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Los dos logros ante el FMI que Sergio Massa podrá mostrar en la campaña

El paso que dio el Fondo Monetario Internacional el fin de semana fue leído desde Buenos Aires como una buena señal para poder cerrar el acuerdo. Con la campaña ya entrando en zona de definición para Sergio Massa es clave mantener equilibrio entre el FMI y el frente interno de Unión por la Patria.
El ministro de Economía Sergio Massa busca posicionarse en el centro de la escena en una campaña en la que necesita mostrar algún resultado en materia económica. Foto: Twitter @SergioMassa
El ministro de Economía Sergio Massa busca posicionarse en el centro de la escena en una campaña en la que necesita mostrar algún resultado en materia económica. Foto: Twitter @SergioMassa

El ministro de Economía Sergio Massa podrá mostrar en tres jornadas, cuando se conozcan los términos finales del Staff Level Agreement entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional(FMI), dos logros más políticos que cambiarios o financieros. El próximo acuerdo que regulará temporalmente las relaciones de Argentina con el organismo que conduce Kristalina Georgieva, no implicará nuevos ajustes fiscales para el gasto público ni incluirá misiones molestas en la campaña presidencial del período agosto-noviembre, ante un eventual balotaje.

El acuerdo que hoy tiene status de Term Sheet y que entre el miércoles y el jueves se elevará a Staff Level Agreement, mantendrá el nivel de déficit fiscal en 1,9% y contendrá metas generales de revisión anual para todo el 2023, sin comprometer por ello las obligaciones de liquidaciones por parte del FMI de unos US$10.800 millones hasta fin de año contenidas en el programa de Facilidades Extendidas original firmado en marzo del 2020.

Esto implica que queda cajoneado el reclamo por un ajuste extra de unos 2.000 millones de dólares en el déficit fiscal, que el FMI había exigido hasta el jueves de la semana pasada, y que había sido definido por el ministro de Economía como "política y económicamente impracticable" ante los negociadores del Palacio de Hacienda que desde el martes pasado discuten en Washington.

Continúa el diálogo entre el ministro Massa y la titular del FMI, Kristalina Georgieva.
Foto: Télam

A cambio del aumento en la presión impositiva aplicada desde hoy vía un nuevo anticipo de Ganancias y la aplicación del Impuesto Pais a las importaciones de artículos y servicios considerados suntuarios (o no esenciales en realidad), más los ingresos por el nuevo Dolar Agro, el FMI habría quedado satisfecho en que las cuentas podrían (levemente) ordenarse y pelear hacia diciembre mantener un 1 punto porcentual por delante. Saben las partes que es muy difícil de lograr, pero igualmente el FMI aceptó la propuesta, y dejó de lado el reclamo del 1,5% de ajuste reclamado hasta el jueves pasado.

La relación con el Fondo

Por otro lado, y lo más importante que Massa podrá mostrar dentro de su frente político, es que el FMI desaparecerá de escena (al menos en cuanto a revisiones, negociaciones y fiscalizaciones) hasta diciembre, ya que las metas que se firmarán y aparecerán entre el miércoles y el jueves, incluirán la aceptación por parte del organismo de suspender las dos misiones comprometidas para el segundo semestre del año hasta el primer trimestre del 2024. O hasta que haya un nuevo presidente electo entre octubre y noviembre del 2023.

Según lo negociado, las metas que el país deba cumplir (algo que seguramente no sucederá), serán oficialmente controladas por el staff técnico en las habituales misiones del Fondo entre diciembre 2023 y enero/ febrero 2024, con lo que no formarán parte de la escena electoral.

Si bien es un simbolismo más que algo efectivo (en definitiva, los términos económicos a cumplir no varían), para el frente oficialista que encabeza Sergio Massa es un logro mostrable y palpable, ya que no es lo mismo hacer campaña en medio de reclamos del FMI que mencionar al organismo como una cuestión donde el culpable es Mauricio Macri. Y que el frente de Unión por la Patria puede acusar de casi todos los males existentes en la economía argentina.

Luego, será tarea del próximo jefe de Estado electo encauzar una relación. Si le toca a Massa esa gestión, ya habrá tiempo para restablecer puentes sólidos con una gestión que mire a cuatro años en lugar de seis meses. 

Apoyo clave

La conservación del déficit fiscal original más la suspensión de las misiones (pero manteniendo los desembolsos trimestrales al día por unos US$10.800 millones), pudo lograrse con la ayuda de un actor fundamental que intervino de manera indirecta durante toda la semana pasada.

