En busca de dólares, Sergio Massa ya empezó a recorrer organismos
Hay tres opciones sobre la mesa. Una por unos U$S 4.500 millones. Otra por U$S 7.450 millones. Y una última por 12.350 millones de dólares. Se trata de las tres posibilidades de dinero que el ministro de Economía Sergio Massa fue a negociar en los Estados Unidos, en reuniones cruzadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y altos representantes de la administración de Joe Biden.
La primera opción de dinero implica que sólo habrá acuerdo con el organismo que maneja Kristalina Georgieva, y únicamente por los dólares que ya pagó el país. Se cree que es la alternativa con menores posibilidades de concretarse. La segunda es probable de lograr e incluye todo el dinero que se le debería liquidar desde el FMI a la Argentina, incluyendo el primer semestre del año, con el compromiso explícito de volver a discutir desembolsos luego de las elecciones de octubre.
Finalmente, los más de 12.000 millones de dólares, corresponden a la posibilidad que el FMI adelante todo el dinero comprometido para el año, más créditos que, en consecuencia, liberarían para el país el BM y el BID.
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Tal como adelantó ayer MDZ, Massa llevará a todas las reuniones un mensaje simple y directo: necesita apoyo explícito para completar los casi dos meses de tiempo que resta hasta las elecciones del 22 de octubre, incluyendo fondos para aplicar a un plan de atención del tipo intervencionista y hasta algo populista.
Dicho de otra manera, Massa necesita dinero para ejecutar en la campaña, como condición indispensable -aseguran en su entorno- para ser competitivo en las complicadas condiciones en las que llegará a las generales. Más con un Javier Milei en rol de exitoso ganador de las PASO. ¿Cuánto dinero? El candidato del oficialismo lo tiene claro. No pueden ser menos de U$S 1.300 millones.
¿De dónde saldrían esos fondos? En parte de cierta flexibilidad de los giros del FMI, en parte del BID, en parte del BM. Y para todas las opciones necesita de un apoyo fundamental. Sin el aval, rápido y concreto, de la administración Biden, no hay posibilidades de flexibilización de dinero contante y sonante para la campaña del oficialismo.
Cerrar un capítulo
En lo formal, y después de 20 semanas de negociaciones, Argentina cerrará entre hoy y mañana la nueva versión del acuerdo de Facilidades Extendidas, con una duración corta: hasta fin de año. Técnicamente, ya está todo acordado a nivel de la gerencia para el Hemisferio Occidental de Rodrigo Valdes, quien recibió desde Buenos Aires la última prueba de amor: la tan reclamada por el FMI devaluación del peso por un 22% del lunes pasado.
Ya está agendado el encuentro con la directora gerente del Fondo Kristalina Georgieva, y otro, más privado, con la número dos Gita Gopinath, la persona que más ayudó al país para que se haya llegado a un acuerdo bilateral diseñado especialmente para que la economía argentina se mantenga a flote.
Será seguramente el miércoles, el día en que los embajadores de los países miembros del FMI aprueben el acuerdo. Habrá tiempo seguramente para que Massa y su gente se encuentren con alguno de estos delegados para explicarle la situación de la economía y la política argentina.
El ministro de Economía, en su rol exclusivo de titular del Palacio de Hacienda, tiene también en su schedule un encuentro clave con un viejo conocido. En su visita a Washington tendrá tiempo para una reunión privada con el titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Ilan Goldfajn, quien en noviembre de 2022 llegó a ese cargo con el apoyo indirecto de Massa, en una movida que incluso lo enfrentó con Alberto Fernández que buscaba encaminar un candidato local para complicarle el sendero al brasileño.
El ministro apoyó al entonces hombre del FMI y le facilitó finalmente el voto argentino. Goldfajn cumplió y desde el BID liberó varias líneas extra e inéditas para su destino (financiamiento de caja). De hecho, el titular del BID fue el primer defensor de otorgarle a Massa dinero como compensación por las consecuencias de la sequía sobre la economía argentina, al liberarle U$S 1.000 millones de liquidez directa para ejecutar política monetaria, un préstamo inédito en la historia de la relación entre el país y la entidad financiera mundial.
También en Washington Massa se podría reunir en horas por primera vez con el flamante titular del BM, Ajay Banga, quien asumió el 2 de junio de 2023 y que manejará la entidad durante cinco años. Esto incluye todo lo que resta de la gestión de Alberto Fernández y los cuatro años del gobierno que lo suceda.
Por ahora, la opinión de Banga sobre Argentina y su siempre complicada economía son un misterio. Para peor, el recuerdo para el país de la gestión de su antecesor, David Malpass, no es bueno. El ex titular del BM, republicano cercano a Donald Trump, era de una constante posición crítica contra el país, con especial predilección por boicotear líneas para el gobierno de Alberto Fernández. Habrá que ver si hay encuentro con Banga y Massa. Hoy se reunió con la directora gerente de Operaciones del Banco Mundial, Anna Bjerde.


