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Alquileres: a la espera de otra ley, crece la informalidad y se dolariza

La escasez de viviendas en el momento de alquilar, la promesa de una revisión de la ley y el crecimiento de los alquileres temporarios. Las postergaciones y la problemática social que se profundiza con la incertidumbre eleccionaria.
La oferta de alquileres es cada vez menor y genera cambios en un mercado que hace rato se mueve en dólares. Foto: Maximiliano Ríos/MDZ
La oferta de alquileres es cada vez menor y genera cambios en un mercado que hace rato se mueve en dólares. Foto: Maximiliano Ríos/MDZ

Que el mercado de alquileres se achicó a partir de la nueva ley y que los inquilinos llegan en estado de desesperación cuando deben mudarse ya no es novedad. Sin embargo, en los últimos meses la situación se ha vuelto desesperante porque cada vez más viviendas se publican en dólares en medio de una informalidad creciente.

La promesa de tratamiento de la ley en el Congreso para el 23 de agosto y las PASO en el medio empastan aún más situaciones complejas para quienes no tienen casa propia. Por este motivo, se ve cada vez con mayor asiduidad la realización de contratos en dólares así como de publicaciones con el valor de la moneda extranjera.

Aunque muchos de estos están destinados a alquileres temporarios, hay familias que se someten al dólar por temor a no conseguir otra cosa. Así lo afirmó Eduardo Rosta, presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Mendoza. El especialista agregó que, aunque no son ilegales, este tipo de contratos suelen judicializarse más que los otros.

“El mercado de alquileres no puede estar peor”, definió Estanislao Puelles, del Consejo Federal de Corredores Inmobiliarios (Cofeci). Pese a la incertidumbre que traen las elecciones, la situación límite empeoró con la promesa de los legisladores nacionales de revisar la norma con fecha probable de sesión el día 23 de agosto.

Aunque desde el sector inmobiliario no tienen esperanzas sobre esto, lo cierto es que la inminencia de la fecha ha puesto entre paréntesis las pocas operaciones que se realizan. Así, es cada vez más común la prórroga de los contratos una vez cumplidos los tres años. Algo que pactan las partes para volver a revisar en un par de meses, luego de la reunión del Congreso y de las PASO.

“Nosotros anticipamos desde el primer momento que esto iba a incrementar las irregularidades y la informalidad”, sostuvo Puelles. Más allá de la situación puntual, hay quienes actualizan cada seis meses con el objetivo de facilitar las actualizaciones de precios y la buena relación.

Es que, aunque a los inquilinos se les hacen cuesta arriba los primeros meses de alquiler debido a que los inmuebles parten de precios mayores a los de mercado, con el correr del año esa situación se revierte o equipara debido a la inflación reinante. En el caso de una relación previa, no realizar un nuevo contrato no implicaría riesgo para las partes, por lo que las mayores dificultades se dan para quienes deben alquilar desde cero. 

Dolarizados y precarizados

La mayor complicación se da en los inquilinos que salen a buscar vivienda y, en medio de la urgencia, aceptan contratos o precios dolarizados. El tema es que, una vez realizado el alquiler aparecen dificultades para conseguir los dólares y pueden comenzar los problemas. Es cierto que el contrato en moneda extranjera muchas veces es una manera de cubrirse contra la inflación y no siempre se exige la entrega del billete sino de su equivalente según la cotización pactada.

La tendencia de los alquileres temporarios dolariza parte del mercado inmobiliario.

“El principal problema es la inflación y se pretende que el sector privado cargue con la responsabilidad estatal”, destacó Rosta. Es que la ley ha provocado una situación social muy compleja en lo que a vivienda respecta, por un lado y, por el otro, también una dificultad en los propietarios que buscaban un ingreso alternativo con el alquiler de una vivienda.

“No es cierto que la mayoría de los propietarios sean dueños de varios inmuebles y son muchos los que se han visto perjudicados por la imposibilidad de actualizar los precios en un país donde todo aumenta mes a mes, con excepción de los alquileres”, sostuvo Puelles. Esta situación deriva en mayor dificultad para mantener las viviendas debido a los altos precios para realizar cualquier mejora o arreglar alguna rotura.

Así, muchos inquilinos soportan esta situación debido a que pagan alquileres bajos o tratan de realizar arreglos por su cuenta cuando tienen la oportunidad. Rosta y Puelles coincidieron en la dificultad de realizar mantenimiento, así como en la postergación de arreglos que, con el tiempo, no solo desvalorizan las viviendas, sino que hasta pueden poner en riesgo a las personas en casos extremos.