La secretaria del Tesoro de Estados Unidos intercedió personalmente para que el Fondo "ayude" a la Argentina.
Foto: Ministerio de Economía.

Tanto la Secretaría del Tesoro de Janet Yellen como el Congreso de los Estados Unidos presionaron directamente ante Giorgieva y la número dos Gitah Gopinath, para que Argentina tuviera un acuerdo light que lo liberara a Massa de presiones políticas y que le permitiera no caer en una nueva crisis económica, financiera y cambiaria. Si bien se le reconoció al staff técnico que no debían haber nuevos desembolsos ni liberaciones de compromisos, se le "recomendó" a los negociadores del FMI, que debían hacer todo lo posible para que el país pudiera respirar. Más en el actual ecosistema electoral en el que está inmerso.

El dúo Georgieva- Gopinath, en definitiva conocedoras de la política internacional y la influencia de los Estados Unidos en el directorio de la entidad, aceptaron la "recomendación" y presionaron a los dos negociadores técnicos con la Argentina para que se llegara a un buen acuerdo "para las partes". Así, el director Gerente para el Hemisferio Occidental, Rodrigo Valdes, que debutó en las grandes ligas con esta negociación con el principal acreedor del FMI, y el encargado del caso nacional Luis Cubeddu, firmaron la pipa de la paz el sábado por la tarde y autorizaron a Massa a anunciarlo el domingo por la mañana. Está claro que en esta coyuntura no hay fines de semana libres en Washington.

Ahora los enviados del Palacio de Hacienda presentes en Washington tendrán que negociar los últimos apliques al Staff Level Agreement. El viceministro de Economía Gabriel Rubinstein, el jefe de Asesores Leonardo Madcur, el secretario de Hacienda Raúl Rigo y el vicepresidente del Banco Central Lisandro Cleri deben dejar explícito en el texto final que el acuerdo alcance no sólo la quinta revisión comprometida en el programa de Facilidades Extendidas firmado en marzo del 2022 y suspendido desde abril de 2023 correspondiente al primer trimestre del año, sino también la sexta. Esto es, el período abril- junio, que compromete pagos del país al FMI programados para el 28 de septiembre por unos U$S 3.300 millones. 

Lo cierto es que Massa evitó, además, una devaluación. Como ya se informó, el FMI quería una devaluación que lleve el tipo de cambio, por lo menos, hacia los 317 o 320 pesos, y un ajuste fiscal de no menos de 2.000 millones de dólares. Sin estas dos condiciones, para la visión del chileno Valdes y el venezolano Cubeddu, no había originalmente posibilidad de acuerdo posible.

Obviamente, eran reclamos imposibles de aceptar por Massa, más por su doble rol de ministro y candidato que pelea voto a voto su identidad dentro de las alecciones PASO del 13 de agosto. Pensar en un Massa devaluando el peso y anunciando ajustes fiscales concentrados en la política previsional, la obra pública (insumo básico de campañas electorales) y cualquier tipo de gasto social en tiempos políticos complejos, sería, simplemente, un suicidio político.

En campaña

Más para un candidato que basa su actual discurso (probablemente pasible de modificaciones radicalizadas luego de las PASO) en un acercamiento a posiciones más radicalizadas en materia económica y concentrando iras y responsabilidades sobre la situación actual en, precisamente, el FMI.

Argentina impuso así una hipótesis básica: un acuerdo de corto plazo que implique la devolución de parte del organismo que maneja Kristalina Georgieva de los aproximadamente US$2.300 millones que hace 10 días el país giró por los vencimientos de junio correspondientes al primer trimestre, que deben abonarse en junio.

Ese dinero, según el programa de Facilidades Extendidas original, debía haberse liquidado con dinero girado antes por el propio FMI, pero debido a que el acuerdo firmado en marzo del año pasado está suspendido desde la segunda semana de abril, el organismo no aportó los fondos. Argentina, por buena voluntad, decidió pagar igual sabiendo que había una negociación en marcha con resultados seguramente positivos.

Ahora ese dinero volverá a las cuentas del Banco Central, y el resto de los desembolsos ante el FMI se liquidarán en tiempo y forma para no pasar a la categoría de deudor durante 180 días, y país en default después. Los dólares pagados en junio (unos US$2.400 millones) irán directamente a fortalecer las reservas lánguidas del Central en momentos de dificultades graves, lo que garantizaría además una cierta estabilidad cambiaria hasta después de las elecciones PASO de agosto.