FMI: ¡Habemus pactum, Sergio! ¿Y ahora qué?
Al final de cuentas, y sobre la hora, más bien en tiempo extra y en el último minuto del alargue el ministro de Economía Sergio Massa consiguió el gol del “empate” y zafó. Habemus pactum con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sería, para los más jóvenes, como haber recibido una vida más como en célebre juego Fortnite.
Si bien el acuerdo de corto plazo no resuelve los pagos de capital e intereses que deberán realizarse esta semana, asegura su recuperación una vez que sea aprobado el desembolso por Directorio del FMI.
Ahora bien, cómo lo ven en el exterior. Para un buen resumen veamos qué dijo Martín Castellano, economista jefe del Institute of International Finance (IIF): "Las medidas miopes adoptadas significan que Argentina se mantendrá al día con la deuda del FMI, pero no recibirá dinero nuevo. Es probable que el programa ajustado proporcione y solicite el mínimo necesario para renovar la exposición al FMI de la manera más silenciosa posible hasta que un nuevo Gobierno asuma el cargo el 1 de diciembre”.
El economista argentino que se desempeña en el influyente IIF, task force de la banca internacional, en Washington agregó luego: “Como era de esperar, el acuerdo del FMI no implica dinero nuevo sin verdaderas correcciones de política. Pero allana el camino para acceder a los 7.300 millones de dólares de los desembolsos planificados para el segundo y tercer trimestre del año, lo que ayuda a evitar los escenarios más adversos”. Sin dudas, una buena síntesis. Más claro echarle agua. Ha sido como un control de daños para ambas partes frente al escenario más temido.
Recalculando
A pesar de todo, el acuerdo técnico con el Staff deja algunos puntos interesantes para analizar en el marco de las últimas medidas implementadas. Para ello, hay que recordar los aspectos centrales anunciados en el comunicado del Staff del Fondo.
En primer lugar, habrá un desembolso de 7.500 millones de dólares a realizar en la segunda quincena de agosto luego de aprobación del Directorio. En segundo término, la necesidad de llegar al día con los vencimientos para su aprobación en Directorio (pagos de 31/07 y 1/8). En tercer lugar, se mantiene la meta fiscal de 1,9% del PBI, un ritmo de crawling peg (devaluación diaria) elevado de manera de no deteriorar el nivel del tipo de cambio real, y las intervenciones estratégicas en mercados financieros y de futuros para garantizar la estabilidad cambiaria. En cuarto lugar, una acumulación de reservas netas para el año de 1.000 millones de dólares, y por último, la próxima revisión agendada será para noviembre. ¿Qué tenemos entonces?
Por un lado, se posterga hasta después del proceso electoral y antes del cambio de gobierno la próxima revisión y la definición de un nuevo acuerdo de mayor plazo. Por ende, el objetivo de este acuerdo es justamente el de transitar estos meses hasta el cambio de gobierno, sin el estrés implícito en el riesgo del incumplimiento de metas o de los pagos comprometidos.
Aspiradora de recursos
Por ello, no extrañó que determinadas medidas se anunciaran antes de la publicación del documento final, lo que denota que fue unas de las condiciones que pidió el Fondo para cerrar este acuerdo.
Así fue que se anunció un nuevo Impuesto País sobre las importaciones de servicios (25%) y de bienes no esenciales (7,5%), algo que era descontado por el mercado, ya que el Fondo venía cuestionando la fuerte venta de divisas para estos usos a un tipo de cambio considerado atrasado.
Los analistas de la gestora MegaQM destacan que el 25% anunciado para el rubro servicios está alineado con lo que eran las expectativas generales, en cambio, el 7,5% de impuesto para la importación de bienes se ubicó algo por debajo buscando un intermedio entre evitar el impacto inflacionario que puede provocar esta medida y favorecer la recaudación tributaria.
En paralelo, se anunció un ajuste en el precio del Programa de Incremento Exportador (PIE), cuyo valor para economías regionales pasó de $300 a $340, pero sin dudas el efecto más importante fue la inclusión del maíz en dicho programa.
Se estima que las medidas pueden tener un impacto fiscal del orden de $135.000 millones mensuales, y proyectándolas hasta fin de año de $675.000 millones (0,4% del PBI). Claro que la cifra final dependerá de cómo vaya evolucionando el tipo de cambio nominal. Sin embargo, vale señalar que todo esto es para cumplir la meta de déficit primario que se mantuvo en 1,9% del PBI, lo que, con estos nuevos recursos, aun se percibe como una meta difícil.
Porque además de los nuevos recursos tributarios continúa siendo necesario un ajuste del gasto primario en términos reales del orden de 7/8 puntos interanuales para cumplir la meta de déficit primario. En el primer semestre ya se generó un desequilibrio del 1,1% del PBI, lo que implica que, en la segunda parte del año habitualmente más deficitaria, se deberá corregir ese desequilibrio y bajarlo a apenas 0,8%.
Por ende, el factor que terminará de definir el escenario fiscal es el ritmo inflacionario. A la espera del dato del IPC de julio, estimado en el orden del 6%, se sabe que las medidas anunciadas suman inflación para los próximos meses. Para la gente de MegaQM, el impacto de las medidas (impuesto a las importaciones y nuevo dólar agro) aportarán 1,8 puntos directos, unos 0,4 puntos en el dato de julio y el resto sobre agosto.
Un dato a tener en cuenta: la alícuota del 7,5% aplicada sobre la importación de bienes tiene una incidencia mayor al momento de fijar precios en el mercado interno, porque se debe pagar antes de la nacionalización de los productos, lo que le suma un costo financiero. Además, se siembra la incertidumbre sobre una posible ampliación de alícuotas, en especial sobre bienes, sobre todo si se mantiene la dificultad planteada para cumplir la meta fiscal.
Por lo visto, el FMI fue más flexible de cierta forma con las metas cambiarias, pero mantuvo una mayor exigencia en términos fiscales. Desde la perspectiva de los mercados, este acuerdo fortalece la posición oficial de evitar cualquier ajuste discreto del tipo de cambio en pleno proceso electoral, pero suma presión sobre el ritmo inflacionario.
La expectativa seguirá siendo que el BCRA aproveche los períodos de menor inflación para ir recuperando tipo de cambio real y siga ofreciendo tasas reales positivas. Todo se hace para “llegar” a las PASO y si es posible a las generales. ¿Se llegará? Hoy sigue siendo el principal interrogante.