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El as en la manga que analiza el Gobierno para cumplir con el FMI y evitar el default

A un mes de las PASO que marcarán el ritmo de la economía en los próximos meses, el ministro Sergio Massa está decidido a pagar el vencimiento del 31 de julio pero buscaría ayuda de China para el pago. Mientras el FMI intenta correr otra vez el arco, el equipo económico quiere evitar el default.

Argentina evalúa una hipótesis disruptiva ante el Fondo Monetario Internacional  (FMI) para el caso que no haya acuerdo en las próximas jornadas. El Ministerio de Economía piensa en pagar el vencimiento del próximo 31 de julio por unos US$2.600 millones con dinero proveniente de las lánguidas reservas, pidiendo además (eventualmente) ayuda al gobierno chino, activando parte del swap, y postergaría las negociaciones para después de las PASO del 13 de agosto próximo.

Esto ocurriría si desde el organismo que conduce Kristalina Georgieva insisten en reducir la meta de déficit fiscal para este año del 1,9% pactado originalmente a un 1,5%. Éste fue el flamante requerimiento que el staff técnico del organismo le hizo a los negociadores argentinos, como condición para cerrar un acuerdo hasta fin de año; contemplando el giro de lo pagado hace unos 10 días por unos US$2.300 millones.

Sergio Massa y Kristalina Georgieva, buen diálogo pero con reservas de parte del organismo multilateral.

En las últimas horas apareció este reclamo, cuando desde el Ministerio de Economía estaban a punto de liberar el viaje del viceministro Gabriel Rubinstein y el jefe de Asesores Leonardo Madcur, quienes debían volar a Washington para las últimas instancias del nuevo acuerdo, el que por ahora vuelve a estar en compás de espera hasta definiciones de fondo en las negociaciones.

Sin embargo, los nuevos pedidos desde el FMI, condiciones consideradas necesarias ante la negativa desde Buenos Aires de actualizar el tipo de cambio a niveles más razonables que los actuales, provocaron el ajuste en el pedido de la meta de déficit fiscal por parte del organismo, y la negativa desde Buenos Aires de aceptarla.

En concreto, la diferencia entre el 1,9% original (que igualmente el país ya iba en camino de no lograr este año) y el 1,5% que se reclamaba ayer, implicaría un ajuste fiscal por unos US$2.400 millones, un nivel inaceptable para Sergio Massa, quien además de ser ministro de Economía tiene la responsabilidad de enfrentar las PASO como candidato presidencial de unidad en el oficialismo.  Y con la estrategia de representar al kirchnerismo en todas su extensión como bandera ineludible.

Pensar en el anuncio de un ajuste fiscal más duro que el actual, siendo el candidato de unidad de un grupo de políticos que lo que reclaman es el fin de la relación con el FMI, resulta una utopía. 

Massa, sin embargo, piensa en hacer de vicio, virtud y plantear la situación con el FMI como una bandera política hacia las elecciones primarias de agosto. El ministro-candidato buscará mostrar su negativa a aceptar la nueva imposición del FMI, si se mantiene en las próximas horas, como una muestra de compromiso de su posición política dura ante el Fondo, acompañando la idea de siempre del kirchnerismo de mostrar al organismo como el verdadero malo de la película, y el rival al que hay que evitar y desterrar.

Ministro desendeudador

Pero además, Massa juega con la idea política de mostrarse como un ministro que desendeudó en parte al país ante el FMI, sumando un total de más de 6.000 millones de dólares de reducción del pasivo que el país mantiene con el organismo, bajo la deuda tomada entre 2018 y 2019 durante el Gobierno de Mauricio Macri.

Economía mostraría que pagó en el trimestre ese dinero al FMI, cumpliendo los compromisos, además de los aproximadamente US$1.033 millones que se liquidaron el lunes a los tenedores de deuda privados por el pago de los cupones de los títulos públicos emitidos en dólares.

Aunque el Gobierno buscó evitarlo, la campaña electoral se metió en medio de la negociación con el Fondo.

Sabe Massa que el mensaje desendeudador es bien recibido dentro del kirchnerismo puro y duro, y que sería una buena bandera económica para enfrentar las PASO. Luego, ya con las elecciones y su resultado sobre la mesa, se verá cómo seguir.

De hecho, en agosto deberán volver a negociar las partes, ya que el país se encaminará a enfrentar el próximo pago por unos US$2300 millones de septiembre. Pero será con otro panorama político y tal vez alguna fuerza despegando en las PASO y con potencial para imponerse en las generales de octubre.

Por otro lado, aseguran, pagarle al FMI sería una medida dura y difícil para las reservas del BCRA, pero posible de afrontar con el panorama de reservas existentes. "Siempre un canuto hay. Más si es con apoyo político", afirmaban anoche dentro del Gobierno.