Por la crisis, cae la venta de nafta y se desata una "tormenta" para las estaciones de servicio
Desde el año pasado, los combustibles ingresaron al programa Precios Justos y, en esta línea, aumentan todos los meses cerca de un 4,5%, número que está por debajo de los últimos datos de inflación entre 6% y 8%. Por este motivo la venta de combustibles mostraba números positivos, algo que comenzó a cambiar a principios de este año según datos de la Secretaría de Energía de la Nación.

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Así lo afirmaron también desde la Asociación Mendocina de la Asociación Mendocina de Expendedores de Nafta y Afines (Amena) en consonancia con la cámara nacional que nuclea al sector (Cecha). Sólo en Mendoza, el volumen de la nafta súper vendida entre julio de 2022 y mayo de 2023 bajó casi 22% mientras que en comparación con enero cayó 10%.
Se trata de datos relevados en el área metropolitana local de la nafta súper de YPF, pero que sirve como muestra de lo que sucede en todo el sector. Según los directivos de Amena, cada vez más, se percibe esta baja en la cantidad de litros que la gente carga en súper, que es la más demandada. En tanto, muchos de los que antes usaban combustibles pemium, se han pasado a los estándares por una cuestión de costos.
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Es que pese al aumento, las personas todavía piden, casi como en los chicos en el quiosco, la misma plata que hace seis meses, con el consecuente menor rendimiento debido a la inflación. De este modo, son más comunes los tickets de $1.000 o $1.500 . “Hay una menor demanda de los clientes, que no solo compran menos sino que también van a los combustibles más económicos por una cuestión de poder adquisitivo”, precisó Isabelino Rodríguez, presidente de Amena.
Tormenta perfecta y pymes en alerta
Esta situación se suma otras variantes que han construido, en palabras del dirigente empresarial, “una tormenta perfecta para el sector”. En el país hay 5.000 pymes que emplean a 65.000 empleados mientras que en Mendoza el número es de 300 y 3.000, respectivamente.
Desde hace tiempo las cámaras que nuclean a las estaciones de servicio se han declarado en estado de alerta debido a que, por la baja en el consumo, las expendedoras más pequeñas están en verdadero riesgo. Pero no se trata solo de eso.
Es que aunque cada aumento mensual de 4,5% de las naftas implica un golpe al bolsillo de los argentinos por el atraso salarial en comparación con la inflación, al tiempo que presenta un desequilibrio hacia el interior de las empresas. “Es porque todos nuestros costos suben al ritmo de la inflación y el desfasaje es cada vez mayor”, detalló Rodríguez.
En este contexto, advirtió que las estaciones que venden menos de 300.000 litros corren peligro de cierre debido a que su capital de trabajo no es suficiente para hacer frente a la situación que atraviesan y que lejos de ser puntual, se mantiene desde hace meses.
