el año con un rojo en torno a los -US$9.000 millones, aun en el caso del desembolso del FMI de agosto y noviembre.

En cuanto a los pesos hay una verdadera "bola de nieve". El stock de emisión llega a $25,6 billones, pero además con tendencia creciente. "En el acumulado del año el BCRA emitió $4,8 billones para asistir al Tesoro por distintas vías y resta una asistencia de por lo menos un billón adicional", recuerda Capital, lo que plantea un desafío mayúsculo hacia adelante. Y considerando que restan unos $3 billones adicionales de vencimientos entre agosto y diciembre, lo más probable es que todo eso termine en más emisión.

Hay otras dos alarmas, a raíz de otra posible emisión del Banco Central por la compra de deuda pública en pesos en poder de los bancos comerciales por más de $2 billones, a lo que se suma una tendencia alcista del gasto público, que aumentaría el déficit fiscal primario. "En efecto, el bono de $27.000 otorgado a jubilados que cobran la mínima implica un incremento del gasto de $ 179.000 millones (0,1% del PBI)", calculó la entidad.

Y un dato más. En el contexto de una elección presidencial en la que oficialismo aparece con perfil competitivo luego de las PASO, hay también un incentivo a incrementar el gasto público, con refuerzos para asignaciones familiares, AUH, etc, cosa que el propio ministro de Economía se encargó de anticipar antes de su viaje a Washington.

Escenarios abiertos

De esta forma, la transición hacia el cambio de gobierno el 10 de diciembre "será compleja, y la tensión cambiaria será constante", pronosticó Fundación Capital, que planteó tres escenarios diferentes, con casi em un a fecha de corte el 10 de diciembre, porque todo hace suponer que un nuevo gobierno desplegará una política económica distinta y un tipo de cambio oficial casi con seguridad más alto que el actual en términos reales.

Sergio Massa, junto a Patricia Bullrich y Javier Milei definirá en las elecciones del 22 de octubre quién estará al mando del timón del país por los próximos cuatro años.

En el escenario base “no explota”, que tiene un 55% de probabilidad, la actividad caería un 3% real en el año, la inflación concluiría en el 154% interanual (9,7% promedio mensual agosto-diciembre) y el tipo de cambio oficial cerraría en torno a los $415 (promedio diciembre, 140% interanual.

El escenario "disruptivo" casi emparda en probabilidad de ocurrencia al anterior (45% de chances de ocurrir) e "implicaría una inflación estacionada en los dos dígitos mensuales (pudiendo alcanzar el 180% anual), un crawling peg más acelerado, una brecha cambiaria en niveles de estrés y una recesión económica más profunda".

Por último, un escenario de "colapso económico" podría evitarse mientras entren los dos desembolsos del FMI por más de US$10.000 millones (el primero por US$7.500 millones) y China permita utilizar los más de US$4.000 millones que restan del segundo tramo del swap hasta el cambio de gobierno. En cualquier caso, el próximo Gobierno recibirá una "pesada herencia".