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Gasoducto Néstor Kirchner: relato y aclaraciones sobre una obra clave

El Gobierno asegura que se reducirán las importaciones en varios miles de millones de dólares y que se concretarán exportaciones en la misma moneda y por muchos miles de millones también. Julián Gadano, ex subsecretario de Energía Nuclear de la Nación pone este tema bajo la lupa en MDZ.

Hace 10 días el Gobierno nacional hizo una puesta en escena con mucho despliegue y tono de campaña: la pretendida inauguración del gasoducto antes denominado NeuBA III y renombrado (con cierta carencia de originalidad) “Presidente Néstor Kirchner”.

Mucho se dijo en estos días, y mucho se exageró hacia ambos extremos. Desde anuncios del tipo “ahorraremos 5.000 millones de dólares” o “Argentina será potencia gasífera en 5 años”, hasta “es mentira, no hay gasoducto, hicieron un caño fake para el acto”. Ni una cosa ni la otra. Pero la realidad es que, en sus anuncios, el Gobierno no dice la verdad. Y se aleja de esta en varios planos. Permítanme ofrecer algo de información sobre el tema.

Lo primero que hay que decir, por supuesto, es que es bueno que este tramo del gasoducto NeuBA III esté ya casi terminado, y ojalá el próximo gobierno continúe con la obra completa (etapa II del gasoducto, plantas de compresión) hasta terminarla. Argentina tiene una oportunidad a partir de contar con las reservas probadas de gas no convencional en Neuquén, y debe aprovecharla.

Al gas le quedan alrededor de 50 años hasta que la demanda caiga exponencialmente. Es ahora, y definitivamente, esta etapa del gasoducto, que permitirá sacar 11 millones de metros cúbicos más de gas por día (11Mm3/d), es un paso absolutamente necesario. Bienvenido, punto.

Argentina tiene una oportunidad a partir de contar con las reservas probadas de gas no convencional en Neuquén, y debe aprovecharla.

Sin embargo, el Gobierno rodeó este capítulo parcial en la ampliación del transporte de gas desde Neuquén de una narrativa (por no decir “relato”) exagerada y alejada de la realidad. El Gobierno, por ejemplo, afirmó que "ahorraremos 1600 millones de dólares este año", de acuerdo a lo que declararon los funcionarios el día de la pretendida inauguración.

Esto es una falacia conceptual y, a la vez, incierto desde los datos. Es falaz porque no están ahorrando nada. Dejarán de importar gas natural licuado (GNL) carísimo a partir del año que viene. Dejan de gastar, no "ahorran". Si una familia termina de pagar una deuda porque se le incendió la casa o chocó el auto no "ahorra", simplemente gasta menos. Es bueno, por supuesto, pero no hay que vender gato por liebre. 

Pero, además, ese número de 1600 millones de dólares (que no es "ahorro") es absolutamente lejano a cualquier cálculo basado en cuentas reales. Es difícil comprender a partir de qué razonamiento llegaron a esa cuenta (si es que alguien hizo una cuenta). Lo cierto es que, siendo muy generosos en el cálculo, reemplazar el GNL importado (precio de hoy 12 dólares el millón de BTU) por gas de Neuquén (3,5 dólares el M/BTU) y asumiendo muy exageradamente que tendremos 60 días de temperaturas frías entre agosto y octubre, se traducirá en una reducción del gasto de 203 millones de dólares, no 1600.

Y eso – por cierto- asumiendo que el gasoducto dejará de ser un “aireducto” (es decir, transportará gas natural comercialmente) para agosto, lo cual hoy, dicho sea de paso, no ocurre. Ni podría ocurrir, porque el llenado es un proceso lento. Así que ojo con lo que han “inaugurado”. Para decirlo de otra manera: en el escenario medianamente optimista de que estén pasando moléculas por el caño en agosto, no se reemplazarían más de 200 millones de dólares. 8 veces menos que lo anunciado por el gobierno.

Pero, por otra parte, si uno se mete un poco en lo que realmente ocurrió, veremos que no solo no gastaron menos (ni mucho menos "ahorraron") este año, sino mucho más. Veamos: la empresa estatal ENARSA, encargada de las compras de GNL (los famosos
barcos) pre-compró 2800 millones de m3 de GNL este año, 44 barcos. Pre-pactó (y está pagando) 18,3 dólares el M/BTU "para cubrirse frente a subas". Pero (oh) el precio bajó y hoy está a 12 dólares el M/BTU.

Dicen "construimos el gasoducto en 8 meses", falacia.

Primera conclusión. No "ahorraron" nada. Se van a gastar 200 millones de dólares menos comparados con importar GNL, pero esa cuenta irá al año que viene, porque ya compraron todo el GNL para este año, y más caro que el valor de mercado. Resultado: gastaron USD 700 millones más, no menos. Cosas que pasan, asumamos que nadie podía prever que el GNL bajaría de precio. Pero no hagan una épica falsa de lo que no pasó. Y hay un segundo tema. Dicen "construimos el gasoducto en 8 meses". Falacia.

En todo caso, en 8 meses lo hicieron las empresas constructoras, Sacde y Techint Ingeniería. Pero el Gobierno tiene el tema desde el día 1 de inicio de su gestión, y durmió la siesta más de 2 años. Ergo, las empresas lo hicieron en 8 meses, pero el Gobierno demoró 3 años y medio.

Y para terminarlo en 8 meses (cuando, finalmente, decidieron avanzar con el gasoducto) pagaron bastante más caro. Difícil saber cuánto, pero antes de comenzar el proyecto, el propio Gobierno decía que costaría "entre 1000 y 1400 millones de dólares". Sin embargo, los datos que hoy informa el Gobierno, a través de la agencia oficial Telam, indican que el costo total de la obra actual es de 2.540 millones de dólares.

La diferencia es de más de 1000 millones. Pero asumamos que en el primer número no incluían las obras complementarias, restemos eso. Nos queda un sobrecosto de 500 millones de dólares. Ya tienen todo el GNL para este año (por el que pagaron un 80% más que el precio spot) y, sin embargo, pagaron un sobrecosto de 500 millones de dólares para tener el gasoducto operativo en agosto (casi al terminar el invierno) ¿para qué?

Habría que suponer que lo hicieron para poder hacer el acto del 9 de julio. Antes de que comience la veda para hacer inauguraciones. Son 500 millones de dólares disfrazados de épica en un acto de campaña. Épico fue lo de las empresas, los trabajadores argentinos y los soldadores que trajeron de Turquía, en todo caso. Pero no hay ahorro. Una vez más, hay – a mi humilde entender- un enorme nivel de gasto público absolutamente injustificado.

* Julián Gadano es profesor de la Universidad de San Andrés. Director de Política Nuclear de la Fundación Argentina Global. Ex subsecretario de Energía Nuclear de la Nación.