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Foro Valos: la tecnología y la importancia de la compensación económica

Aunque no necesariamente como objetivo principal, los proyectos deben ofrecer una ganancia para poder sostenerse. La tecnología aplicada al cuidado del agua como un caso de éxito y el foco en las nuevas herramientas para la transformación sustentable.
En Valos se habló sobre el uso de la Inteligencia Artificial para mejorar las prácticas empresariales. Foto: Foto Valos
En Valos se habló sobre el uso de la Inteligencia Artificial para mejorar las prácticas empresariales. Foto: Foto Valos

La “tecnología como aliada del triple impacto” fue uno de los ejes del Foro Valos en donde se analizaron oportunidades y desafíos en este contexto. En pleno auge de la Inteligencia Artificial, Fernando Cirer, CTO de WIngu, especialista en transformación digital de organizaciones sociales, y Tatiana Malvasio, CCO & CoFounder de Kilimo, compartieron sus conocimientos y perspectivas.

En este marco, Farid Nallim, presidente de Valos, destacó que la suerte de desastre que hoy el mundo vive a nivel ambiental no fue producto de la magia, sino de años de economía tradicional. Por este motivo y más allá de los contextos adversos o de lo lejano que pueda parecer el futuro, el camino para lograr el equilibrio social y ambiental tiene que ver con contemplar buenas prácticas empresarias.

El rédito económico y la ganancia no pueden estar exentos de esta mirada debido a que es una de las patas de la continuidad. No obstante, la ganancia es una parte de una ecuación más amplia en la que se realiza un aporte para la disminución de la huella de carbono, el entorno social o las emisiones de dióxido de carbono.

Ésta es una de las premisas de Klimo, una empresa que busca hacer más eficiente el uso que los productores agrícolas hacen del agua. Con una plataforma que utiliza Big Data e Inteligencia Artificial, se analizan datos climáticos y otros que colaboran en la toma de decisiones agrícolas y a partir de las que se puede ahorrar hasta 30% de agua.

Foto: Valos

Una de las claves para el crecimiento de esta empresa que tiene ocho años y proyectos en países como México y Chile, tuvo que ver el incentivo económico para una mayor adopción de esta tecnología. Es que este ahorro en la agricultura beneficia a otras empresas que están en la misma zona y que necesitan del agua para sus operaciones.

De este modo, el uso más eficiente se transforma en una compensación económica concreta para los productores involucrados. Al ser uno de los sectores que más agua utiliza, la actividad agrícola es central para el cuidado del recurso hídrico. Tatiana Malvasio, directora de Kilimo, explicó que el objetivo es acelerar la adopción de esta tecnología debido a que la gestión del agua es un tema urgente tanto por su falta como por su exceso, debido al cambio climático.  

Las empresas que adoptan el modelo y deciden aportar a esta suerte de compensación para los productores tienen motivaciones diversas. La principal es la necesidad del agua de esa cuenca debido a sus propias operaciones y, sin el recurso, los beneficios desaparecen. Además, en un contexto en el que la sustentabilidad es un valor, también buscan reputación al invertir en un recurso tan básico como el hídrico.