En la provincia del vino, la historia de un gin que ganó una doble medalla de oro
Aunque las bebidas espirituosas y el interés por la elaboración está en su familia desde varias generaciones atrás, Walter Hilbing (44) fue un precoz ingeniero electrónico que se dejó contagiar por la pasión que su padre tenía por los destilados. Juntos armaron la destilería Hilbing Franke Distillery, que este año ganó con uno de sus gin una medalla doble de oro, en uno de los concursos de bebidas más importantes del mundo.
En la San Francisco World Spirit Competition 2023, el London Dry Gin, se alzó con la medalla Doble Oro en la categoría más importante de esa bebida. En una cata a ciegas, este producto elaborado en Mendoza se destacó entre 5.000 etiquetas de más de 40 países por haber recibido el voto unánime de un jurado formado por 36 expertos.
“A partir de este premio se ha generado un gran interés de distribuidores, tanto nacionales como internacionales, en la marca Hilbing”, destacó el presidente. Agregó que el consumidor argentino, recién comienza a descubrir el mundo de los destilados y especialmente el gin por lo que aún le falta cierta experiencia en el consumo. Tal vez por eso, luego del oro, uno de sus principales desafíos pasa por contagiar la pasión y el disfrute por esta bebida, algo que heredó de su padre.
Nacida en el año 2000, hoy la destilería produce más de 100.000 unidades de destilado de producción propia y vende no solo a todo el país sino que también exporta a Japón, Alemania, Bélgica, España, Canadá, Estados Unidos y Colombia.
Sangre de vino
La historia de la familia Hilbing ha estado ligada al vino y a las bebidas espirituosas desde su llegada al país desde Leipzig (Alemania) y sus antecesores fueron parte de los inicios de la enología y vitivinicultura de Argentina. “Mi tatarabuelo, Pablo Loos, fue cofundador de la quinta agronómica junto con Pouget en 1870 y fueron los que trajeron la uva malbec y demás variedades finas a nuestro país”, destacó Walter.
Su bisabuelo Gaspar Hilbing, yerno de Pablo Loos, fue el que plantó las primeas 400 hectáreas de malbec en 1900, mientras que su otro bisabuelo, Fritz Wiebe, fue contratado por Otto Bemberg y el primer maestro cervecero de la cervecería Andes en Mendoza. Con semejantes antecedentes, y aunque dejó la carrera de Agronomía por falta de interés, era difícil que Walter se inclinara por una pasión o una profesión diferente.
Así, aunque se inclinó por el gin en una provincia vitivinícola, conoció más que de cerca el mundo del vino y de otras bebidas espirituosas. “La industria de los destilados tiene similitudes con la vitivinícola. No obstante, los volúmenes de elaboración y rotación son completamente diferentes”, destacó Walter Hilbing.
Cómo se hace el gin
Entre otras, la destilería tiene tres variedades estrella de gin, elabora grapas y un brandy de torrontés añejado seis años en barricas de roble francés y americano. “Somos la única en el país que posee un gran porfolio de destilados, así como certificación libre de gluten para todos nuestros productos. Además, elaboramos para terceros”, detalló Hilbing.

El proceso de elaboración del gin consiste en la maceración de bayas de enebro, fruto que se cultiva en la Patagonia, y demora unas semanas. Una vez macerados los botánicos en alcohol un determinado tiempo, se filtra separándolo de todos los componentes sólidos y se procede a la destilación del alcohol, que adquirió las características gustativas y olfativas de los botánicos sumergidos.
El proceso de destilación consiste en generar la ebullición de esta solución hidroalcohólica y la separación de tres etapas: cabeza, corazón y cola. El gin que se toma es el corazón, mientras las otras dos partes se descartan con el objetivo de elaborar un producto de calidad y evitar el malestar al día siguiente.
